14 de noviembre de 2019

Cataratas del Rin - Rheinfall


Las cataratas del Rin, Rheinfall en alemán, son el mayor salto de agua que hay en Europa central. Se encuentran entre las localidades suizas de Neuhausen am Rheinfall y Laufen-Uhwiesen; unos kilómetros después de su nacimiento, en lo que se conoce como el Alto Rin.

Tienen una altitud de 23 metros y una anchura de 150 metros y debido a ellas, este largo río, que recorre el centro de Europa durante 1233 kilómetros, no es navegable por entero.

El mayor caudal es en el verano, 700 m³/s, tras el deshielo de la nieve de los Alpes, donde nace. En invierno se reduce, como media, a 250 m³/s.

A pesar de bajar de las montañas, en las cataratas del Rin la fuerza del río no es demasiado fuerte, ya que acaba de salir del lago Constanza. Esto hace que la erosión no sea muy grande, por eso, las piedras que hay en medio se han mantenido casi sin ningún cambio desde que se formaron las cataratas, hace unos 16000 años.


En el lado norte está la población de Neuhausen am Rheinfall, desde allí podemos subirnos a un barco que nos lleva por las inmediaciones de las cataratas o hasta la pierda que hay en el medio del salto de agua, la Rheinfallfelsen. Los precios y la dirección del viaje depende de lo que hagamos: Rheinfall, precios.


En el lado sur está el Schloss Laufen am Rheinfall, un castillo con una entrada a las cataratas desde las que se pueden ver bastante cerca. Cuesta 5 francos suizos: Rheinfall, horarios.


Es posible ir andando desde una orilla hasta la otra. El camino va por un puente que cruza el río antes de que llegue a las cataratas, se tarda unos veinte minutos, pero es un paseo bastante agradable. Este puente es el de un tren, el Rheinfallbahn, que une Zúrich con una de las localidades más importantes de la zona, Escafusa (nombre horrible en español de Schaffhausen).


En Neuhausen am Rheinfall hay un parking de pago, pero en el lado sur el aparcamiento es gratuito. De todas formas, es muy fácil llegar en transporte público, las estaciones son Neuhausen Bad Bf o Schloss Laufen am Rheinfall.


Opinión personal:

Cuando nosotros fuimos tuvimos un día espléndido. Era verano y pasamos una buena parte de la mañana paseando por allí. No nos subimos a ningún barco, pues era bastante caro, pero si pagamos la entrada del castillo Laufen, y aunque las vistas eran increíbles, había tantísimos turistas, que fue un poco agobiante.

Es un sitio que perece la pena visitar. Es un lugar único, y aunque no son las cataratas más grandes del mundo, aun así, impresionan.

Eso sí, si estamos aquí no podemos abandonar la zona sin pasar por Schaffhausen.

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El mundo está lleno de lugares con encanto que esperan ser descubiertos; grandes urbes, pequeñas ciudades y pueblos que parecen estancados en el tiempo. ¿Te animas a descubrirlas con nosotros?

¡Un saludo!



5 de noviembre de 2019

Pronunciación - Umlaut

Hace ya mucho tiempo que no hablamos de la pronunciación del alemán, os dejo las entradas anteriores:

Pronunciación – Logopedia
Pronunciación: Sch, st, sp.
El truco está en pronunciar todas las letras.

En esta ocasión vamos a continuar hablando de uno de los mayores problemas que tenemos los hispanohablantes para hablar correctamente este idioma: las temidas umlauts.

En alemán existen todas nuestras vocales, a saber: a, e, i, o, u. Pero también tienen tres que nosotros no tenemos, y como en español no existen, su pronunciación siempre se nos resiste mucho: ä, ö y ü.

Vamos a verlas una por una:

Ä

Para mí esta es la más sencilla de pronunciar, pues es como una «e» normal, pero alargándola un poco.

