17 de septiembre de 2020

Bitte keine Grammatik!!

El otro día, haciendo limpieza en el ordenador me encontré con un texto que escribí en alemán hace ya diez años. En aquel entonces estaba en Berlín, y como trabajo fin de curso en la escuela de idiomas a la que iba mi profesora nos mandó escribir un pequeño periódico. No lo he encontrado entero, pero no tenía desperdicio, se llamaba “Die Hausschuhe von Nike”, “Las zapatillas de estar por casa de Niké”, que es la diosa griega que hay representada en la puerta de Brandemburgo, y por favor, se pronuncia Niké. Su homóloga romana era Victoria. No tengo ni idea de por qué le pusimos ese nombre al periódico, ya no me acuerdo, pero veo mi mano en esa decisión; es mega épico, me encanta.

La cuadriga de la puerta de Brandemburgo y la diosa griega Niké.

El texto tiene muchos fallos, y algunas frases no las entiendo del todo bien. Ya no recuerdo lo que quería decir en cada oración, pero está lleno de ironías y frases con doble sentido muy españolas, pero alemanizadas.

Recuerdo que a mi profesora le encantó, y teniendo en cuenta que lo escribí cuando llevaba aprendiendo alemán desde hace poco tiempo, estoy bastante orgullosa de él. Fue el texto más largo que escribí yo sola.

En una parte escribo el Konjunktiv como Susanne I y Susanne II, ese era el nombre de mi profesora, pero no sé porqué lo nombré así. Igual hacía poco que lo estudiamos, y fue mi homenaje.

El artículo se llama Bitte keine Grammatik!! y trata sobre la gramática alemana, y lo placentero que resulta estudiarlo. Espero que lo entendáis. Y, decidme, ¿compartís mi opinión sobre la gramática alemana?

10 de septiembre de 2020

Las 4 fases del inmigrante

Quienes se han mudado de ciudad alguna vez saben que la adaptación no siempre es fácil. Hay varios estudios que demuestran que el choque cultural es real, como el de Gullahorn, J. T. y Gullahorn, J. E. que data de 1963 y que divide la adaptación en cuatro etapas diferentes. Aunque en este blog solemos hablar de la adaptación de los hispanohablantes a Alemania, estas etapas podemos extrapolarlas a cualquier inmigrante que se mude a otro país, o ciudad, diferente. 

Voy a tomar la idea de la Gullahorn u curve, pero la ampliaré con otros datos que recopile, así como con mi propia experiencia y la de muchos otros inmigrantes que conozco.

Fase uno: Luna de miel


En esta fase las diferencias culturales no nos molestan, incluso nos pueden llegar a resultar graciosas, curiosas y hasta quedar fascinados con ellas. Todo se ve desde un punto de vista idealizado. La intriga y emoción de comenzar en un nuevo lugar nos motiva a vivirlo todo con mucha intensidad.

Esto es típico en los turistas; pasan poco tiempo en ese país, socializan algo con la gente y terminan enamorados del lugar. A pesar de que solo han visto la punta del iceberg, el lado bonito de esa cultura.

En el caso de la gente que se muda para vivir, esta etapa acabará en algún momento, aunque no hay un tiempo predeterminado, depende de la capacidad de adaptación de la persona, de lo diferentes que sean las culturas, de la buena o mala suerte que se tenga al conocer a la gente que allí vive, y un muy largo etcétera.

Yo viví en Berlín durante cinco meses, y aunque el primero fue duro, como todos los primeros meses en un lugar nuevo, creo que hasta el final del cuarto no empecé a ver esas pequeñas cosas que me molestaban de la ciudad. Estuve casi los cinco meses en esta fase de luna de miel, y, de hecho, el recuerdo que tengo de mi estancia en Berlín es muy bonito.

Fase dos: Choque cultural


También llamada fase hostil. Es la época crítica. Donde nos damos de lleno con la nueva realidad que nos rodea. Nos fijamos en todas las diferencias que hay entre nuestro país y este sitio nuevo, todavía desconocido; y esas diferencias nos molestan.

