En esta época del año hay comidas que no pueden faltar
en una mesa alemana, sin ellas la Navidad no es lo mismo.
Christstollen
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Foto sacada de internet
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Es un postre, un pan dulce con una forma rectangular, que se
supone que debe de recordar a un niño envuelto en pañales…
La primera elaboración artesanal era un tanto diferente a la
actual, ya que se solía comer durante los periodos de ayuno, y en esta época no
se puede comer mantequilla o leche. Así que tan solo se utilizaba agua, avena y
aceite de nabos.
A los Nobles les parecía que tenía un sabor bastante pobre,
así que al final el Papa Inocencio VIII accedió a las múltiples peticiones que
se le realizaron para poder añadirle mantequilla a la receta. Pero la dispensa
papal, llamada la carta de la mantequilla – Butterbrief tenía algunas exigencias, no se
utilizaría mantequilla, sino aceite y cada vez que alguien hornease un Christstollen con esta receta debería donar dinero a la
iglesia para la construcción de la catedral de Freiberg. Además, solo a los
Nobles se les permitiría el consumo de este dulce.
Con el paso de los años
estas restricciones se abolieron.
El primer registro que se tiene de este postre es en el año 1329 en
Naumburgo. Pero el Christstollen por excelencia, el más
famoso de Alemania se elabora en Dresde. Se cuenta que el pastelero real
Heinrich Drasdo, fue el primero en añadir frutos secos al postre ya que según el, era
demasiado sencillo para un pastel de Navidad. Y este es el pastel actual. Se
puede encontrar en todo el país, pero el de Dresde, el elaborado por panaderos
de esta ciudad tiene denominación de origen “Dresdner Stollen” y se supone que es el mejor de todos.
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Actualmente hay de diferentes tipos, están los de almendras,
los de mazapán, nueces, semillas de amapola y el de Dresde.
Yo solo he probado el Dresdner
Stollen, y bueno… está rico, pero no es mi postre alemán navideño
favorito. Para mi es demasiado dulce y los frutos secos que tiene en el
interior como que me molestan un poco, no sé, a mi no me terminó de gustar.
Plätzchen
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Son simplemente
galletas. Ha existido desde tiempos inmemoriales, pero se comenzaron a hacer
mucho más durante el siglo XVIII ya que era lo que las damas de la corte comía junto al café o al té.
Se pueden comprar en
las tiendas, aunque la tradición navideña dice que hay que hacerlas de forma
casera. La receta varía un tanto de familia a familia.
Yo he comido justo
estas galletas:
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Riquísimas, parecen
unas simples galletas, y lo son, pero están súper buenas.
Früchtebrot
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Es un dulce, un pan
negro relleno de fruta confitada y frutos secos. En el interior puede haber
mucha diversidad de frutos y frutas, así que no todos saben igual.
Solo he probado uno,
y no me gustó del todo. La fruta confitada no es lo mío.
Zimtsterne
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Son galletas de
canela y almendras con una capa de azúcar glas encima.
Muy sencillas pero
muy ricas, siempre y cuando el sabor de la canela no te desagrade, pues sabe
mucho, mucho, mucho a canela.
Lebkuchen
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Es pan de jengibre y
es el rey de la Navidad alemana, lo podemos encontrar en todos lados de todas
las formas posibles.
El origen de este
pastel es religioso, las monjas y los monjes los preparaban en los monasterios
y conventos, hace ya unos cuantos siglos. Aunque parece ser que la idea
original, que fue siendo modificada con el paso del tiempo, proviene de unos
pasteles de miel que ya preparaban los egipcios.
Hay muchísimos tipos
de pasteles de jengibre, dependiendo de la región en la que nos encontremos
podremos encontrar diferentes tipos, con sus formas y nombres.
Aunque los más
conocidos son Lebkuchenherzen,
los podemos encontrar en cualquier Mercado de Navidad. Por lo general tiene
escrito una frase navideña, pero los Te quiero – Ich liebe dich, también son
muy comunes.
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También podemos encontrarnos las Lebkuchenhäuschen, la casa del cuento de
Hansel y Gretel. Hecha de jengibre y comible.
