4 de febrero de 2013

Psicosis en Stuttgart - Parte II


Continúo con la fascinante historia de la señora poco cuerda con la que una amiga estuvo viviendo durante un mes.
Aquí la primera parte: Psicosis en Stuttgart - Parte I

- Que fuerte me parece lo de la bañera...
- Si, eso junto con las restricciones en la cocina y a la hora de invitar a gente a comer fue lo más llamativo de mi estancia allí. Que ahora me río, pero por aquel entonces no podía creérmelo.
- ¿¿Tenías restricciones en la cocina?? ¿Como qué?
- Te cuento...


Cuando acabó de hacer la demostración gráfica de como uno puede ducharse en un bañera de rodillas, continuamos la visita turística por la casa hasta llegar a la cocina.

- Esta es la cocina. El lavaplatos no se puede poner más de dos veces a la semana, viene en las normas y si no está completamente lleno no lo pongas.
Tras lo cual abrió el susodicho aparato y me dejó ver una marabunta de vasos, platos y cacerolas.
- ¿Ves? como todavía no está lleno me espero.
¡¡¿Que no está lleno?!! Si metes algo más impedirás que el agua corra entre los cacharros...


- Eso me recuerda a mi estancia en Berlín... la señora siempre se quejaba porque ponía el lavaplatos cuando todavía no estaba a punto de explotar.
- Si... nunca entenderé porque son tan extremistas.
- Es para ahorrar agua y luz, o al menos eso es lo que me decía. Que es lo que había aprendido desde pequeña, así que cuando ella ponía el lavaplatos salía todo sucio, pero ¡¡ehh!! hemos ahorrado cinco platos y una cacerola.


- En este armario están las cosas que puedes usar. Platos, vasos y demás. El resto no puedes tocarlo. Y este es tu espacio en el frigorífico, pon el nombre en tus cosas, yo lo tengo puesto en las mías.
- Vale... - ¡¡No pienso poner el nombre en el paquete de carne!! 
- La cocina tiene cuatro fogones, como ves, el más grande no se utiliza.
- ¿Esta roto?
- No, pero gasta mucha electricidad.
- Ya...
- Puedes usar la cocina una vez al día, pero no puedes cocinar nada que haga humo, no hay campana y luego el olor se queda en toda la casa.
- ¿Nada que haga humo? ¿Perdona?
- Pues eso. Cuando cocines no puedes hacer humo.


- ¿Me explicas como haces eso? ¡Si hasta hervir el agua hace humo!
- Si, eso pensé yo.
- ¿Y que hiciste?
- Cocinar cuando ella no estaba, cerrar la puerta de la cocina y abrir la ventana. Aunque procuraba hacer cosas que no olieran mucho.
- Así que te duchabas y cocinabas cuando ella no estaba...
- Si, era todo en tiempo record.


- El horno puedes usarlo una vez a la semana. Y bueno, esta es mi mesa de trabajar, está llena de papeles, así que no los descoloques y no los manches.
- Entonces no podré comer aquí.
- Si, preferiría que no lo hicieras.
- ¿Puedo comer en la mesa del salón?
- ¡¡No!! Eso ni se te ocurra
- ¿Porqué? 
- La mesa es nueva
- Ya... entiendo... ¿Y puedo invitar a alguien a comer?
- ¿¿Alguien?? ¡¿A comer?! ¡No, por supuesto que no! Un té como mucho y en tu habitación. Pero tampoco puede quedarse mucho tiempo, no sé, ¿con dos horas está bien?


- Interesante...
- Si, se sorprendió mucho cuando le dije eso, como si no hubiese caído en la posibilidad de invitar a alguien a tu casa.
- ¡¡Cuenta más!!
- Una vez me hice un té y cuando iba a llevarlo a mi habitación...


Continuará...


Saludos!!





2 comentarios:

  1. Ayyy por dios!! Esa señora estaba como un cencerro. No hay justificación para que alguien se comporte así. Lo siento, pero mi paciencia con semejantes cosas se hubiera terminado con la tontería del humo y la cocina. ¿Como puñetas vas a cocinar algo sin humo? De verdad...
    XDDD

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  2. Aunque es cierto que en el norte no cocinan tantas cosas "humeantes" como por aquí, lo suyo era pasarse, y si no hay campana, pues error de cocina. Que una mesa no se puede usar porque es nueva, claaaaro, se compran las cosas para que ocupen espacio y no las puedes usar... y encima la única mesa (a parte de la mesa nueva intocable) apta para comer estaba llena de papeles de la hipermaníaca?... bueno, si me hubiera podido controlar y no estallar allí mismo, de seguro que no habría podido vivir ahí, habría originado la tercera guerra mundial!

    Saludos!

    ResponderEliminar

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