Capítulos: 10 capítulos,
1 temporada (en junio de 2020).
Duración: entre 50 y 60 minutos cada
capítulo.
Reparto:
Felix Kramer como Kurt Grimmer.
Fahri
Yardim como Erol Birkan.
Anna Maria Mühe como Sabine Ludar.
Deniz Orta
como Maïssa Issam.
Samy Abdel Fattah como Raif Tarik-Amir.
Sinan Farhangmehr como Hakim Tarik-Amir.
Kais Setti como Kareem
Tarik-Amir.
Mohamed Issa como Murad Issam.
Katharina Schüttler como
Paula Grimmer.
Katrin Saß como Eva Grimmer.
La serie
comienza con el asesinato de la estrella de la selección alemana de fútbol Orkan
Erdem, de ascendencia turca. Kurt Grimmer es uno de los primeros en llegar a la
escena del crimen y quien descubre la identidad del muerto. Su carrera de
policía no es la más intachable, y ve en ese homicidio una oportunidad perfecta
para solucionar sus grandes deudas en las apuestas.
Pero no todo
sale como planea y otro policía es asignado al caso para ayudarle: Erol Birkan,
de origen turco y homosexual, con unas cuantas cuentas pendientes que, conforme
pasan los capítulos, no harán más que agrandarse.
La sinopsis
de esta serie me llamó la atención desde el principio. Estuve viviendo en Berlín
durante medio año, y le tengo un bonito recuerdo a esta ciudad. Además, las
series de detectives siempre me gustaron.
Dogs of Berlin me pareció
bastante entretenida. Muestra una realidad de la Alemania actual que, realmente
espero, esté un poco exagerada. Sé que existen grupos de neonazis, mafias que
controlan el fútbol y millones de chanchullos que el ciudadano de a pie no
conoce. Pero las cosas que pasan en ese submundo dan un poco de miedo.
Como serie, historia y personajes, está bien. Aunque tiene alguna
que otra incongruencia en la trama, no deja de ser interesante, y engancha desde
el principio.
Solo un pequeño fallo, bueno, uno muy grande: las
escenas del partido de fútbol… Me dolieron los ojos cada vez que salían. ¿No
podían haber construido un decorado más poco realista? Se nota muchísimo que
está recreado en un estudio, y cada vez que aparecía me sacaba de la serie.
De momento no ha salido una segunda temporada, junio de 2020, pero
se prevé que la saquen, pues te deja con toda la intriga de saber cómo va a
continuar la historia. El detonante se resuelve, pero quedan muchos misterios y
tramas por cerrar.
La vi en alemán con subtítulos en español,
no he probado a verla doblada, pero creo que se perdería una parte de la esencia
de la serie, esa fuerza que el idioma alemán tiene.
Desgraciadamente el cine alemán no es famoso en el mundo entero, y
debido a eso mucha gente se pierde grandes películas y series. Si no te
quieres perder ninguna de estas obras
pásate por esta página.
Babylon Berlin es una serie de televisión adaptada de las novelas del
escritor y periodista Volker Kutscher, la saga que la inspiró es la Serie
Gereon Rath, el primer libro se llama Sombras sobre Berlín y se
publicó en 2010. De momento hay siete novelas publicadas, la octava se prevé
que salga pronto..
La historia se desarrolla en un Berlín de
entreguerras a partir del 1929, durante los últimos años de la República de
Weimar. El Berlín que se nos muestra es una ciudad donde conviven todo tipo
de personas, ideologías y estatus sociales. Lujuria, comunismo, hambre y
depravación.
Todo comienza cuando Gereon Rath, un inspector de
policía de Colonia, se incorpora al Departamento de Costumbres de Berlín
(antivicio) para investigar una red de pornografía. Además, hay una foto muy
comprometedora que implica al alcalde de Colonia y los demonios internos del
propio inspector se pasean a sus anchas entre cada una de las dosis de su
“medicina”.
Su nuevo compañero Bruno Wolter es un hombre un
tanto osco y bastante serio, no confían mucho el uno en el otro, pero no les
queda más remedio que trabajar juntos.