Por ejemplo:

Der Käse, el queso, sería /kee se/.
Das Mädchen, la chica, se pronuncia como /meed chen/.
Der Bär, el oso, es /bee a/. Aquí tenemos otro caso especial, pues en alemán una «r» al final se pronuncia como «a», más o menos. De esto hablaremos en otra ocasión.
Die Käfer, los escarabajos, se pronuncia como /kee fa/. De nuevo «r» final.

Creo que con estos ejemplos queda bastante claro. Solo acordaros de alargar un poco la «e», y ya.



Ö 

Para pronunciar la «ö» pondremos los labios como si quisiésemos decir una «o», pero intentamos decir una «e», siempre manteniendo la misma posición. Es un poco lioso, pero el sonido que sale es bastante parecido, sino igual al que hacen los alemanes.

Hören, escuchar, se pronuncia… me es imposible escribir la fonética, yo lo escucho como una especie de «u», pero tampoco es eso exacto. Probad el truco de antes, seguro que os sale.

Otros ejemplos:
Österreich, Austria.
Das Wörterbuch, el diccionario.
Die Dörfer, los pueblos.
Das Öl, el aceite.
Der Löwe, el león.


Ü

Para pronunciar correctamente esta vocal pondremos los labios como si quisiéramos decir una «u», pero decimos una «i».

Über, encima.
Fünf, cinco.
Die Überraschung, la sorpresa.
Das Parfüm, el perfume.


Äu 

En alemán existen varios diptongos que tienen una pronunciación única, pero en este caso nos vamos a quedar con este, que es el único que posee una umlaut.

Este diptongo es muy curioso, pues no se pronuncia ni como «a», ni como «u», o como la «ä»: es decir: «e». Sino que tomamos las otras dos vocales que nos quedan: «oi», y así es como se pronuncia.

Die Kräuter, las hierbas, /krói ter/. Haciendo énfasis en la «o» del diptóngo.
Der Vorläufer, el precursor, /for lói fa/. Recordemos que las «v» son una «f».
Aufräumen, recoger, ordenar. /Auf rói men/.
Die Zäune, las vallas, /tsói ne/. Salvando las diferencias entre la «z» alemana con la nuestra, que más o menos se pronunciaría como una «ts».
Die Verkäuferin, la vendedora. /Fer kói fe rin/. 

Atención a este diptongo, pues no todas las palabras con «äu» lo son. Como:
Das Jubiläum, el aniversario. Va con «äu», pero las vocales se pronuncian separadas, porque es un «um», no un «äu». Se dice /ju bi le um/, aquí, la «ä» es una normal, como las que hemos visto antes.

¿Cómo diferenciamos la «äu» de diptongo de las que no? Diciendo la palabra, equivocándonos y que alguien nos corrija. Habría que meterse en la etimología del vocablo en cuestión para saberlo, y creo que nuestro nivel de alemán no llega a tanto. Pero, por lo general, un «äu» siempre se va a pronunciar como /oi/.

En Google traductor tenemos una opción que nos pronuncia la palabra, suele ser bastante fiable, y también está Duden, al final del artículo de la palabra que hayamos buscado suele haber un icono de pronunciación.
Aufräumen

Y para terminar, ¿cómo escribimos las vocales con umlaut en nuestro teclado español? Es muy sencillo, ya que en castellano tenemos la diéresis, y se escribe exactamente igual; pulsamos la tecla y a continuación la vocal que queramos.
Gracias pingüino, vergüenza y desagüe por facilitarnos un poco las cosas.

En el caso de que no podáis escribirlo, la alternativa es poner la vocal sencilla y añadir detrás una «e», de esa manera se sobreentiende que la vocal de antes es una umlaut. Y por eso el famoso Goethe no se pronuncia /go e te/, sino /gö te/, una «e» tras una «o»: ¡Umlaut!

En algunas ocasiones encontraréis las umlaut escritas de otra manera, en lugar de con la diéresis, con un guión largo encima de la vocal, o dos guiones pequeños. Es lo mismo.

