12 de julio de 2018

Mett


El Mett o Hackepeter es un plato típico de Alemania que consiste en carne de cerdo picada condimentada con sal y pimienta.

Pero lo más especial de esta receta es que se come cruda.

No se sabe con exactitud de dónde procede el nombre de Mett. Algunos dicen que viene del bajo alemán mett, carne de cerdo picada sin panceta, aunque la otra alternativa es que venga del sajón antiguo meti, que significa comida.

El nombre de Hackepeter se inventó a principios del siglo XX en una Gasthof (una especie de cervecería, hospedería, típica alemana) berlinesa.

Se supone que esta carne solo contiene un 35% de grasa.

Se puede comprar fresca, en este caso hay que tener en cuenta que se debe de consumir ese mismo día. O podemos comprarla envasada, aquí nos guiaremos con la fecha que ponga en el paquete.

Por lo general se suele añadir cebolla cruda por encima, y a esto se le llama zwiebelmett.

Es muy típico comerlo untado en panecillos, con cebolla y pimienta.

Hace muchos años, allá por los 70, se pusieron de moda los mettigel, que es presentar el mett con una forma de erizo, haciendo las púas con cebolla.


Hace ya tiempo que quedó anticuado, pero en algunos sitios, buffets de hoteles o lugares parecidos, aún intentan reinventar la presentación de este plato y crean formas curiosas.


Existe un plato muy típico alemán bastante parecido, que es el Tatar, carne cruda igualmente. Entonces ¿cuál es la diferencia entre estas dos carnes? Pues el tipo de carne, el tatar es de ternera y el mett de cerdo.

No hay muchas recetas para hacer Mett en casa, pues tiene muy poca preparación. Tan solo tenéis que comprar la carne, condimentarla con sal y pimienta. Y después untarla en pan.

Pero tened en cuenta una cosa, aseguraos que la carne la compráis en un sitio higiénico y que la coméis en el mismo día, pues al fin y al cabo vais a comer carne cruda.


Mett



Ingredientes:

250gr de Mett.
Sal
Pimienta
Panecillos
Cebolla (opcional)


Preparación:

Hacer una masa con el Mett, la sal y la pimienta y si queremos también añadimos cebolla picada. Lo removemos bien, mejor con las manos y cuando esté uniforme cortamos unos panecillos y untamos el Mett en ellos.

Mejor panecillos a pan de molde o panes finos. El Mett tiene un sabor muy fuerte y con un pan que tenga algo de miga se saborea mejor (al menos en mi opinión).

Si queremos podemos volver a añadir pimienta y cebolla por encima y listo.



Buscando en internet he encontrado algunas fotos de cosas con Mett de lo más curiosas, obviamente todas falsas, pero no dejan de ser graciosas.


¿Alguna vez habéis probado el Mett? Yo nunca lo he hecho en casa o comprado fresco, siempre lo compro ya envasado.

Curiosamente nunca comí Tatar por que es carne cruda, pero el Mett sí que me gusta… y es lo mismo…

¿A vosotros os gusta?

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La gastronomía alemana es muy variada, siempre queda algo nuevo que probar y saborear. ¿Te vienes a descubrir nuevos platos?

¡Un saludo!




2 de julio de 2018

Patriotismo

Ahora que el Mundial de fútbol está en pleno apogeo, estuve hablando con una amiga alemana sobre el sentimiento que este deporte despierta en la población, y llegamos a la conclusión de que el deporte, en especial el fútbol, crea en un país un sentimiento de patriotismo y orgullo nacional que tan solo están permitidos mostrar en estos casos puntuales.

En España ya me había dado cuenta de ello. Cuando la selección ganó el Mundial y los dos Europeos se podían ver banderas de nuestro país en casi cada balcón. Pero una vez que la fiebre se pasa, una vez que la resaca post victoria acaba, las banderas se quitan, casi se esconden, y regresa esa sombra que nos acecha desde hace ya muchos, muchos años. Y es que uno no puede llevar la bandera de España por la calle, o decir que está orgulloso de nuestro país, sin ser tildado, por una gran parte de la sociedad, como facha.

La Guerra Civil hizo mucho daño y sus consecuencias son, a día de hoy, aún palpables, cuando va a hacer ochenta años de su fin.