Charlotte Richter es una
joven proveniente de una familia muy humilde que se gana la vida como puede,
ya sea con trabajos diarios de mecanógrafa, o nocturnos de dudosa legalidad.
En uno de estos días laborales se cruza en el camino del inspector Rath y,
aunque es una mujer, no duda en intentar hacerse un hueco dentro de un mundo
dominado por hombres machistas.
Todo ello en un Berlín a punto de explotar, con una diferencia enorme
entre las clases sociales; gente muy rica, otros muy pobres, y varios grupos
de revolucionarios queriendo tomar el control. Comunistas inconformes con el
gobierno y un grupo de extrema derecha muy beligerante que empieza a asomar
la cabeza con fuerza, metiéndose hasta en las más altas esferas del
ejército.
Hace ya mucho que no hacía una entrada de Berlín y creo que esta va a ser la última. Aún así seguro que no está todo visto, siempre habrá rincones de esta gran ciudad a descubrir, pero creo que con estos últimos lugares habremos visto los sitios más importantes.
Aeropuerto de Berlín-Tempelhof - Flughafen Berlin-Tempelhof
Como su nombre bien indica, es un aeropuerto situado en Berlín.
Se encuentra dentro de la ciudad y eso fue su fin. Con el paso de los años los aviones fueron siendo cada vez más grandes y dada la situación de este aeropuerto las pistas no podían agrandarse para así dar cabida a las nuevas máquinas. Además de esto la contaminación ambiental y acústica que produce un aeropuerto en casi la mitad de una ciudad es bastante grande.
Foto sacada de internet
Al final, tras unos cuantos años de pérdidas y el inicio de construcción de un nuevo aeropuerto más alejado de la ciudad, en el 2008 se cerró al público.
En la actualidad el interior del edifico del aeropuerto se usa para realizar ferias y eventos.
En el exterior se inauguró un parque, el Tempelhofer Feld. Las pistas de aterrizaje están abiertas al público, una llanura extensa donde los berlineses se reúnen para correr, volar las cometas o hacer barbacoas.
Foto sacada de internet
No todo el mundo está conforme con este uso, pues el valor de este suelo, muy bien ubicado, es inmenso. Aunque parece que por ahora se mantendrá como está.
A parte del valor recreativo, y un lugar de relajación en medio de la gran ciudad, este aeropuerto tiene una historia muy interesante.
Durante la Segunda Guerra Mundial no fue utilizado como pista de aterrizaje, salvo para casos de emergencia y cuando el conflicto bélico acabó quedó dentro del territorio estadounidense.
En 1948 la Unión Soviética cerró todas las rutas de entradas terrestres y marinas a la Alemania libre. Por lo que tan solo quedaba una posibilidad para proporcionar alimento y víveres a todos los habitantes del Berlín Oeste, el aire.
El ejército aliado consiguió proporcionar los suministros necesarios durante casi un año. Y uno de los aeropuertos que utilizaron para ello fue este.
El aterrizaje de los aviones, en su gran mayoría procedentes de Frankfurt, llegaron a tener una frecuencia de uno por minuto. Esta operación se la denominó como Luftbrücke, puente aéreo. Por desgracia no todos los aviones conseguían llegar a su destino y muchos de ellos fueron derruídos.
Foto sacada de internet
La URSS quería conseguir con esto hacer una mayor presión al ejército aliado para que dejasen sus zonas de ocupación en Berlín. Pero al final les salió todo al revés y su propia gente comenzó a verlos a ellos como los malos de la historia.
En 1949 volvieron a abrir las fronteras.
Este hecho ha quedado conmemorado en una estatua situada muy cerca de este aeropuerto, aquí están inscritos los nombres de los 70 pilotos (39 británicos y 31 estadounidenses) que fallecieron durante la operación.
Foto sacada de internet
Esta misma estatua podemos encontrarla en la ciudad de Frankfurt. Cada monumento está orientado hacia el otro, creando así un puente aéreo.
Para llegar al aeropuerto con transporte público lo más sencillo es con la línea U6, hasta U Paradestr.