Si seguís estos trucos de pronunciación, no tendréis problemas para decir ninguna de estas vocales. Aunque entiendo perfectamente la pereza que da tener que estar pensando en cada momento cómo debemos poner los labios y qué es lo que hay que decir para pronunciar la palabra bien. Sin embargo, es una cuestión de tiempo, paciencia y constancia. Con el paso de los meses dejaremos de tener que pensar en cómo se hacía, y lo acabaremos haciendo de forma automática.

Así que, no desistáis y mucho ánimo.

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Todos aquellos que no hemos aprendido el alemán desde pequeños sabemos lo difícil que puede resultar este aprendizaje, pero no es imposible, eso te lo aseguro. Pincha aquí para ver todas las lecciones que ya hemos visto.

¡No desistas! Al final lo conseguirás.

¡Un saludo!



30 de octubre de 2019

Crema de calabaza

Hay millones de recetas para hacer cremas de calabaza, algunos, como yo, no las siguen y se inventan las suyas propias con lo que tienen en casa, porque estos platos son tan fáciles de hacer y socorridos, que es casi imposible que salgan mal.

Aprovechando que estamos a finales de octubre, fecha álgida de la calabaza, os dejo una receta propia que probé el otro día.


Yo escogí una Spaghettikürbis, arriba a la izquierda, pero cortarla y quitarle la piel fue toda una odisea. Estaba muy buena, y el trabajo mereció la pena, pero seguro que la crema sale igual de rica con cualquier otra. Creo que las Butternusskürbis, arriba a la derecha, son las más fáciles de pelar y cortar.

Crema de calabaza



Ingredientes:

1 calabaza.
2 patatas.
1 cebolla.
3 zanahorias.
100 gramos de espinacas.
Sal.
Aceite de oliva.
Perejil.

Preparación:

Pelamos y cortamos la cebolla. La echamos en una olla express con aceite y la freímos hasta que esté un poco tostada.

Pelamos y cortamos en trozos pequeños la calabaza, las patatas y las zanahorias y las añadimos a la olla. Lavabos las espinacas y las metemos también. Echamos sal y vertemos agua hasta que los ingredientes estén casi cubiertos.

Cerramos la olla y esperamos a que empiece a echar vapor, una vez que eso ocurra, apagamos el fuego y lo dejamos hacerse durante diez minutos más.

Cuando pase el tiempo, abrimos la olla, quitamos casi toda el agua, y la dejamos a parte, que nos servirá para hacer una sopa de verduras. Batimos todos los ingredientes con una batidora o licuadora, añadimos perejil y un chorreón más de aceite de oliva y listo.

Como opción final, una vez servido en los platos, podemos echarle por encima trocitos de queso, pipas de calabaza y/o rodajitas de cebolleta.


Fue casi una receta improvisada, utilicé lo que tenía, una crema de calabaza a la Irene, que podría no haber llevado patatas, pero sí puerro, o un calabacín de extra. Esto es lo que me gusta de estas cremas, que son muy flexibles y se les puede echar casi de todo.

Os animo a que probéis la receta y me digáis cómo os ha salido mi invención.

¿Vosotros improvisáis las recetas, u os regís a lo que indican las instrucciones?

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Si te gusta cocinas, aquí te dejo un enlace con todas las recetas que ya hemos visto con anterioridad: ¿te vienes a descubrir nuevos platos?

¡Un saludo!




24 de octubre de 2019

Confusiones con el alemán

Regresamos con uno de los temas más recurrentes en el aprendizaje de los idiomas: las confusiones entre palabras muy parecidas, pero con significados totalmente diferentes.
En algunas ocasiones se queda como una simple anécdota, sin embargo, otras veces lo que acabamos diciendo son auténticas barbaridades.

Todavía tengo pensar cuando quiero decir que hay un mensaje en el AB, Anrufbeantworter, es decir, contestador, para no acabar diciendo BH, abreviatura de Brusthalter, o lo que es lo mismo: sujetador.

No será la primera vez que le digo a mi jefa que tiene un mensaje en el sostén…

Pero es que, ¿a quién se le ocurrió ponerles a esas cosas tan diferentes, dos siglas tan similares? (Indignación).