Las costumbres ajenas nos irritan. Aparecen por primera vez los estereotipos y los prejuicios; se piensa que la gente local es fría, son antipáticos o desagradables. Se extraña el hogar, los amigos y el entorno al que estábamos acostumbrados.

La burbuja se rompe y no sentimos ninguna conexión con el nuevo entorno.

Es una fase dura y complicada de la que muchos no consiguen salir. Algunos regresan a casa sin haberse adaptado; quedan estancados en esta fase que ha podido con ellos. Otros sufren durante años, luchan a contracorriente y acaban hastiados con todo.

Creo que todo inmigrante ha pasado por esta etapa, algunos han durado más, otros menos, y algunos fluctúan entre esta y la siguiente sin llegar a dejarla atrás de manera definitiva. 

3 de septiembre de 2020

Robert Koch Institut


Aquellos que vivimos en Alemania llevamos varios meses escuchando hablar del Robert Koch Institut, el centro que se está encargando de recopilar, informar y dar las directrices a seguir en esta pandemia que estamos viviendo.

Pero, ¿qué es este centro? ¿Quién lo fundó?

El RobertKoch Institut, abreviado como RKI, es una agencia del gobierno alemán y el instituto de investigación responsable del control y prevención de enfermedades. Fue fundado en 1891 y toma el nombre de Robert Koch, premio Nobel de medicina por sus investigaciones sobre la tuberculosis. Hace tiempo escribí una entrada sobre este señor al que no muchos conocen, pero que tuvo una gran importancia en el ámbito de la medicina. Aquí os dejo la entrada: Robert Koch.

Volviendo al Robert Koch Institut, como ya hemos dicho se fundó en 1891, para ser más exactos, el 1 de julio, cuando el “Königlich Preußische Institut für Infektionskrankheiten” (Real Instituto Prusiano de Enfermedades Infecciosas) se instaló en un edificio residencial de la Schumannstrasse en Berlín-Mitte.

Robert Koch Institut Schumannstrasse en Berlín-Mitte
Robert Koch Institut Schumannstrasse en Berlín-Mitte

En 1900 se trasladó al edificio que aún siguen ocupando en la actualidad en Berlin-Wedding. Mantuvo su nombre original hasta 1912, cuando se cambió a Robert Koch Institut. En este año se cumplían los 30 años del descubrimiento de Robert Koch del bacilo de la tuberculosis. Aunque para ese entonces el científico, que fue presidente de la agencia desde su fundación hasta 1904, hacía dos años que había fallecido.

La Segunda Guerra Mundial no pasó indiferente por esta agencia. Todos los científicos y médicos judíos tuvieron que abandonar sus puestos de trabajo y el instituto estuvo muy relacionado con los experimentos en humanos que se realizaron en los campos de concentración y en diferentes instituciones psiquiátricas. El propio presidente de la institución de esa época, Eugen Gildemeister, estuvo involucrado en algunas pruebas con tifus realizadas a prisioneros en el campo de concentración de Buchenwald.

24 de junio de 2020

May Ayim


May Ayim nació el 3 de mayo de 1960 en Hamburgo y falleció el 9 agosto de 1996 en Berlín, Alemania. Fue una poetisa alemana, pedagoga y activista del movimiento afroalemán.

Su nombre oficial era Sylvia Brigitte Gertrud Opitz y fue la hija de Ursula Andler, una mujer blanca alemana, y Emmanuel Ayim, un estudiante de intercambio de medicina de Ghana. Aunque no se crió con sus padres biológicos, sino que poco después de su nacimiento fue dada en adopción. No se sabe muy bien cuál fue la razón, algunos dicen que se debió a que por ese entonces, según las leyes alemanas, los padres no tenían ningún derecho sobre sus hijos ilegítimos; y por eso su madre decidió darla en adopción.

