Debido a mi ya conocida poca tolerancia al picante, el otro
día vivimos una situación de lo más divertida, bueno, divertida por mi parte, a
mis amigos no pareció que les hiciera tanta gracia, a pesar de los lagrimones
que les caían por las mejillas.
Como ya dije en una entrada anterior, en estas tierras le
echan picante a todo, sin importar que sea una comida caracterizada por su
"suavidad" como puedan ser la tortilla de patatas o el gazpacho. No
se a que viene esta obsesión, a lo mejor es por el frío, los rusos beben Vodka
y los alemanes condimentan la comida a base de puñados de pimienta.
Pues bien, hace unos días me fui a cenar a un turco con un
grupo de amigos. Entre risas, estornudos y limpieza de rigor del moquillo
goteante, nos trajeron la comida. Unos platos gigantes, enormes, llenos de
comida hasta el borde con una pinta estupenda, todo super lecker. Y al
lado, como acompañamiento y decoración, habían puesto unas guindillas...
Yo lo avisé, que
conste.
No sé de donde habrá salido esta gente, pero en mi pueblo (y
eso que no tengo) las guindillas pican a rabiar.
Cogieron una con un aire totalmente despreocupado y con la
absoluta intención de comérsela entera y os repito, yo avisé. Pero nadie me
hizo caso, decían que Bah!! que a mi me pica siempre todo, que no tengo aguante
y que seguro que no era para tanto. Y volví a avisar. Pero desoyendo mi consejo,
sabio por alguna vez en la vida, por segunda vez, decidieron que no pasaba
nada, que es solo un pimiento más, que a lo mejor solo picaba un poco, pero
seguro que estaba exagerando... no será para tanto, decían…
Aaaahhh!!! casi que puedo hablar de dulce y picante venganza
cuando se metieron la guindilla en la boca y empezaron a masticar... sus caras
pasaron a ser de diferentes tonalidades rojizas, comenzando por el rosa claro
cuando se dieron cuenta de que efectivamente, las guindillas pican, hasta
llegar al rojo intenso fuego llama de dragones, ese momento en el que las
lágrimas les resbalaban por la cara, me miraban suplicando perdón y un trozo de
pan... bueno, mejor una barra entera, ya que te pones.
Tuve que aguantarme la risa malvada y disimularla como
buenamente pude con un pequeño ataque de tos tras una sonrisita de medio lado
que no pude esconder.
Saludos!!