Nunca tuve especial problema con las palabras terremoto y fresa en alemán. Son sencillas de aprender y las tengo bien asentadas. Pero yo soy una gran fan de las fresas, podría comer fresas todos los días, y es una palabra que está bastante presente en mi vocabulario. En cambio, terremoto no lo está tanto, por suerte, no vivo terremotos todos los días.

Hace unos meses estuvimos de viaje en Japón, y durante nuestra estancia hubo un terremoto en el país. Fue muy lejos de donde nosotros estábamos, y no sentimos nada. Pero aún así la gente me preguntó, y ahí la lié.

—Es war ein starkes Erdbeben. Fast 7 Grad in der Richterskala.

O eso pensé yo que dije, hasta que la persona con la que hablaba me miró con una sonrisilla en la cara.

—Bist du sicher? Eine Erdbeere so stark habe ich nie gesehen.

Sí, confundí Erdbeben con Erdbeere. Por que las fresas japonesas tienen una fuerza monstruosa, sino, ¿de dónde creéis que sale Godzilla? Es porque es un amante acérrimo de las fresas, por supuesto. ¡Tokio por unas fresas! 


Y como no podía ser de otra forma, cada vez que cuento esta historia en alemán, siempre, siempre me equivoco, acabo mezclando las palabras y salen terremotos rosas y fresas forzudas.


Esta equivocación le pasó a una amiga mía. Trabaja en una oficina, y aunque su alemán es bueno, no es perfecto. Desconocía la palabra hervorragend, y uno de sus compañeros la utilizaba siempre que hablaba por teléfono.

Día tras día ella solo escuchaba una cosa: herr Voragend.

Pasaron las semanas y no dejaba de sorprenderse con las veces que su compañero hablaba con el tal Voragend. Parecía que cada llamada era con él. Y, al final, la curiosidad le pudo.

Por supuesto, cuando preguntó por el señor Voragend su compañero la miró con cara de no entender nada. Él no conocía a ningún hombre con un apellido tan raro.

Después de un rato enfrascados en una conversación de besugos, que habría pagado por haber podido escuchar, entendieron el problema. Por si no lo sabéis, hervorragend es una manera de decir excelente, perfecto, maravilloso. Y eso era lo que el compañero decía a cada hora en cada conversación telefónica. No es que estuviese obsesionado con ningún herr Voragend, sino que es un hombre muy positivo al que todo le parece maravilloso.


Otras dos palabras que siempre me hacen pensar son el sustantivo der Pickel, grano de la cara, espinilla, o como lo llaméis, y pinkeln, forma vulgar y poco fina de decir orinar, es decir, mear, así tal cual, así de feo.

No son dos palabras especialmente bonitas, pero entre decir que tienes un grano en la cara, a tienes meado en la cara, va un buen trecho.

Siempre lo pienso, pero algunas veces, bastantes, me lío, y al final, a mi alrededor, mucha gente va por la calle con pipí en el rostro, lo siento…


Esto de las equivocaciones entre palabras del mismo idioma da para escribir libros enteros. Seguro que a vosotros también os ha pasado alguna vez, ¿os animáis a contarnos vuestras metidas de pata?

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El alemán es un idioma muy rico, tiene una gran cantidad de palabras y de expresiones que muchas veces desconocemos. Para descubrirlas solo tienes que pinchar en este enlace: Peculiaridades del alemán.

¡Un saludo!



17 de octubre de 2019

Ich bin nicht ich - Tokio Hotel


Título: Ich bin nicht ich 
Grupo: Tokio Hotel 
Álbum: Schrei 
Año: 2005 


Esta fue la primera canción que escuché en alemán. Fue hace muchos años, unos meses antes de que se hiciesen mega famosos con su canción “Moonson”. Y tengo que confesar que fue gracias a esta canción, “Ich bin nicht ich”, que comencé a interesarme por el alemán.

