22 de junio de 2016

Pueblos germánicos - Limes

Tras la retirada de las tropas romanas de Germania el Imperio romano utilizó los recursos naturales de cada territorio para establecer los límites de sus fronteras y defenderse de los ataques bárbaros.

El curso de los ríos Rin y Danubio fueron una importante barrera contra los germanos pero justo después de retirarse las tropas romanas fueron construyendo pequeños muros de protección. Así, a finales del siglo I, allá por el 80 d.C. el emperador Adriano mandó construir una extensa empalizada a base de rocas y barro que unía las cuencas de los ríos Rin y Danubio, anexionándose con ello una parte muy fértil del territorio germano.


A esta construcción se la denominó Limes, que en español vendría a ser algo así como límite o frontera.

Aunque no fue la única construcción fronteriza que realizaron los romanos, a principios del siglo II también a órdenes del emperador Adriano se comenzó a construir en la actual Gran Bretaña el hoy en día denominado Muro de Adriano, que es el limes más septentrional de Roma.




A lo largo de este siglo se construyeron diferentes limes en todas las fronteras terrestres del Imperio, en la actualidad conocemos la existencia de 10 limes:

- Muro de Adriano y Antonino en Britania, que separaba Roma de las tribus de los pictos y los escotos.
- Limes Germanicus, en la Germania superior e inferior, este limes unía el Rin con el Danubio y servía como frontera con las tribus germánicas.
- Limes Alutanus, se encontraban al norte del Danubio, en las provincias de Dacia (actuales Rumania y Moldavia) y Panonia (la Hungría actual y algunos países limítrofes).
- Limes Moesiae, este limes era una continuación del anterior, se extendía por el este de Dacia.
- Limes Transalutanus, frontera del bajo Danubio.
- Limes Arabicus, separaba el Imperio Romano del desierto de Arabia.
- Limes oriental, este limes se complementaba con el curso del Eúfrates y separaba las provincias de Siria y Capadocia (una parte de la actual Turquía), del imperio Parto y posteriormente del Imperio Sasánida.
- Limite de Egipto, este límite mantenía el Egipto romano dentro de la frontera.
- Limes Tripolitanus, ubicado en África, en la cordillera del Atlas. Separaba el territorio del África romano con el de las tribus indígenas, los bereberes. Iba por las actuales Libia y Túnez.
- Limes Mauretaniae, continuaba el limes anterior, y tenía una longitud de unos 4000km. Recorría las actuales Argelia y Marruecos hasta llegar al océano Atlántico.

No todos los limes eran construcciones fortificadas, muchos de ellos tan solo eran empalizadas de piedra y barro o atalayas colocadas de manera estratégica. Y muchas de las fronteras se hacían utilizando los ríos.

Más o menos esto es lo que vendría a ser el territorio romano cuando los limes se construyeron durante los siglos I y II de nuestra era.


Y con esto terminó la expansión de Roma. Después de muchos siglos de batallas y ampliación del territorio se encontraron con su "tope".

Volviendo a los Limes Germanicus, estos eran la frontera norte del Imperio y estaban acompañados por zanjas de hasta 8 metros de ancho y 2,5m de profundidad. Cada pocos kilómetros levantaron atalayas, en total se cree que había más de 900 que servían como torres de vigilancia. En total se calcula que la longitud de este limes supera los 500km, aunque una parte de ella era la barrera natural que formaba el río Meno.
Todas las atalayas se encontraban a la vista una de otras y los soldados tenían una continua comunicación entre ellos.

Pero los limes no se utilizaban tanto como defensa bélica sino como barrera de control, hay que tener en cuenta que el muro de esta frontera no era muy consistente y un pequeño grupo de germanos bien podía atravesarla sin ser detectado. Unos pocos hombres podían adentrase en territorio romano y rapiñar en las haciendas que se encontraban cerca de la frontera, pero nunca podían llevarse cosas demasiado grandes, pues no serían capaces de volver a cruzar a Germania.

Algunas veces se daba el caso de que pequeños ejércitos de bárbaros atacaban los limes, antes de llegar estos eran avistados por las torres de vigilancia e instantáneamente avisaban a los jinetes que se encontraban en cuarteles algo más alejados de la frontera.

En caso de que los germanos pudiesen abrirse paso a través de la caballería romana y adentrase en territorio del Imperio siempre tendrían que volver a cruzar la frontera. En su camino de regreso serían de nuevo vistos por los soldados de las torres de vigilancia que volverían a avisar a los jinetes, y un ejército cargado de tesoros era mucho más lento.

Pero el paso de los limes no estaba cerrado para todo el mundo, los comerciantes germanos podían entrar al Imperio romano a través de esta frontera, pero había un coste a pagar, aduanas, y todos los que querían ingresar en el territorio de Roma estaban obligados a identificarse.

Todo germano que fuese capturado dentro de los limes y no hubiese sido identificado ni hubiese pagado en la aduana era considerado preso de guerra y se vendía a los mercaderes de esclavos. Una vez que un germano perdía su libertad era casi imposible que volviese a conseguirla y muy probablemente moriría siendo esclavo o gladiador, uno de los mayores pasatiempos de los romanos.

El intercambio de productos que se producía en los limes era muy beneficioso para las dos partes. Los soldados, las villas y las haciendas que se encontraban al norte del Imperio necesitaban alimento, y muchas veces esto era proveído por los mercaderes germanos, los que a su vez, conseguían artículos de lujo romano, que eran muy apreciados por los altos dirigentes germanos.