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Todos estos dulces saben a jengibre, puro y duro. Si te
gusta este sabor te gustará el Lebkuchen
y cualquiera de sus variantes, sino…
Spekulatius
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Son unas galletas
por lo general rectangulares y planas que suelen tener la forma de algún motivo
navideño relacionado con la historia de Nicolás de Bari.
Durante la Segunda Guerra Mundial su producción fue muy escasa, están muy
especiadas y se las consideraba un
producto exótico.
Las especias que se usan son canela, nuez moscada, clavo,
jengibre en polvo, cardamomo y pimienta blanca. Y le dan ese sabor único que
tienen estas galletas.
Están muy buenas, la primera vez que las probé me recordaron
a las galletas del IKEA, las que tienen forma de flor. Pero no es exactamente
ese sabor. No sé como describirlo, los alemanes a los que les he preguntado me
han dicho que simplemente saben a Navidad.
Es algo que hay que probar si o si.
Dominosteine
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Es un dulce
pequeñito que tiene en la base una capa de Lebkuchen,
encima otra de gelatina de albaricoque, manzana o guindas y arriba del todo
mazapán. Todo ello recubierto por una fina capa de chocolate con leche o negro.
Fueron creadas en 1936 por el chocolatero de Dresde Herbert
Wendler. Pero no fue hasta que llegó la Segunda Guerra Mundial cuando se popularizaron. En esa época el coste del chocolate era muy elevado y este dulce lleva unas cantidades muy pequeñas de este ingrediente, por lo que no era muy caro y la gente se lo pudo permitir. Se hicieron famosos con el nombre de bombones de emergencia –
Notpraline.
Yo no los he probado, pero no estoy muy segura de que me
gusten, el Lebkuchen no me
entusiasma demasiado y las gelatinas tampoco.
Glühwein
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La bebida por excelencia en Alemania durante la Navidad, no hay un mercado
navideño que no tenga al menos dos o tres puestos donde lo vendan.
Aunque suene raro, el Glühwein es
tan solo vino especiado caliente.
Parece ser que su origen es un vino especiado que se producía en la antigua
romana, aunque en la Edad Media se bebía un vino especiado frío, el hipocrás, y parece ser que el sabor de este es muy
parecido al actual Glühwein.
Actualmente el vino que se utiliza suele ser tinto al que se le añaden especias, generalmente canela, clavo, cáscaras de
limón y anís estrellado. Se calienta todo sin dejar que hierva y se le añade
azúcar al gusto.
¿Cómo se llegó a esa creativa idea de calentar el vino? Ni
idea, pero el frío que hace por aquí en Navidad me da una pequeña idea de cual
pueda ser el origen.
No suelo beber alcohol, así que no me llamaba mucho
probarlo, pero cuando vas a ver los mercados de Navidad y das una vuelta por la
ciudad hace mucho frío y el Glühwein
con su humito parece muy apetitoso y sienta muy bien, calienta en seguida. Lo
del sabor ya es otra cosa, porque es vino caliente, sin más, lo de las especias
no estaría yo muy segura. Eso si, tened en cuenta que es vino, y sube bastante rápido.
Y como no podría ser de otra forma, y con lo que les gusta a
los alemanes la cerveza, he llegado a ver Glühbier,
es decir, cerveza caliente. No del tiempo, no, cerveza caliente, con su humillo
saliendo de la taza. Asqueroso, solo puedo decir eso para describirla,
horrible, nunca la probéis, de verdad que podéis ahorrároslo.
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Así pues, haciendo un resumen de lo que hay que probar en
Navidad si o si, el resto es optativo.
Christstollen
Lebkuchen
Spekulatius
Una vez que hayamos
probado un poco de cada, podremos decir que hemos saboreado la Navidad alemana.
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Vivimos en un país diferente al nuestro, y eso en algunas ocasiones implica también una nueva cultura con tradiciones que al principio nos pueden resultar extrañas. Pero no hay nada como saber de que se tratan para poder entender.
¿Te vienes a descubrirlas con nosotros?