Sino hubiese sido por Tokio Hotel, es muy probable que estuviese viviendo en Alemania, así que, aunque hace ya mucho tiempo que dejé de seguir a este grupo, en homenaje a esta canción, y lo que ha supuesto en mi vida, me he animado a traducirla.

Conforme la iba escuchando me he llenado de nostalgia. Ha sido muy interesante hacerlo, pues hace años, cuando la oí por primera vez, no tenía ni idea de lo que decía. Pero ahora he podido entenderla sin leer la letra. Parece una tontería, pero me ha hecho mucha ilusión ver todo lo que he avanzado en el alemán.



10 de octubre de 2019

Wiesbaden


Wiesbaden es la capital del estado federado alemán de Hessen, y la segunda ciudad más grande de dicho Bundesland, solo superada por Frankfurt, que se encuentra a unos 39 kilómetros de distancia. Mainz, capital del estado vecino: Rheinland-Pfalz.
La ciudad se extiende en la orilla este del río Rin, y justo en el otro lado, en la orilla oeste, está

Tiene una población de unos 278.000 habitantes y es conocida por sus baños termales, de hecho, algunos la llaman “la Niza del norte”.

Por los restos arqueológicos encontrados, se sabe que la zona ya fue habitada desde el neolítico. Muchos siglos más tarde, en el año 77, la tribu germánica de los Mattiaker ocupó la zona y fueron los primeros en sacar provecho de las aguas termales, según la información registrada en el “Naturalis Historia” por el poeta romano Plinius el Viejo. Los romanos llamaron a este asentamiento Aquae Mattiacorum.

Los francos echaron a los germanos de aquí, y es entonces cuando encontramos el primer documento en el que aparece un nombre parecido al actual. Data de principios del siglo IX, fue escrito por Einhard, el biógrafo de Carlomagno, y llamaba a la ciudad Wisbada, que se supone que significa baño en la pradera.

Cuando el Imperio Carolingio cayó, toda la región pasó a ser parte de los dominios del Condado de Nassau. Wiesbaden recibió el rango de Ciudad Imperial, y desde el siglo XIII hasta 1866 fue la capital del ducado independiente de Nassau.

La ciudad fue destruida en dos incendios ocurridos a mediados del siglo XVI, y otra vez más durante la Guerra de los Treinta Años. Se dice que cuando este conflicto bélico acabó, en la ciudad tan solo quedaron cuarenta habitantes.

En 1890 el Duque Adolfo de Nassau fue nombrado Gran Duque de Luxemburgo, y fue en ese momento cuando comenzó un período de prosperidad para Wiesbaden. En 1907 se construyó la Kurhaus, un balneario que atrajo a toda la aristocracia alemana de la época, incluido el emperador Guillermo II, y por lo que Wiesbaden llegó a ostentar el título de “Kaiserstadt”, (ciudad del emperador). A esta época se remontan los edificios neoclásicos que encontramos hoy en día.

Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió más de dos meses de bombardeo por parte del lado aliado, y que destruyó algo más de la mitad de la ciudad. Se estiman que murieron alrededor de 1700 personas.

Después de la guerra, se convirtió en la capital del nuevo estado de Hessen.


Qué ver en Wiesbaden:

La estación central se encuentra a unos 15 minutos caminando del casco antiguo de la ciudad.



Schlossplatz / Plaza del palacio.

En esta plaza se encuentran muchos de los monumentos más importantes:


Marktbrunnen / Fuente de la plaza.

Es una fuente que se construyó entre los años 1753 y 1767.

Stadtschloss / Palacio de la ciudad.

Data de principios del siglo XIX y fue construido por Georg Moritz. Fue la residencia de los duques de Nassau. A partir del año 1918 se convirtió en la residencia imperial y desde 1948 fue la sede del Parlamento Regional, Hessischer Landstag.