El monumento se encuentra en esa misma línea, a una parada, U6 Platz der Luftbrücke
Tacheles
Construido entre los años 1907 y 1908, el origen de este edificio fue el de un centro comercial, bajo el nombre de Friedrichsstadtpassagen. Y durante muchos años esa fue su función, pero en 1914, con el comienzo de la Primera Guerra Mundial el centro comercial se cerró. En el año 1924 comenzó su restauración, pero no se sabe para que se utilizó durante los 10 años anteriores.
La reconstrucción del edificio se terminó en el 28 y la propiedad del mismo pasó a ser de la compañía Allgemeine Elektrizitäts-Gesellschaft, que utilizó sus instalaciones como sala de exposiciones. El nombre del edificio para a ser Haus der Technik.
En 1930 el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, es decir, el Partido Nazi, ocupó este edificio. Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió innumerables destrozos, varias zonas se derrumbaron y algún que otro sótano quedó inundado.
A pesar de todo, los daños no fueron lo suficientemente graves como para demolerlo y durante los años de la RDA fue ocupado por pequeñas tiendas y artesanos. La agencia de viajes estatal y varias escuelas, de arte y economía se instauraron aquí.
De todas formas en 1980 una parte fue demolida y para 1990 se quería tirar el resto del edificio. Pero tras la caída del Muro y la reunificación del país un grupo de artistas, Tacheles Künstlerinitative, ocuparon el inmueble y con ello los planes de demolición quedaron pausados.
Foto sacada de internet
Estos artistas construyeron aquí sus galerías de arte y firmaron un contrato hasta el 2008. Se creó un cine y una cafetería, La Zapata, y el jardín trasero se adecentó un poco para su uso y así fue como nació lo que hoy en día conocemos como Tacheles.
Este nombre proviene del yidis, un idioma perteneciente a las comunidades judías. Significa texto libre, hablar claro. Esta palabra se eligió durante el gobierno de la RDA, como protesta ante la censura que se estableció en el país y los artistas tenía una libertad de expresión muy limitad.
Esta palabra ha quedado grabada en la memoria de los berlineses, y forma parte del dialecto del la ciudad.
Ich sage es dir Tacheles: te lo digo claramente. Er hat Tacheles gesprochen: ha hablado claro.
A pesar del esfuerzo de los artistas, que incluso llegaron a presentar estudios demostrando que el edifico era estable, se demolición no había quedado en el olvido.
Durante muchos años fue un lugar alternativo, una casa okupa, pero bien cuidada. Pero conforme los contratos se acababan los artistas fueron abandonando el edificio. El café y el cine cerraron y Tacheles empezó a quedar poco a poco más descuidado.
Hasta que en 2012 los últimos artistas tuvieron que dejar el edificio y este quedó clausurado. Tan solo el jardín de la parte de atrás está abierto al público.
Aún no se sabe que va a ser del edificio, pero dada su excelente situación, imagino que su demolición está asegurada.
Oranienburger Str. 54,
13437 Berlin
U6 Oranienburger Tor M5 Hohenschönhausen, Zingster Str.
Mauerpark
Este parque se construyó en 1990 y obtuvo este nombre en conmemoración al Muro de Berlín, pues la ubicación del parque es donde se encontraba antes la franja de la muerte, la zona intermedia entre los dos muros. Paseando por aquí podemos encontrarnos algunos restos de lo que fue antaño.
A principios del siglo XIX en estos terrenos había un campo de prácticas militares y más tarde pasó a ser una estación de mercancías. Después se construyeron pequeñas barracas y más tarde se levantó el muro.
En 1989, tras la caída del muro este espacio quedó desocupado y la naturaleza comenzó a apropiarse de él.
Después de la unificación se propuso la idea de hacer un parque que se extendiese a lo largo de los 155 km que separaron la ciudad en dos. Pero al final esta idea fue imposible de realizar, menos en este pequeño trozo.
Foto sacada de internet
Actualmente este parque es un lugar muy concurrido, en especial los domingos ya que desde primera hora de la mañana podemos encontrar uno de los mercadillos, Flohmarkt, más conocidos de la ciudad, donde se compra y se vende todo lo que podamos imaginarnos.