Los Opitz la adoptaron cuando tenía 18 meses, y May creció en Münster con una familia blanca alemana que tenía cuatro hijos más, también blancos. Desde muy pequeña se dio cuenta de que era diferente, el color de su piel la convertían en alguien distinto al resto de niños y tuvo bastantes experiencias racistas.
„Jahrelang lebte ich mit dem Empfinden, in der deutschen Gesellschaft weder eine Geschichte noch eine Zukunft zu haben, sondern eines Tages auswandern zu müssen. Daß das sehr belastend ist, steht außer Frage. Inzwischen ist mir klar, daß dies keine Einzelerfahrung ist und mein Erleben exemplarisch den Umgang mit einer Bevölkerungsgruppe widerspiegelt, die im Bewußtsein weiter Teile der deutschen Gesellschaft einfach nicht existent ist.“

‘Durante años viví con la sensación de que no tengo una historia o un futuro en la sociedad alemana, sino que algún día tendré que emigrar. No hay duda de que esto es algo muy estresante. Tengo claro que esta no es una experiencia individual y que todo lo que he vivido es un reflejo del trato que la sociedad le brinda a un grupo de la población, pues para algunos de ellos, ni siquiera existimos’.
Tras graduarse en la escuela Friedensschule, en Münster, comenzó a estudiar pedagogía y se concentró en las asignaturas de alemán y sociología. Poco tiempo después cambió las asignaturas por psicología y pedagogía, lo que la llevó a mudarse a Regensburg.

En ese entonces su autoestima era muy baja. Se dice que la idea que tenía de sí misma era muy mala, pues estaba extremadamente influenciada por las opiniones negativas de todos los que la rodeaban, lo que la llevó a tener un sentimiento de inferioridad con el resto.

Durante sus años de universidad, con el fin de conocerse a sí misma y descubrir sus orígenes, viajó a Israel, Kenia y Ghana, donde se encontró con su padre biológico. Unos años después, May describiría ese encuentro con su familia de Ghana como un “wallnussmangobaums” (un árbol nuez y mango), un árbol de la vida que tiene frutos de ambos países.

Su trabajo fin de carrera se considera el primer estudio académico de la historia afroalemana. Tras acabar la universidad se mudó a Berlín Occidental, donde conoció a otras mujeres negras, incluida la científica, activista y poeta afroamericana Audre Lorde. Esta mujer la animó a publicar su trabajo fin de carrera, que acabó convirtiéndose en la antología “Farbe bekennen - Afro-deutsche Frauen auf den Spuren ihrer Geschichte” (Muestra tus colores – Mujeres afro-alemanas en la búsqueda de sus historias). Un libro en el que, a través de ensayos, poemas y relatos, diferentes mujeres afro describían sus propias vivencias. Entra ellas participaron otras activistas como las afroalemanas Katharina Oguntoye y Dagmar Schultz y la afroamericana Audre Lorde. 

Audre Lorde a la izquierda May Ayim a la derecha.
Foto tomada de Digitales deutsches Frauenarchiv.

Tomando la palabra inglesa Afro-American, creó junto con estas mujeres negras y alemanes el concepto de Afrodeutsch y la “Initiative Schwarze Deutsche”, la primera asociación afroalemana de todo el país. También promovieron diferentes eventos, como las celebraciones anuales del “Mes de la Historia Negra” que se hacían en Berlín. Fueron un punto de unión, auto-conocimiento y lucha política muy fuerte para todos los afroalemanes de la época.

Todas estas iniciativas la hicieron bastante conocida, incluso a nivel internacional, y comenzó a dar conferencias en todo el mundo sobre derechos humanos, feminismo y antirracismo. Para este entonces ya había adoptado el apellido de su padre, Ayim.

En 1987 comenzó a estudiar la carrera de logopedia, gracias a la cual descubriría el racismo oculto en el idioma alemán. El racismo y el sexismo se convirtieron en una parte integral de su investigación, y lo demostró con su tesis “Ethnozentrismus und Sexismus in der Sprachtherapie” (Etnocentrismo y Sexismo en Logopedia), publicada en 1990. Cuando terminó su formación trabajó como logopeda independiente y profesora. También participó en muchas conferencias y reuniones tanto nacionales como internacionales. Una de las más impactantes fue el discurso que dio en Londres en 1992, donde explicaba que el lenguaje podía fomentar la unión de los pueblos y una transformación social. 