30 de septiembre de 2019

Los seis criados

Hace muchos años vivían una anciana reina, que era una bruja, y su hija, que era la más bella de todas. La anciana solo pensaba en diferentes maneras para deshacerse de todos los hombres que pedían su mano. Siempre que alguno llegaba, le decía que para conseguir casarse con ella debía realizar un trabajo; si fallaban, morirían. Muchos quedaban hechizados por la belleza de la princesa, mas ninguno pudo llevar a cabo la tarea que la anciana les encomendó, y murieron decapitados. El hijo de un rey, que también había escuchado hablar sobre la belleza de la muchacha, le dijo a su padre:

—Déjame que pida su mano.

—¡Jamás! —respondió el rey—. Si vas, firmaras tu sentencia de muerte.

Al poco tiempo el hijo del rey enfermó de gravedad. Estuvo en cama durante siete años, y ningún médico pudo ayudarle. Cuando el padre vio que ya no quedaba ninguna esperanza, y con el corazón lleno de tristeza, le dijo:

—Vete y prueba tu suerte. Ya no sé cómo ayudarte.

Cuando el hijo escuchó las palabras, se levantó del lecho completamente sano y emprendió el camino.

Ocurrió que, mientras cabalgaba por un erial, vio desde lejos algo en el suelo. Al acercarse se dio cuenta de que se trataba de la barriga de una persona que se encontraba tumbada bocarriba; una barriga tan grande como una montaña. Cuando el gordo vio al viajero se incorporó y le dijo:

—Si necesitáis un criado, tomadme bajo vuestro servicio.

—¿Y qué voy a hacer yo con un hombre tan rollizo? —preguntó el hijo del rey.

—¡Oh! Esto no es nada —contestó el gordo—. Si me estiro del todo puedo hacerme hasta trescientas veces más grande.

—En ese caso sí que puedo necesitarte —dijo el hijo del rey—. Ven conmigo.

Y así, el gordo siguió al hijo del rey. Viajaron durante un tiempo hasta que en un momento se encontraron con una persona que tenía puesta una oreja en la hierba.

—¿Qué haces ahí? —preguntó el hijo del rey.

—Escucho.

—¿Y qué escuchas con tanta atención?

—Escucho todo lo que pasa en el mundo. Nada se escapa a mis oídos, incluso oigo la hierba crecer.

—Dime, entonces. ¿Qué escuchas en la corte de la anciana reina que tiene una bella hija?

—Oigo el silbido de una espada al caer sobre la cabeza de un pretendiente.

—Puedo necesitarte. Ven conmigo.

Y así, los tres continuaron el camino hasta que vieron un par de pies y unas piernas, pero el final del cuerpo no pudieron divisarlo. Cuando ya habían andado bastante, llegaron, finalmente, al cuerpo y a la cabeza.

—¡Santo cielo! ¡Pero qué hombre más largo! —dijo el príncipe.

—¡Oh! Esto no es nada —respondió el largo—, si estiro mis piernas del todo puedo hacerme trescientas veces más largo. Soy más alto que la montaña más alta. Si me quisieseis emplear, os serviría encantado.

—Ven conmigo —dijo el hijo del rey—, seguro que te puedo necesitar.

Continuaron andando hasta que encontraron en el camino a alguien sentado con los ojos vendados.

—¿Tienes los ojos enfermos y la luz te molesta? —preguntó el príncipe.

—No —respondió el hombre—. No puedo quitarme la tela, pues todo lo que veo explota. Tan penetrante es mi mirada. Si en algo puedo ayudaros, os serviré encantado.

—Ven conmigo —dijo el hijo del rey—, puede que te necesite.

Siguieron andando hasta que encontraron un hombre que, a pesar de tener todo el cuerpo debajo del tórrido sol, tiritaba de manera violenta.

—¿Cómo puedes tener frío con lo potentes que son los rayos del sol? —preguntó el príncipe.

—¡Ahhh! Mi naturaleza es completamente diferente —respondió el hombre—. Cuanto más calor hace, más frío tengo. El hielo penetra en mis huesos. Y cuanto más frío hace, más calor tengo. En mitad del hielo me derrito de calor, y en mitad del fuego me congelo.

—Eres un muchacho maravilloso —dijo el hijo del rey—. Si quieres servirme, vente.
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