Foto sacada de internet
Un poco más tarde comienza uno de los eventos imprescindibles en nuestra visita a Berlín. El Karaoke del Mauerpark, el bearpitkaraoke. Todos los domingos, cuando comienza el buen tiempo un grupo enorme de gente se reúne en uno de los laterales del parque para disfrutar de buena (o mala) música, depende del cantante. Pues eso si, hay que tener mucha valentía y muy poca vergüenza para animarse a cantar delante de toda esa congregación de gente.
Foto sacada de internet
Ya os digo, si venís a Berlín y estáis aquí un domingo, no podéis iros sin haber pasado por aquí. Es simplemente impresionante.
Yo estuve presente en ese momento...
Mauerpark
Gleimstraße 55, 10437 Berlin
U8 Bernauer Str. U2 Eberswalder Str M 10 Friedrich-Ludwig-Jahn-Sportpark Bus 247 Demminer Str
Y con esto termino mis entradas sobre Berlín. Espero no haberme dejado muchas cosas en el tintero.
Alemania es un país lleno de lugares con encanto que esperan ser descubiertas; grandes urbes, pequeñas ciudades y pueblos que parecen estancados en el tiempo. ¿Te animas a descubrirlas con nosotros?
Ya hemos visto algunas de las cosas más turísticas de
Berlín, llevamos cuatro entradas, pero aún así no hemos ni mucho menos acabado,
todavía nos quedan sitios por recorrer.
En esta entrada vamos a ver cuatro de ellos, aunque no están
para nada cerca entre si.
Palacio de Charlottenburg– Schloss Charlottenburg
Es un palacio ubicado en el barrio que lleva su nombre,
Charlottenburg.
Fue construido entre los años 1695 y 1699 por encargo de Sofía
Carlota de Hannover, Sophie Charlotte von Hannover en alemán. Esposa del rey
Federico I de Prusia.
El nombre original del palacio era Lietzenburgo, pero tras
la muerte de Sofía Carlota el rey le cambió el nombre en honor a su esposa
fallecida. Que imagino debían de llamarla más Charlotte que Sophie.
Fue utilizada como residencia por varios reyes prusianos.
Una de las cosas más impresionantes de este palacio son los
jardines que se encuentran detrás de él, los jardines reales. En ellos podemos
encontrar otros tres edificios, la casita de
té Belvedere, un nuevo pabellón que se construyó como villa napolitana y
el mausoleo de la reinaLuise von Mecklenburg-Strelitz,
esposa de Federico III.
Durante la II Guerra Mundial quedó seriamente dañado.
Actualmente está completamente restaurado aunque no tiene ninguna función
oficial. El interior es un museo, se puede visitar la habitación de Federico el
Grande y hay una gran cantidad de objetos de porcelana y cuadros.
Horarios:
De noviembre a marzo:
Lunes cerrado
Martes – domingo de 10:00 – 17:00
De abril a octubre:
Lunes cerrado
Martes – domingo de 10:00 – 18:00
Tarifas:
En la entrada viene incluida una guía o una audioguía.
Normal: 12€
Reducida: 8€ (aunque no especifican quienes la obtiene,
imagino que niños y estudiantes).
También podemos comprar otra entrada para visitar el resto
de edificios que nos encontramos en el jardín, Neuer Pavillon, Belvedere, y el Mausoleum:
Normal: 15€
Reducida: 11€
Como llegar en transporte público:
Spandauer Damm 20-24
14059 Berlin
Lo que más cerca nos deja es el autobús, línea 309, parada
Schloss Charlottenburg . O la línea 109 Luisenplatz/Schloss
Charlottenburg.
La parada de U-Bahn más cercana es la U7 U
Richard-Wagner-Platz, aunque hay que andar un poquito.
Kurfürstendamm
Esta calle es una de las
avenidas más famosas de Berlín y es conocida coloquialmente con el nombre de Ku´damm. Es una calle comercial, con tiendas a los dos lados, podremos encontrar cualquier cosa que queramos.
Foto saca de Google
El nombre proviene de la
palabra alemana Kurfürsten, en honor a los príncipes electores (que es lo que significa en español) del Sacro Imperio Romano.
Durante la Guerra Fría y la división de Berlín por el Muro
esta parte quedó en el lado occidental y se convirtió en el centro comercial
más importante de este lado de la ciudad.