8 de junio de 2020

Mercedes-Benz


Para entender la historia de una de las firmas de automóviles más conocidas en la actualidad, Mercedes-Benz, tenemos que hablar de las tres ramas que se fusionaron para formarla: Daimler Motoren Gesellschaft, Benz & Co y Emil Jellinek.

Vayamos por partes.

Daimler Motoren Gesellschaft fue fundada por Gottlieb Wilhelm Däumler, conocido como Gottlieb Daimler, y Wilhelm Maybach, dos ingenieros alemanes que desarrollaron unos motores de combustión interna de alta velocidad capaces de funcionar en tierra, en agua y en aire. Se usó tanto en la primera motocicleta que construyeron, como en barcos a motor.

Daimler Reitwagen, considerada como la primera motocicleta

También patentaron uno de los primeros motores capaces de impulsar un vehículo con cierta velocidad, y desarrollaron el primer carburador que permitió el empleo de gasolina como combustible.

En 1890 fundaron la Daimler Motoren Gesellschaft, en Cannstatt, industria que, nueve años más tarde, construyó el primer coche de la marca Mercedes. Gottlieb Daimler, fue el creador del lema de la empresa: "O lo mejor, o nada". 

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Carl Benz, nacido con el nombre de Karl Friederich Michael Vaillant, fue un ingeniero e inventor alemán conocido por haber creado el Benz Patent-Motorwagen un vehículo prototipo con 3 ruedas y una marcha que alcanzaba la, por aquel entonces, increíble velocidad máxima de 17 kilómetros por hora.

Benz Patent-Motorwagen en 1885. Foto tomada de la Wikipedia.

Es considerado como el primer vehículo diseñado para ser impulsado por un motor de combustión interna. Se dice que Bertha, la esposa de Karl, fue la primera en conducirlo, lo que la convierte en la primera persona del mundo en hacer un viaje en automóvil. Ocurrió en 1888, en un viaje de 105 kilómetros desde Mannheim, su ciudad de residencia, hasta Pforzheim donde vivía la madre de Bertha. 

Diez años después fabricó el primer coche de 4 ruedas al que llamó Benz Victoria. 

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A finales del siglo XIX las carreras de coches empezaban a ponerse de moda. Emil Jellinek era un importante hombre de negocios austriaco, muy aficionado a ellas, que había competido con anterioridad bajo el nombre Monsieur Mercédès. En 1900 le encargó a la empresa Daimler Motoren Gesellschaft que le fabricasen una flota de 36 coches. Uno de los requisitos que puso era que estos debían de tener el apodo con el que llamaban a su hija: Mercedes. No se sabe porqué le decían así, pues la niña se llamaba Adrienne Manuela Ramona Jellinek.

Emil y Mercedes Jellinek. Foto tomada de la Wikipedia.

De ahí surgieron los primeros Daimler-Mercedes, y tuvieron tanto éxito, que propiciaron un acuerdo de colaboración para que se siguiesen fabricando, así como la incorporación de Emil en el consejo de administración de la empresa. 

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Tras la Primera Guerra Mundial hubo un enorme incremento de la inflación, lo que afectó muchísimo a todos los bienes de lujo, entre los que se encontraban los automóviles de pasajeros. Por eso, en 1926 la casa Benz & Co y la Daimler Motoren Gesellschaft se vieron obligadas a fusionarse, formando la Daimler-Benz. Gracias a la buena acogida de los coches Mercedes, y que estos habían tomando ya mucha fuerza dentro de la empresa, cuando se realizó la unión de las dos firmas, el nombre comercial de los vehículos se quedó como Mercedes-Benz, aunque Emil Jellinek ya hubiese fallecido. 

26 de mayo de 2020

Wernigerode


Wernigerode es una ciudad situada en el estado federado de Sachsen-Anhalt. Más específicamente en
el distrito del Harz, un macizo que pertenece a la cordillera más alta del norte de Alemania. Esta ciudad es el principal centro turístico de la zona, y desde aquí sale una carretera que llega hasta el pico más alto de estas montañas, el Brocken, con 1.142 metros de altura.