Durante mucho años el comercio a través de los limes fue una buena manera de hacer dinero, aunque de vez en cuando se producía alguna que otra escaramuza entre romanos y germanos. La tribu de los marcomanos, asentados al norte del Danubio, realizaron en más de una ocasión poderosas ofensivas contra Roma, pero nunca consiguieron llevarse la victoria.

Hacía ya muchos siglos que comenzó el contacto de las tribus germánicas y el Imperio Romano, muchos bárbaros formaban parte de Roma, y algunos de ellos habían conseguido el estatus de ciudadano libre. Entre las tropas romanas había hijos de descendientes germanos, pero estos habían nacido en Roma y educados como ciudadanos romanos. A este proceso de integración se le denominó barbarización. Aunque no solo se utilizaba con las tribus germánicas, sino con todos los pueblos que Roma fue conquistando a lo largo de los siglos.


Los germanos nunca dejaron de intentar penetrar las fronteras romanas y en el año 213 un ejército de alamanes y francos consiguieron su propósito. Pero el Imperio no había olvidado lo que significaba dejar a los germanos campar a sus anchas por su territorio, la incursión de los cimbrios, los teutones y los ambrones no había sido olvidada y Roma mandó a sus legiones a defender los limes.
La ofensiva germana fue frustrada por Roma, pero significó el principio de las llamadas invasiones bárbaras.

A mediados del siglo III el Imperio Romano entró en una profunda crisis bélica, las fronteras del norte eran casi constantemente atacadas por las tribus germanas de los francos y los alamanes y al sureste del territorio romano los persas tampoco les dejaban respiro.

Allá por el año 257 el imperio sasánida atacó de forma contundente los limes romanos que hacían frontera con su propio territorio, llegando incluso a penetrarlos y llegar a la ciudad de Antioquía, en la actual Turquía, la cual saquearon sin piedad.
El emperador Valeriano viajó hasta esa zona con la intención de acabar con los invasores y expulsarlos de nuevo al otro lado de los limes, pero nada salió como se esperaba, al menos para los romanos.

No se sabe muy bien que fue lo que ocurrió, unos dicen que la peste diezmó el ejército de Roma, otros dicen que el emperador fue traicionado. Pero fuese lo que fuese, en la ciudad de Edesa los persas tomaron al emperador como prisionero y así, sin ninguna resistencia por parte de Roma se hicieron con las provincias de Siria, Cilicia y Capadocia.
Un emperador romano nunca había sido hecho prisionero por sus enemigos (de hecho Valeriano ostenta el dudoso honor de ser el único que lo fue) y según cuentan algunos cronistas la muerte que sufrió no fue nada suave. Algunos textos aseguran que fue desollado vivo y luego disecado, otros dicen que fue obligado a tragarse oro fundido.

Todo este trajín en la frontera sureste repercutió en Roma, donde se iniciaron pequeñas revoluciones que debían ser sofocadas por el ejército, por lo que los soldados de los limes germanos fueron reclutados para o bien defender al emperador o para acabar con las revueltas.

Sin soldados que defendiesen los limes las tribus germánicas tuvieron vía libre. Los alamanes no dudaron en adentrarse en territorio romano hasta la unión física de los ríos Rin y Danubio y reclamar ese territorio como propio.


Y este fue el final de los limes germanos, sin ningún tipo de batalla épica, al menos en esa parte del territorio.

Se cree que los ciudadanos romanos que aún se encontraban por aquella zona fueron brutalmente asesinados, pues sin soldados que los defendiesen no podían oponer mucha resistencia ante el ejército bárbaro.

Pero según parece los alamanes no querían acabar con Roma y su legado, ellos querían pertenecer a este estado, pero no como gente inferior, y mucho menos como esclavos, sino como ciudadanos y soldados libres. De hecho se han encontrado muchos restos arqueológicos de entierros germanos en los que los muertos se habían llevado consigo joyas romanas, incluso algunos fueron enterrados según el rito romano, con la consabida moneda para pagarle a Caronte y así poder cruzar la laguna Estigia y llegar "sano y salvo" hasta el averno.

En la actualidad aún existen muchas ciudades que tuvieron vital importancia en el desarrollo de los limes, como puedan ser Xanten (Colonia Ulpia Traiana), Köln -Colonia (Colonia Claudia Ara Agrippinensium), Mainz - Magnuncia (Mogontiacum) o Trier - Tréveris (Augusta Treverorum).

Pero uno de los sitios más interesantes en relación con el tema de los limes está cerca de Bad Homburg, en Hessen, al norte de Frankfurt. Allí se encuentra reconstruido el mayor fuerte romano de Alemania, al que se le denomina fuerte romano de Saalburg.


En el año 2005 la UNESCO declaró los Limes de Germania Superior y Raetia como Patrimonio de la Humanidad.
Aunque este no es el único limes declaro Patrimonio de la Humanidad, el Muro de Adriano ya lo fue en el año 1987.


Mientras tanto en el mundo...

En España el Imperio Romano seguía fuertemente asentado.
En el 132 el chino Zhang Heng inventó el primer sismógrafo.
En el 250 en América se inició el periodo clásico de la cultura Maya.

Fue en esta época en la que se desarrolla la famosa película de Russell Crowe, Gladiator.


"Me llamo Máximo Décimo Meridio, Comandante de los Ejércitos del Norte, General de las Legiones Fénix, leal servidor del verdadero Emperador Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza, en esta vida o en la otra."
Simplemente épico.

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Esto tan solo ha sido una pequeña parte de lo que es la historia de Alemania, aún queda mucho que contar y mucho que aprender. ¿Te vienes con nosotros de viaje al pasado?

Un saludo!!






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