En esta calle tuvo lugar en el año 1989 el primer Love
Parade y en el 2011 fue el emplazamiento de los osos Buddy en su vuelta a la capital alemana.
Uno de los monumentos más importantes de Berlín se encuentra
aquí. La iglesia Memorial Kaiser Wilhelm.
Como llegar en transporte público:
La avenida es gigantesca, empieza cerca de la estación
Zoologische Garten y acaba cerca del Halensee. Son casi 4 km de avenida, así
que dependiendo de donde queramos ir tendremos que bajarnos en una estación u
otra.
Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm - Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche
La iglesia original se construyó entre los años 1891 y 1895
en un estilo neorrománico. Sus cinco torres causaban una gran impresión y la
torre principal, con 133 metros, era la construcción más alta de la ciudad en
aquella época.
Durante la Segunda Guerra Mundial la iglesia fue bombardeada
en la batalla de Berlín y quedó prácticamente destruida.
En la actualidad se conserva la base de la iglesia y una de
las torres tal como quedaron tras los bombardeos. Están aseguradas y
restauradas en parte para que no se caigan, pero las dejarán tal cual para que
sirvan de recuerdo y recordatorio de lo que pasó.
Foto sacada de Google
Hubo varias propuestas para la reforma de la iglesia, al
final la que salió elegida fue otra iglesia como una construcción adyacente muy
moderna en forma de hexágono con muchas vidrieras que proyectan una luz azul al
interior. (Es una iglesia con un atractivo extraño, muy oculto, escondido de la vista de todos... un tanto singular, por decirlo de alguna manera).
La entrada a las dos iglesias es gratuita, aunque a la
antigua no se puede acceder demasiado, pues sigue en obras.
Como llegar en transporte público:
Breitscheidplatz
10789 Berlin
Con el metro se puede llegar de forma muy sencilla, U1, U2 o
U9 y los S5, S7 y S75 parada Zoologischer Garten Bhf.
Molecule Man
Es una escultura ubicada en medio del río Spree. Entre los
puentes Elsenbrücke y Oberbaumbrücke. Muy cerca de la East Side Gallery. Está
situada en donde se juntarían los tres barrios de Friedrichshain, Kreuzberg y
Treptow.
Fue construida por el escultor Jonathan Borofsky, y fue
colocada en este lugar en el año 1999.
Tiene una altura de 30 metros y pesa 45 toneladas. Está
construida con aluminio.
Estas tres esculturas se unen en los brazos, y esto es lo
que representan para el escultor, la unión del hombre, con todas sus moléculas.
De ahí el nombre de la obra.
Como llegar en transporte público:
An den Treptowers 1
12435 Berlin
Ya hemos visto que está en medio del río, pero lo mejor para
poder apreciarlo es desde el puente.
S8 y S9
parada S-Treptower Park
Monumento Conmemorativo a los
Soldados Soviéticos - Sowjetische Ehrenmal im Treptower Park
Este monumento ubicado en el
parque de Treptower lo construyeron en 1949 las fuerzas soviéticas para
conmemorar a los caídos del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial.
Foto sacada de Google
Este monumento no es tan solo
un símbolo en memoria, sino que es el sepulcro de muchos de los soldados que
cayeron en combate durante la conquista de Berlín. En total más de 5000
soldados del Ejército Rojo están aquí enterrados.
La escultura principal de
este monumento es el Solado Libertador. La figura representa a un soldado que
sostiene con la mano izquierda a una niña y en la derecha porta una espada que
descansa sobre una esvástica nazi destruida, como símbolo de victoria.
Foto sacada de Google
Además de este soldado en el
monumento hay numerosas estatuas y sarcófagos en memoria a los caídos y en
honor a la patria, la Rusia actual.
La escultura del Soldado
soviético fue muy importante para la República Democrática Alemana RDA, es
decir, los que se quedaron con la parte oriental de Berlín y el país, los
soviéticos. De hecho el primer marco que se hizo tenía estampada la imagen de
esta escultura.
Yo fui de visita a este lugar sin saber mucho acerca de su
historia y he de decir que me pareció impresionante. Se siente algo, no por
nada es un cementerio en forma de monumento.