Pues ahora imaginaos que en vuestro pasado no solo hay una guerra que dividió al país, imaginaos que en vuestra historia se encuentra uno de los momentos más cruentos del continente. Que fuisteis gobernados por un dictador, que fue elegido por el pueblo, al que se le fue la cabeza y mató a millones de personas por razones que no tienen ni pies ni cabeza.

Imaginaos que hoy en día hablar de este tema aún incomoda a buena parte de la sociedad y que muchos de ellos se sienten culpables por algo en lo que no tuvieron nada que ver, algo que vivieron sus padres o sus abuelos.

Así, podéis haceros una idea de lo que significa para muchos alemanes izar su bandera, sentirse orgullo de su país.

Hay de todo, como en España, pero ese sentimiento de orgullo patrio que tan familiar nos es de las películas de Estados Unidos, no se ve por aquí.

No es que se avergüencen de Alemania, igual que tampoco lo hacemos de España, pero… Creo que entendéis lo que quiero decir, ¿verdad?


Hay otra cosa más en la que nuestros dos países coinciden. Sí que existe el orgullo, por decirlo de alguna manera, de ser de una región, de ser andaluz, gallego o manchego, y a mucha honra. Y esto también existe en Alemania, al menos en Colonia. Los coloneses viven su ciudad, la quieren y adoran, y eso se nota en el carnaval y, de nuevo, con el fútbol. Cuando el 1.FC Köln juega la ciudad se paraliza.

Por eso me gusta el fútbol, el deporte, los mundiales y los europeos, porque uno puede decir con la cabeza bien alta que es de España o de Alemania, y llevar la bandera de su país pintada en la cara sin que nadie te catalogue como facha o nazi.

Una pena que España y Alemania hayan sido ya eliminadas.

No sé cómo lo veréis vosotros, si también tenéis esta percepción sobre nuestro país, sobre Alemania y sobre ese sentimiento de orgullo regional.

También me gustaría saber la opinión de esas personas que me leen y que vienen de otras partes del mundo. ¿Cómo se vive el patriotismo por allí? ¿Es posible decir con orgullo que sois de vuestro país sin que nadie os mire mal?

¡Un saludo!


28 de junio de 2018

Nadie saldrá impune

Este pequeño relato forma parte del taller de escritura de Literautas número 49. Los requisitos son: Que las palabras Navidad, sandalia y barco estén presentes y no tenga más de 100 palabras.


Sé que me voy a meter en un lío por no pararlos, pero están tan graciosos corriendo alrededor del árbol de Navidad con las bragas de la abuela en la cabeza, que no he podido evitar unirme a sus carcajadas.

Corren y ríen en círculos hasta que uno de ellos se tropieza con una olvidada sandalia y choca contra una estantería. El viejo barco del abuelo se tambalea durante unos segundos al borde del precipicio y al final cae al suelo haciéndose añicos.

Todos miramos el estropicio con caras de espanto. De ésta sí que no nos libramos.

*

Es un microrrelato bastante corto, pero con las pocas palabras que estaban disponibles tampoco se podía profundizar mucho en ninguna historia.

¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado?

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Si quieres leer más textos originales escritos por la autora de este blog, en este enlace los puedes encontrar todos.

¡Un saludo!




25 de junio de 2018

Max Born


Nació el 11 de diciembre de 1882 en Breslavia, ciudad situada en el suroeste de la actual Polonia, por aquel entonces pertenecía al Reino de Prusia.
Murió 5 de enero de 1970 en Göttingen, Niedersachsen, en la que era la Alemania Occidental.

A pesar de que en la actualidad su ciudad de nacimiento pertenece a Polonia, en aquellos entonces era parte del Reino de Prusia, lo que era Alemania antes de la Primera Guerra Mundial.

Max Born fue un físico y matemático alemán que en 1954 obtuvo el premio Nobel de Física gracias a sus estudios de física cuántica. Aunque este galardón lo compartió con otro físico alemán, Walther Bothe.

Nació en una familia judía. Fue el hijo mayor de Gustav Jacob Born, un anatomista y embriólgo y de Margarete Kauffmann, que procedía de una acaudalada familia. Murió cuando Max tenía cuatro años.

En 1901 comenzó sus estudios en la Universidad de Breslau, también pasó por las universidades de Heidelberg y Zúrich. Finalmente acabó y presentó su doctorado de matemáticas en Göttingen en 1906.