La capital del estado, Magdeburg, está a algo más de 70 kilómetros, y Berlín a unos 240. Es una ciudad pequeña, con algo más de 30.000 habitantes.

Contenidos de la entrada: 
Bibliografía.


Historia

La fundación se estima que ronda por el año 900 y fue propiciada por un grupo de monjes benedictinos. A este lugar se le llama «Klint». El asentamiento estaba muy bien ubicado, pues se encontraba entre dos rutas comerciales de gran importancia en esa época: la que unía Goslar con Quedlinburg y la de Braunschweig con Erfurt. Gracias a eso muchos comerciantes y artesanos se establecieron aquí, al igual que el conde Adalberto de Haimar, que construyó su castillo donde se encuentra la actual fortaleza.

El crecimiento de esta localidad la llevó a conseguir el estatus de ciudad a principios del siglo XIII y bajo el mandato del príncipe Otto de Stolberg-Wernigerode, vicecanciller de Bismarck, Wernigerode alcanzó su punto de mayor auge.

Durante la Guerra de los treinta Años sufrió varios incendios que la quemaron casi por completo, pero la reconstrucción se realizó con rapidez. En 1815, después de las Guerras Napoleónicas, fue anexionado a Prusia.

En la Segunda Guerra Mundial un bombardeo aéreo la dejo prácticamente destruía, y más tarde, en la Guerra Fría quedó en la zona de ocupación soviética, la Deutsche Demokratische Republik (DDR), aunque a muy pocos kilómetros de la frontera.

En 1990, tras la caída del muro de Berlín se convirtió en parte del estado federado de Sajonia Anhalt, Sachsen-Anhalt.


Qué ver

La ciudad no es muy grande, y la estación está a poco más de diez minutos andando del centro.



Markt

La plaza del mercado es el centro neurálgico de la ciudad donde se encuentra una de las edificaciones más pintorescas y curiosas: el ayuntamiento, de hecho, se considera uno de los edificios más bonitos de toda Alemania.


Fue construida en 1420 por orden del conde Heinrich con el propósito de albergar en el sótano una casa de apuestas.

Delante hay una fuente “a juego” con el curioso ayuntamiento que data de mediados del siglo XIX.

13 de mayo de 2020

Comparativo

Los grados comparativos y superlativos permiten establecer relaciones de igualdad o superioridad entre aquello de lo que estemos hablando. Es una gramática muy útil para expresarnos en cualquier idioma, pero en alemán difiere bastante del español.

Es un tema un poco largo, y lo vamos a dividir en varias entradas, en esta ocasión nos centraremos en los comparativos:

Comparativo

Lo más sencillo es utilizar palabras que gradúen aquello que estamos diciendo. No es lo mismo decir sehr gut, gut, nicht gut o gar nicht gut.

También podemos optar por la fórmula So + adjetivo + wie (sería nuestro «como»)…
-Du bist so müde wie ich.
Estás tan cansado como yo.

-Mein Wagen ist so schnell wie deiner.
Mi coche es tan rápido como el tuyo.

Existe otras palabras sinónimas que se pueden utilizar como el «so», a saber: «ebenso» y «genauso».


Pero algunas veces esto no es suficiente y lo que necesitamos decir requiere de un comparativo real. En español suele bastar con colocar el “más” delante del adjetivo. Sin embargo, en alemán hay que añadirles el sufijo –er.
-Schlecht, schlechter. Malo, peor.
-Schön, schöner. Bonito, más bonito.
-Langsam, langsamer. Lento, más lento.

Recordad que como ya hemos visto en otras ocasiones, las terminaciones –er en alemán se pronuncian como una «a», es decir, no decimos /sch lej ter/, sino /sch lej ta/.


Los adjetivos monosílabos que tengan las vocales a, o y u adoptan una «umlaut».
-Alt, älter. Viejo, más viejo.
-Gross, grösser. Grande, más grande.
-Kurz, kürzer. Corto, más corto.