Como llegar en transporte público:
Puschkinallee
12435 Berlin
Lo más sencillo es con el S-Bahn S8 o S9 y bajarse en la
parada S Treptower Park y luego caminar un poco.
O bien con el bus 166, 167 y 265 hasta Sowjetisches Ehrenmal. Este nos deja justo en la
entrada del monumento.
.
Todos estos lugares son muy recomendables para visitar en
nuestra ruta turística por Berlín. Solo hay que tener en cuenta la poca
iluminación en las calles que hay en este país.
En los jardines del palacio o
en el monumento soviético no hay ni una sola farola, y como se haga de noche no
vais a ver nada.
Perdonad que en esta entrada muchas fotos no sean mías. Cuanto estuve allí no tenía en mente empezar un blog.
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Alemania es un país lleno de lugares con encanto que esperan ser descubiertas; grandes urbes, pequeñas ciudades y pueblos que parecen estancados en el tiempo. ¿Te animas a descubrirlas con nosotros?
Este fin de semana nos fuimos de excursión a Berlín. Un viaje de esos locos, coger la carretera el viernes al salir del trabajo y
llegar bien entrada la noche para regresar el domingo por la tarde.
Pero ha merecido la pena, en serio. Ha sido un grandísimo
viaje. Me hacía muchísima ilusión volver a Berlín después de dos años. Los cinco
meses que estuve allí viviendo fueron geniales y este fin de semana ha sido un
reencuentro con esa ciudad que tanto me marcó.
Berlín sigue igual, pero al mismo tiempo ha cambiado. Me refiero,
la Puerta de Brandeburgo sigue donde estaba, y la Torre de la televisión
continua en Alexanderplatz. Pero hay muchos edificios nuevos, y las grúas de
las obras actuales reflejan que la ciudad sigue en movimiento, cambia y evoluciona.
Aunque siempre manteniendo el espíritu impregnado en la ciudad. Ese aire
alternativo que caracteriza a Berlín y que sin ninguna duda la hace única.
Me ha encantado poder hacer la ruta turística que yo misma
he diseñado y que poco a poco os voy poniendo en el blog. Y volver a comer el
mejor Kebap que haya probado jamás en mi vida.
Si vais a Berlín no dudéis en
ir. Es un kiosco que se encuentra en mitad de la calle, pero que la cola no os
desanime, merece la pena la espera. Está claro que si la gente espera es por
algo… Cuando vivía allí, llegué a ver cola de bastantes personas esperando bajo la lluvia. Esta
vez nosotros estuvimos más de media hora esperando, pero uffff… es
imposible de describir el sabor con palabras, de verdad, tenéis que probarlo. Tan solo
tienen 3 variedades, pero elijáis lo que elijáis os va a sorprender.
Justo al lado está una de los
puestos de la franquicia Curry 36. Que se dice, es la mejor Curry Wurst de
Berlín.
Así que ya sabéis, tanto por
el Kebap (sobre todo por el Kebap) como por el curry wurst, hay que ir hasta
allí.
Hay una cosa que me hace muchísima gracia del metro de Berlín, y es la decoración de las puertas y ventanas. Si os fijáis, o no, porque se aprecian bastante bien a primera vista, veréis la imagen de la puerta de Brandeburgo repetida infinidad de veces.
Berlín es una ciudad impresionante, tienes de todo y puedes
encontrar cualquier cosa que busques. Está llena de vida. Pero a pesar de eso
sigo pensando lo mismo que hace dos años cuando me fui. No es mi ciudad.
Es gigante, todo está hecho a lo grande y se tarda muchísimo
tiempo en llegar de un sitio a otro. Está claro que todo es acostumbrarse, pero
esta fue una de las principales razones por las que no me quedé allí y ahora
que vuelvo sigo pensando lo mismo. Es una gran metrópoli, demasiado grande para
mi gusto.
Una de las características de todas las capitales es la gran
multiculturalidad que tienen. Es algo que podemos ver en Londres, Berlín o
Madrid. Puedes encontrar gente de todas partes del mundo. Yo quería y sigo
queriendo vivir en Alemania, y en Berlín, con tanta gente de diferentes
nacionalidades, es muy complicado sentir que estás en Deutschland. De hecho los
propios alemanes lo dicen, Berlín no es Alemania, Berlin ist anders.
