22 de abril de 2013

Conviviendo con alemanes - Parte III

Hacía ya un tiempo que no escribía nada sobre la compañera de piso de mi amiga, y es que sus extravagancias se han mantenido a raya, o a lo mejor debe de ser que ya me he acostumbrado y mi tolerancia ha ascendido muchos escalones. Pero está claro que una es como es y de vez en cuando tiene que saltar.

Aquí están las anteriores entregas de esta saga:


Conviviendo con alemanes - Parte I 
Regalos indeseados 
Conviviendo con alemanes - Parte II 



Esta vez todo comenzó cuando la pequeña china se marchó de vacaciones, con la idea de pasar unos días tranquilos en Italia, sin el agobio de la rutina teutona ni las idas de cabeza de su compañera, que comenzaba a mostrar signos de un retorno locuresco más ojcuro que nunca. Así que antes de que la tormenta llegara decidió marcharse, lo que no tuvo en cuenta es que en la época actual en la que vivimos no importa lo lejos que estés de alguien, siempre encontrará una manera de dar contigo.
No había ni salido del aeropuerto, ya en tierras italianas, cuando recibió un mensaje...

"Querida CC. La tubería del fregadero se ha roto y sale agua. Tienes que venir y contactar una cita con el fontanero."

Resulta que no había avisado de su repentina fuga, para evitar de hecho esta situación, pero Murphy siempre aparece cuando menos se le necesita.
Así que le respondió que lamentablemente estaba fuera del país, y que volvería en una semana, más o menos.

Y se lió la de San Quintín.

Suena el teléfono... es ella... le está llamando...

- ¿Como que estás en Italia?
- ¡Hola Sabrina! ¿qué tal? Pues sí, estoy en Italia, me vine esta mañana.
- No me has dicho nada.
- Ya, lo sé, es que fue todo tan rápido que no me dio tiempo a avisarte [te va a crecer la nariz...]
- Yo siempre te digo cuando me voy, te dejo una nota en la cocina. [Si, esas notas famosas que me desesperan]
- Tenía pensado mandarte un mensaje en un rato, ahora mismo sigo en el aeropuerto.
- ¿Cuando vuelves?
- La semana que viene.
- Ya, pero que día.
- No lo sé todavía. Quizás el martes.
- Por la mañana o por la tarde.
- Ehhh... no lo sé, ya te he dicho que aún no se cuando vuelvo.
- No te puedes quedar tanto tiempo.
- ¿Por qué no?
- El fregadero está roto.
- Ya lo sé. Pero estoy en Italia.
- Alguien tiene que estar aquí cuando venga el fontanero pasado mañana.
- ¿Y no estás tú allí?
- Si, pero yo no puedo quedarme.
- ¿Por qué?
- Porque no.
- ...
- Si no puedes venir, le he dado tu número al fontanero, el te llamará para que pongáis una fecha.
- ¿Le has dado mi número?
- Sí, bueno. Adiós.

Y cortó, sin más despedidas ni explicaciones.
El fontanero llamó, pero ella no oyó el móvil sonar y entonces...

- El fontanero me ha llamado, dice que no le has cogido el teléfono. Te dije que te llamaría.
- Lo sé, no me ha dado tiempo.
- Dice que te llamará más tarde. Cógeselo. Adiós.

Tum tum tum

Volvió a cortar sin más que decir.
El buen hombre volvió a llamar, pero de nuevo, no escuchó el móvil (en su defensa diré que el móvil es más o menos prehistórico, y suena cuando quiere, una vez de cada siete).

- Dice que no has vuelto a cogérselo. He hablado con él, y he quedado en que estarías aquí el viernes.
- ¿Qué? ya te dije que no volvía hasta la semana que viene.
- Bueno, pues entonces llámalo tú y queda con él.

Esta vez se fue sin más.
Llamó al fontanero, pero era una empresa grande y al no saber el nombre del hombre nadie pudo darle el teléfono...

- ¿Cuando viene?
- No he conseguido hablar con él.
- Bueno, da igual, un amigo va a venir a arreglarlo.
- Bien.
- ¿Cuando vuelves?
- Me parece que o el lunes por la tarde o el martes a medio día.
- Vale, nos vemos.

Al final fue el martes por la tarde y cuando llegó se encontró con un orco como compañera de piso.

- Me dijiste que venías ayer!!
- No... te dije que ayer u hoy.
- Tienes que avisarme de cuando vienes!!
- ¿Pero qué más dará?
- Tienes que decírmelo!!

¿Por qué estaba tan obsesionada? me temo que nunca lo sabremos, pero esa feroz manía de tener el control sobre todo no acaba aquí, no, eso no acaba más que de comenzar.

Continuará...

Un saludo!!
 

2 comentarios:

  1. Joee que colgada está la chica esa y que paciencia tiene tu amiga, si la chica en cuestión es un orco yo ya me habría transformado en Sauron para replicar sus estupideces....

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    Respuestas
    1. La verdad es que la aguanta porque aquí es muy complicado encontrar un piso, pero si que tiene mucha paciencia

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