En esta ciudad hizo amistad con otros científicos que, al igual que él, tenían un extraordinario talento: Felix Klein, David Hilbert, Hermann Minkowski, David Carle Runge Tolm, Karl Schwarzschild y Woldemar Voigt. Se dice que a este grupo los llamaban “los sumo sacerdotes” y ellos eran “los mandarines”.

Durante estos años en Göttingen comenzó a trabajar en la universidad como profesor de física teórica y llevó a cabo diferentes investigaciones sobre la dinámica de las estructuras reticulares cristalinas (Dynamik der Kristallgitter, 1915) y la teoría de la relatividad (Die Relativitätstheorie, 1923). También publicó importantes avances en la mecánica cuántica (Atommechanik, 1925; Atomdynamik, 1926 y Física atómica, 1935).

Cuando Adolf Hitler llegó al poder, debido a su condición de judío, se le retiró la cátedra y en 1933 tuvo que emigrar al Reino Unido. Seis años más tarde consiguió la nacionalidad británica y fue profesor en las universidades de Cambridge y Edimburgo.

En 1954 regresó a Alemania y ese año se le otorgó el premio Nobel de Física, por la Interpretación Estadística de la Teoría Cuántica, el cual compartió con Walther Bothe.

Se casó en 1913 con Hedwig Ehrenberg, con la que tuvo tres hijos, Irene, Gritli y Gustav. Su hija mayor, Irene, fue la madre de la actriz Olivia Newton-John, conocida por interpretar el papel de Sandy en la mítica película “Grease”.


Una de las mayores curiosidades de este científico fue su relación de amistad y discrepancia con Albert Einstein, pues tenían ideas muy diferentes sobre la mecánica cuántica.

Aún se conservan la correspondencia que estos dos genios mantuvieron y se dice que en estas cartas aparece una de las frases más celebres de Einstein: “En nuestras perspectivas científicas nos hemos vuelto antípodas. Usted cree en un Dios que juega a los dados (…).” Frase que actualmente se conoce como: Dios no juega a los dados.

Falleció a los 87 años, su tumba se encuentra en el cementerio de Göttingen.

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Si quieres conocer más famosos que nacieron en Alemania no dudes en pasarte por esta página: Celebridades alemanas.

¡Un saludo!



21 de junio de 2018

Bad Münstereifel


Es una pequeña población del estado de Nordrhein- Westfalen, Renania del Norte Westfalia. La ciudad más grande de los alrededores es Euskirchen, que está a algo más de 13km. Düsseldorf, la capital de estado, está a unos 100km.

Se ubica en el inicio de las montañas del Eifel y el río Erft pasa por su casco antiguo.

Por los restos arqueológicos encontrados en la zona se sabe que el ser humano habitó estos terrenos desde la Prehistoria.

El nombre, tan poco recordable, y la historia de este pueblo vienen de la mano, pues se supone que Bad Münstereifel es el resultado de diferentes cambios que se le dieron a Novum Monasterium.

En el año 830 el tercer abad de Prüm, Markward, fundó un monasterio en este lugar, al que llamó Novum Monasterium. Con el paso de los años este pequeño monasterio comenzó a tener cierta importancia gracias a la peregrinación y se convirtió en el centro religioso cristiano más importante de la región del Eifel.

A final del siglo IX se construyó un mercado, se le otorgó diversos derechos y alrededor del muro del monasterio se levantó un pequeño centro urbano.

Y así, en el siglo XII, el nombre de este asentamiento pasó a ser Monasterium in Eiflia. El monasterio pasó a convertirse en una iglesia, se construyó un castillo y las murallas se fortalecieron.

Desde el siglo XVIII esta pequeña población continuó creciendo con prosperidad hasta que en el año 1802 pasó a formar parte del territorio que Napoleón secularizó, e hizo que la economía de toda la zona cayese en picado.

Tras el Congreso de Viena pasó a formar parte de Prusia y aunque más adelante, las tropas nazis utilizaron algunos de los edificios, la ciudad en sí no sufrió severos daños durante la guerra. El casco antiguo ha permanecido intacto y por eso podríamos decir que este pueblo sería un buen ejemplo de cómo serían las ciudades alemanas si no hubiesen tenido que pasar por dos guerras.

El “Bad” del nombre de la población se añadió a mediados del siglo XX, cuando entró a formar parte de las Kneippkurort, que son poblaciones que poseen aguas medicinales.