Esto de la multiculturalidad conlleva otro aspecto que me
echa para atrás y es que aquí es casi más sencillo oír hablar en inglés
que en alemán. Así que para aquellos que queremos aprender el idioma de Goethe,
esta no es la mejor ciudad.
Creo que si tuviese que describirla con una palabra diría
que es “alternativa”. Es bohemia, diferente, un tanto hippie. En las zonas más
turísticas quizás esto no se pueda apreciar bien, pero si nos adentramos un
poco por la calles ese ambiente de despreocupación, alegría y libertad se nota
bastante bien. Esto no es que sea para nada un problema, pero en algunos
momentos me llegó a dar la sensación de que estaba poco cuidado, que no digo
sucio, sino dejado.
A la gente que le gusten las grandes ciudades, esos que se
sienten encerrados en poblaciones de pocos habitantes, sin duda esta es su
ciudad. Yo, personalmente, me quedo con Colonia.
Cuando fui por primera vez, me enamoré de la ciudad. Y tengo
un muy buen recuerdo de mi estancia allí. Me gusta Berlín y siempre que tenga
la ocasión iré de nuevo. Pero dudo mucho que alguna vez vuelva a vivir allí.
Todo esto que he escrito es una opinión personal,
completamente subjetiva. Cada cual sentirá y pensará de forma diferente. Así
que sois libres de comentar vuestras impresiones sobre esta gran ciudad que es
Berlín.
Elcampo
de concentración de Sachsenhausen se encuentra en la ciudad de Oranienburg, en
el estado federado de Brandeburgo a tan solo 35 km de Berlín.
Fue construido en el año 1936
por los nazis donde se confinaron y eleminaron a más de 30.000 personas, todos
ellos opositores de la causa o gente no perteneciente a la raza aria.
Cuando la IIGM acabó y este
lado del país quedó en el lado soviético, el campo de concentración se reabrió,
pero en este caso fueron militares y funcionarios del III Reich los que acabaron en él. Durante los cinco
años que estuvo en funcionamiento murieron más de 12.000 personas.
Comenzó siendo un lugar de
confinamiento de presos políticos, pero con el paso del tiempo muchos judíos,
polacos, gitanos y homosexuales acabaron aquí.
En principio no se le
considera como un campo de exterminio, pues carece de cámaras de gas, pero
muchos prisioneros fueron fusilados y otros tantos de miles murieron en
trabajos forzados.
¿Os suena la película “Los falsificadores”? Es una historia basada en hechos reales que ocurrieron en este
campo de concentración.
140 judío seleccionados en
los diferentes campos de concentración que se extendían por Alemania fueron
elegidos por sus conocimientos en arte de la imagen, como puedan ser fotógrafos
o dibujante. Y bajo órdenes nazis llevaron a cabo una de las más complicadas
falsificaciones monetarias de la libra británica.
Es una película bastante
buena, ganadora de un Oscar en el 2008 a la mejor película de habla no inglesa.
Muestra bastante bien lo que aquí ocurrió, así que si queréis verla mejor que
no os destripe como acaba. Si la vais ver no leáis los dos siguientes párrafos
SPOILER.
A pesar de que la tecnología
de la época no estaba muy avanzada, este grupo de judíos consiguieron
falsificar la libra británica. Una vez que cumplieron su función iban a ser
devueltos a Auschwitz para ser eliminados, pero para salvar sus vidas pidieron
permiso para falsificar los dólares americanos. Después de lo que habían
logrado con las libras, el permiso les fue concedido y así consiguieron
permanecer en Sachsenhausen. Cuando el final del III Reich se acercaba estos
presos fueron enviados a Ebensee con la intención de gasearlos, pero las tropas
estadounidenses interceptaron los camiones y los presos fueron liberados.
