2 de junio de 2014

Historias de guardería

Desde hace unas semanas a través de la clínica en la que trabajo estoy yendo a unas guarderías a hacer un cursillo con los niños. En principio todo parecía bien sencillo, tan solo tengo que hacer que se muevan, que jueguen, fácil.
Todo iba bien hasta el preciso momento en el que comenzamos a jugar a algo de pillarse. La teoría la sabían, se desperdigaron por la sala y al que le tocaba pillar se puso a ello. Pero poco a poco empezaron a hacer algo que no sé muy bien si llamarlo raro o mejor curioso. Comenzaron a dar vueltas en círculo, todos para el mismo lado, hacia la izquierda, uno detrás de otro. Y al final al que le tocaba pillar acabó siendo el primero en ese círculo sin fin. ¿Conocéis el refrán ese de la pescadilla que se muerde la cola? Pues eso era exactamente lo que estaban haciendo, el primero intentando pillar al último, pero no lo conseguía y así eternamente.
La primera vez que lo vi la verdad es que no supe bien que pensar.
Y ahí me veis a mi, diciéndoles que se desperdigasen, que no corriesen en círculo, que se moviesen por toda la sala. Y al que pillaba que se diese la vuelta, ¡que los tenía a todos detrás! Durante unas escasas décimas de segundo parecía que iban a escucharme y a empezar a moverse como se supone que tiene que hacerse en un juego de pillar, pero no, siempre se quedaba en amago y un par de vueltas más tarde todos estaban de nuevo dando vueltas en círculos, uno detrás de otro.
¿Sabéis lo interminables que se hacen los juegos así?

El orden les viene en los genes, pensé. No tienen más de cinco años y ya están empecinados en ir todos en una misma dirección, sin salirse del camino, siguiendo lo estipulado.

No he vivido esta experiencia en una guarde española, pero dudo mucho que los niños no aprovechen el momento para volar libres sin rumbo creando a su alrededor un pequeño caos en miniatura.


Otra de las cosas que también me llamaron la atención es lo llorones que son. Aunque esto no es especial de los alemanes, hay niños españoles que igualmente a la más mínima se quejan. Pero me hizo gracia, había un par de ellos que con que rozaran el suelo lo más mínimo ya me estaban buscando con la mirada poniendo pucheritos. Y yo que había visto “la caída” pasaba de ellos. Sus caras de asombro al ver que no les hacía caso no tienen precio.

Estos dos hechos me tenían un poco con la mosca detrás de la oreja, porque está claro que los niños no hacen estas cosas así porque si, los adultos siempre están detrás. Lo de correr en círculos, he de decir que me creaba especial curiosidad. Todo un misterio.
Y un día, de forma casual descubrí el porqué de este extraño comportamiento infantil y además, resulta que el llanto descontrolado por haber rozado el suelo con la rodilla estaba relacionado con el misterio de correr en círculos.

En una ocasión una de las chicas que trabaja en la guardería se vino conmigo durante la hora que yo estaba con los niños. Se acababan de poner a correr cuando para mi sorpresa les dijo:
- Corred todos en círculo, uno detrás de otro, no os vayáis a chocar y os hagáis daño.

¡¿Disculpa?!
Son niños, ¿hola? No llegan al medio metro de estatura, algunos ni siquiera levantan más de tres palmos del suelo, el daño que se pueden hacer si se caen es bastante asimilable.
¿Chocar entre ellos? De nuevo, son niños, no coches de carreras, no creo que vayan a coger la suficiente velocidad como para que el posible choque tenga unas consecuencias devastadoras.
Y si se caen, y si chocan, vale. Un chichón, un arañazo, un moratón, rodillas con cicatrices. ¿Y? Una persona sin cicatrices en las rodillas es un niño sin infancia. Los niños se caen, se levantan y se vuelven a caer y se tienen que volver a levantar y no pasa nada. No hace falta que vayas a ver que ha pasado si tan solo se ha resbalado.
Pues no señores. La chica esta insistía una y otra vez en lo de correr en círculos y cada vez que un niño caía al suelo ya estaba ella allí, da igual que el pequeño se levantase al segundo, ella comprobaba que no tenía ninguna herida en ninguna parte.

Tengo tres que son especialmente salvajes, ya los conozco, así que si los veo por los suelos no me preocupo, al momento vuelven a estar en pie. Me hizo muchísima gracia cuando uno de ellos cayó, un resbalón de nada, y la chica fue corriendo a su lado. El niño la apartó, se levantó y la miró con cara de “quita de en medio, ¿no ves que me van a pillar por tu culpa?”. Tuve que aguantarme la risa, ¡bien por ti pequeño!


Ya os comenté hace unas semanas que en las guarderías alemanas tan solo se dedican a jugar, no les enseñan absolutamente nada más allá que buenos modales y pedir las cosas por favor, y esto siempre depende del educador.
Lo que me llamó mucho la atención es que realmente esto es así, no hay ningún tipo de enseñanza. En tan solo una hora con ellos me di cuenta que uno de los niños era mucho más inteligente que el resto, entendía todo mucho más rápido que los demás e ideaba trucos al instante para no ser atrapado en el “pillao”. Les comenté a las educadoras esto y me dijeron que no se habían dado cuenta… y ese niño lleva en la guardería dos años…

Con esto no quiero decir que las guarderías alemanas sean malas, es cierto que podrían aprovechar un poco más esta época de la infancia donde aprenden todo tan deprisa, pero bueno, de todas formas a ellos les va bien.