En la actualidad el casco antiguo está rodeado por una muralla con cuatro puertas y todo lo interesante se encuentra dentro.


18 de junio de 2018

Confusiones "graciosas" - Parte IV

Creo que por mucho tiempo que pase en Alemania nunca voy a terminar de aprender el idioma. Y de vez en cuando viviré algunas situaciones que hacen la vida un poco más divertida.

Hace unos días una compañera del trabajo me contó que iba a estar unas semanas de baja pues tenía problemas con… y aquí viene la palabra que me lió, dijo tiroides, que en alemán es Schilddrüse, pero yo entendí Schildkröte, es decir, tortuga.
Y claro, cuando empezó a decir que tiene problemas con su tortuga y que por eso va a estar unas semanas de baja, no terminé de entender del todo la situación. En algún momento de la conversación me comencé a preguntar si igual no había entendido bien la palabra.
Al final, de alguna manera, me di cuenta de que no estábamos hablando de su tortuga.

Hay dos palabras que me “encanta” confundir, aunque no son las palabras en sí, sino sus abreviaturas.
Si en el trabajo no he dicho cien veces que alguien ha dejado un mensaje en el BH, no lo he dicho ninguna…
En alemán contestador es Anrufbeantworter, abreviado en AB. Y por otro lado tenemos el BH, Brushalter, es decir, sujetador.
Y siempre, pero siempre, siempre, tengo que pensar antes de hablar, pues si no… voy dejando mensajes en los sujetadores.

La última no me pasó a mí directamente, sino a una de mis pacientes. Siempre que voy a su casa está viendo un programa de bodas en la tele, estuvimos hablando sobre su boda y demás y me preguntó que si cuando me case me gustaría llevar… vale, ella quería decir Schleier, que es velo, pero dijo otra palabra, un tanto parecida pero con un significado completamente diferente, Schlampe, puta, así tal cual.
No pude evitar soltar una sonora carcajada. No, no llevaré una puta en la cabeza.
Hace unos días se lo conté a mi jefa y la situación se enrevesó más aún. Pues en un principio entendió que en lugar de decir Schlampe había dicho Wischlappe, que no deja de ser gracioso, pues es bayeta. Y se comenzó a reír ante la posible situación de que llevase una bayeta puesta en la cabeza junto con el vestido de novia. Cuando le dije que no, que no era una Wischlappe, sino una Schlampe, acabó llorando de la risa.

Y es que hay que tener cuidado con la Schlampe.

Estas son las últimas palabras con las que he tenido confusiones graciosas, aunque sin duda, la situación más “graciosa” embarazosa que he vivido nunca fue cuando confundí las palabras Nutte con Nonne, es decir monja con puta… os dejo la entrada por si queréis leer esa Tierra trágame experiencia.
Confusiones "graciosas".

Y algunas más donde he ido recopilando esas confusiones que tanto mis amigos como yo hemos tenido a lo largo de los años:
Confusiones "graciosas" - Parte II
Confusiones "graciosas" - Parte III

Más un bonus con palabras alemanas que me parecen graciosas, aunque esta es solo una entrada de todas las que he hecho, a través de ella podréis acceder al resto:
Palabras graciosas IV

Contadme esas experiencias graciosas/embarazosas que hayáis tenido por haber confundido las palabras. Seguro que os ha pasado en alguna que otra ocasión.

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El alemán es un idioma muy rico, tiene una gran cantidad de palabras y de expresiones que muchas veces desconocemos. Para descubrirlas solo tienes que pinchar en este enlace: Peculiaridades del alemán.

¡Un saludo!



14 de junio de 2018

El hombre afortunado

Este relato forma parte del taller de escritura de Literautas del mes de junio. La premisa de este mes son dos: que el título sea "El hombre afortunado", y que empiece con la frase "Llevaba un hacha en la mano".


Llevaba un hacha en la mano y la brida del burro atada a la cintura. Los días de caluroso verano aún no habían llegado, pero no quedaba mucho, así que aprovechaba las horas cercanas al amanecer para realizar la pesada, mas muy necesaria, tarea de cortar leña.

Las encinas eran la mejor madera y, a pesar de tener varias por los alrededores, no quería talarlas. Les gustaba sentirse dentro del bosque, y además, les protegían del frío viento del norte.