La falsificación de los
dólares no terminó por completarse, pero las libras falsas que se habían
fabricado eran exactamente iguales a las verdaderas. Para encubrir lo
realizado, camiones alemanes tiraron las libras en lagos y ríos de los Alpes,
pero un tiempo después los habitantes de los alrededores encontraron los
billetes y comenzaron a distribuirlos por Europa. Como estos daban el pego el
banco británico tuvo que cambiar el dibujo de las libras. La verdad es que no
sé porque no las quemaron en lugar de tirarlas a un río…
En abril del 45 los soldados
soviéticos tomaron el campo de concentración y unos meses después este volvió a
ser reabierto como el Campo especial número 7 de la policía soviética, y
bajo su mando presos políticos, miembros o simpatizantes del partido Nazi, o
funcionarios del III Reich fueron aquí confinados. Muchos de ellos murieron por
enfermedad o inanición.
En 1950 el campo fue cerrado de forma definitiva. Quien sabe
realmente las atrocidades que aquí ocurrieron.
Durante unos cuantos años fue restaurado y en 1993 fue
abierto al público para su visita. No es que haya quedado mucho en pie, así que
si se visita es recomendable hacerlo con un guía, o una audio-guía, que se
puede conseguir allí.
Dentro del campo hay varios monumentos en memoria de todas
las personas que allí murieron.
Mapa del campo de concentración de Sachsenhausen
El hecho de que este lugar sea triangular es para así tener un total dominio de todo el terreno desde las tres esquinas.
Horarios:
Del 15 de marzo al 14 de
octubre: todos los días de 8:30 a 18:00 horas. Del 15 de octubre al 14 de marzo: todos los días
de 8:30 a 16:30 horas.
Y los lunes cierran los museos que hay dentro.
Precios:
La entrada es gratuita.
La audio-guía cuesta 3€, pero es muy recomendable pues como
ya digo hay bastantes ruinas.
Como llegar:
La mejor forma de hacerlo es desde Berlín, con las líneas regionales
RE5, RB12 o el S1, en cualquiera de los tres hasta la parada de Oranienburg,
que es el pueblo donde se encuentra.
Una vez en la estación tan solo hay que seguir las
señalizaciones, no tiene pérdida. Se tarda como un cuarto de hora en llegar
andando.
En las inmediaciones del campo de concentración no hay
ningún bar o restaurante, así que lo mejor es comer algo en algunos de los
pocos restaurantes que nos encontramos en el camino o llevarnos algo. La visita
puede ser larga, tres horas como mínimo.
Creo que os he dado suficientes datos para que os hagáis al
menos una pequeña idea de lo que aquí se vivió, de todas formas, una imagen
vale más que mil palabras.
La inscripción famosa de todos los campos de concentración. "Arbeit macht frei". El trabajo os hará libres.
Zona neutral. Se abrirá fuego sin ningún aviso.
Estos edificios eran la enfermería y el hospital
El muro exterior y las vallas interiores, una de las cuales estaba siempre electrificada.
Opinión personal: No es que sea el lugar más bonito que ver,
y la gente sensible puede pasarlo mal, así que si lo sois pensaros si queréis
entrar, pues en algunos momentos puede ser duro.
De todas formas me parece una visita interesante. Hemos
cometido muchísimas barbaridades a lo largo de la historia y ver los restos,
casi tangibles, de lo que aquí pasó, hace que no te olvides de esa época que
muchos quieren enterrar.
Ya digo que no es agradable, pero yo creo que merece la pena
visitar un campo de concentración al menos una vez en la vida, este o
cualquiera de los que aún se conservan.
Si se viaja a Berlín, y tenemos un poco de tiempo, tanto este lugar como la ciudad de Potsdam son dos buenos sitios para hacer una escapada.
Como curiosidad diré que yo he ido dos veces y tengo amigos
que también lo han visitado, pues por ahora, nadie que conozca y que haya ido
ha tenido un buen día allí. Parece que el tiempo se confabula para crear un
ambiente deprimente o quizás sea que somos nosotros los que lo sentimos así.
¿Alguien ha venido alguna vez a este campo de concentración? ¿Qué le pareció?
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Alemania es un país lleno de lugares con encanto que esperan ser descubiertas; grandes urbes, pequeñas ciudades y pueblos que parecen estancados en el tiempo. ¿Te animas a descubrirlas con nosotros?