No tengo hijos, así que eso de no acudir a la primera caída y lloro quizás cambie drásticamente cuando los tenga. Hablo desde la inexperiencia, al menos con los propios. Pero sinceramente creo que no hay que darle tanta importancia a los choques y caídas. De todo hay que aprender. Y ninguno de nosotros tenemos un trauma por habernos caído y recaído al suelo cuando éramos pequeños.

¿Qué opinan esos que ya tienen niños? O los que trabajen con niños, también nos vale.

Un saludo!!





5 comentarios:

  1. Bueno, es interesante compartir observaciones :-) Mis hijos fueron a guardería aquí, en Alemania, después de haber ido a varias garderías en otros dos países... A mí me gustó mucho porque sí juegan mucho, pero desarrollan intereses creativos. En otros lados nunca me había pasado que regresaran a la casa y se pusieran a hacer inventos con papel, piedras, flores, telas... En México, por ejemplo, comenzaron a aprender las letras desde los dos años de edad. Pero en casa no tenían ningún interés de hacer algo nuevo. Yo les enseñé a hacer cuadros con flores secas. Mientras que en Alemania tienen una base material envidiable y hacen cosas que ni a mí se me habrían ocurrido. Una vez a la semana tenían una actividad libre para escoger - cocina, masaje, experimentos, baile. Desde entonces he tenido que comprar juegos de experimentos para seguir los juegos en casa. Entre las actividades en el jardín estaba ir a escavar "piedras preciosas" en una pequeña mina, construída especialmente, y los niños regresaban felices con sus cristalitos de colores y en la tienda, en vez de muñecas, me pedían juegos para hacer cristales :-) Eso me parece increíble... En Alemania han tenido un empuje muy fuerte hacia lo creativo. También me gustó que, a los 4-5 meses de guardería en Alemania, empezaron a portarse super-bien en casa. A la edad de 7 años solitos quisieron empezar a lavar los trastes! Otros extranjeros también me han comentados que los niños sólo dibujan y cantan hasta el 2-3-er grado de la escuela primaria, pero mi experiencia ha sido distinta. Ya después del primer semestre se sabían todas las letras y a la mitad del segundo leen libremente. Claro que tiene que ver con la maestra, y la verdad es que nuestro grupo va más rápido que los otros, pero de todos modos estoy impresionada cómo el desarrollo creativo impulsa todo lo demás y cambia el carácter. Yo misma soy maestra y, la verdad, estoy impresionada... En primer grado de primaria los llevan a mantener pequeños jardincitos - cada grupo tiene sujardín - los limpian, siembran flores, los mantienen, desde el primer grado! Los llevan a hacer adornos de Pascua, que combinan con una búsqueda de dulces, pero también con trabajo creativo; a pintar lana de oveja y hacer adornos con eso; clases de cocina, etc. Me parece que a ese tipo de educación se debe a que los alemanes después no sólo son mucho más limpios y organizados, y con sentido de belleza en sus casas, sino que como país tienen un desarrollo sostenidamente positivo, mientras nuestros países se van tambaleando entre desórdenes y crisis... Ésa es mi experiencia, por supuesto, no todos vemos y vivimos lo mismo...

    Me gusta mucho tu blog, me parece excelente la idea de compartir y me divierte mucho lo que cuentas. Deberías considerar hacer un libro de vivencias :-) Sería muy interesante... ¡Saludos y buen día!

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    1. Buenas Diana!!
      Muy interesante todo lo que comentas. Es cierto que a los alemanes les gusta mucho hacer las cosas ellos mismos. Todo lo que tenga que ver con trabajar con las manos les encanta, ya sea manualidades, hacer los propios pasteles, arreglar ellos mismos el tejado y un muy largo etcétera. Quizás eso provenga de los que tú comentas de las guarderías.
      Me alegra que te guste el blog. Aunque lo de hacer un libro no lo veo mucho, es todo como demasiado generalizado.
      Un saludo!! Y mil gracias por tu aporte :D

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  2. Bueno pues yo también pienso como tu en la parte que jueguen y si se caen no hay que darles atención a menos que haya un golpe fuerte. A los niños que los miman tanto eso queda metido en su cabeza para después y un adulto mimado es caprichoso, quiere siempre atención y se enoja cuando las cosas no le salen bien. Son insufribles de adultos porque se niños la madres no les quitaban un ojo de encima y les hablaban en pucheritos. Un buen niño debe jugar, explorar y aprender lecciones sencillas pero que son importantes en la vida. Te caíste? No pasa nada, levántate y sigue adelante! que querías hacer algo y no te dejaron, tranquilo, ya llegara el momento de hacerlo, todo tiene un momento y un lugar. Que me lastime? No salgas corriendo a donde el adulto a llorarle, intenta resolverlo tu si no es muy grave.

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  3. Sí, tengo que coincidir que son llorones y caprichudos... Hasta mis hijos se quedan sorprendidos de tanta lloriquería... ¿Saben qué me ha impresionado mucho, que se me olvidó comentar? He visto innumerables veces que la comida o el chipón del bebé se cayera en el piso sucio del tranvía, por donde transitan miles de personas, y la madre, sin sacudirlos siquiera, lo agarra y lo mete en la boca del niño... Será que crean defensas, pero es asqueroso...

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    1. Buenas Diana!! Eso que dices del chupete nunca lo he visto. He visto que primero se lo meten los padres en la boca, lo chupan y luego se lo dan al niño. Pero eso también lo hacen algunos en España.
      Un saludo!!

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