Llevaba varias jornadas en ello, unos días iba al sur, otros al este, pero la zona del oeste no la había pisado desde que el invierno empezó.

Se alejó de la pequeña cabaña y se adentró en el bosque silbando una cancioncilla infantil que sus hijos le habían enseñado. Anduvo y anduvo hasta que llegó a su destino, sin embargo, lo que allí encontró no era lo esperado.

El encinar había desaparecido y en su lugar alguien había improvisado una casa. No estaba terminada: el techo se encontraba a medias, una de las paredes parecía apuntalada con una viga muy inestable y las ventanas estaban tapadas con telas oscuras.

Ató el burro a una de las ramas y se adentró en el claro. La última vez que bajó a la aldea el alguacil no le había dicho nada de aquella casa, aunque le advirtió de unos bandidos que estaban asolando la zona. Robaban y mataban sin que la mano les temblase. No tenían pudor en entrar en las casas, incluso en las de los más pobres, en las iglesias o en los monasterios y llevarse todos los tesoros que encontraban y, si podían, realizaban actos pecaminosos con las religiosas.

Se acercó con cuidado y, con aquella advertencia en mente, apartó un poco la tela que cubría una de las ventanas. Se asomó al interior y lo que encontró lo dejó anonadado.

Sin ningún orden y colocados en cualquier lugar, había amontonados cuadros, cofres y candelabros. Encima de una mesa divisó tres pilas gigantes de monedas de oro y a su lado un saco del que salían unas pequeñas piedras preciosas.

En ese momento se dio cuenta de que había encontrado a los bandidos.

—Vaya, vaya. Parece que tenemos visita.

Aquella voz a su espalda le sobresaltó. Se dio la vuelta y se encontró con cuatro hombres, todos armados con pequeñas espadas, dagas y cuchillos.

—¿Ese burro es tuyo? —preguntó uno de ellos acercándose a él.

No respondió. Agarró con fuerza el hacha y sintió el duro tacto del mango en su mano. Cómo se alegraba de llevarla consigo. Le superaban en número, pero no se iba a dejar vencer sin oponer resistencia.

Atacó primero, blandió su arma con destreza y la consiguió insertar en la carne de sus enemigos. Su propia sangre también corrió por el suelo, mas no dejó que las heridas le distrajesen.

Cuando solo uno de los bandidos quedaba en pie, los dos resollaban con fuerza. Se miraron a los ojos, concentrados. Sabían lo que estaba en juego.

El leñador se abalanzó contra su adversario con el hacha en ristre, pero el bandido hizo una rápida finta y lo esquivó por unos pocos centímetros.

Volvieron a enfrentarse, hacha contra daga. El golpe fue tremendo y resonó en todo el claro. El filo del hacha se melló, pero la daga se rompió con limpieza por la mitad.

Esa era su oportunidad, se acercó al bandido, y antes de que pudiese sacar el pequeño cuchillo que llevaba atado al cinturón, insertó el hacha en su cuello. El golpe fue duro y contundente. El arma entró varios centímetros en la carne hasta llegar al hueso y cuando la sacó, el bandido cayó al suelo con la cabeza casi decapitada.

El leñador, muy magullado, pero aún con vida, consiguió arrastrase hasta su burro. Era un animal fuerte, así que se tumbó encima de él y lo desató.

Tardaron mucho en llegar, y el camino se regó por la sangre que caía de sus numerosas heridas.

Cuando llegaron hasta su casa se encontraba al borde de la inconsciencia, pero nunca se había alegrado tanto de ver la cara de su esposa, aunque su expresión fuese de terror.



El leñador sobrevivió, y la gente acaudalada, a la que los bandidos habían robado, le agradecieron su valentía concediéndole unas vastas tierras y una parte del botín recuperado.

El conde accedió casar a su primogénito con una de las hijas del leñador, y los caballeros más valerosos del reino tomaron a algunos de sus vástagos como escuderos.

Se sentía dichoso. Sus hijos tendrían una vida feliz y no conocerían la pobreza o la hambruna. Y a pesar de que las heridas fueron terribles: se había quedado tuerto, había perdido una pierna y varios dedos de la mano derecha, se consideraba un hombre afortunado.

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¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado?

Si quieres leer más textos originales escritos por la autora de este blog, en este enlace los puedes encontrar todos.

¡Un saludo!

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