16 de septiembre de 2016

Camino de Santiago. Recomendaciones.


Ya conocemos la historia de la ruta Jacobea, así que regresemos a la actualidad. ¿Qué es lo imprescindible si queremos realizar el Camino de Santiago?

Hay gente que lo hace por amor al arte, eligen un punto lejano y se ponen a andar hasta donde lleguen. Pero si queremos ganarnos la Compostela (que no compostelana, gentilicio de una mujer de Santiago de Compostela), tenemos que recorrer un mínimo de 100km andando o en caballo, y la población que mejor cumple ese requisito en el Camino francés, el más famoso, es Sarria, pues se encuentra a 115km de distancia.


Personalmente no recomiendo realizar tan solo ese recorrido. La gran mayoría de la gente se aglomera allí y desde este punto el camino se superpuebla. Siempre habrá alguien cerca, por delante o por detrás, y una de las cosas más bonitas que tiene el Camino de Santiago es la soledad, paz y tranquilidad que proporciona el caminar, sin prisa, con uno mismo, disfrutando del paisaje, perdidos en nuestros propios pensamientos.

Otro de los puntos de inicio más típicos es O Cebreiro, que corresponde al primer punto de la parte gallega del Camino.

Yo lo inicié desde un poco más lejos, desde Villafranca del Bierzo, en la provincia de León, y debo decir que los tres días que tarde en llegar a Sarria son, sin ninguna duda, las rutas que más me gustaron. Kilómetros y kilómetros sin encontrar a nadie, tus pensamientos y tú.



El dónde pernoctar está fácil, hay millones de albergues por el camino y casi todas las poblaciones tienen al menos uno. Hay dos tipos de albergues, el municipal y los privados.


Los municipales son más baratos, en 2016 costaban 6€ (sí, lo de pagar la voluntad ya desapareció). Al ser más baratos suelen ser los más llenos y las camas, literas, son de las peores que me he encontrado, tremendamente ruidosas y cada vez que alguien se movía, parecía que eso iba a desplomarse. Solo hay uno o dos enchufes por habitación, y para cargar todos los móviles de la gente...

Los privados suelen tener una mejor calidad, además hay un enchufe en cada cama, muy práctico. Y se puede reservar cama, cosa que en los municipales no es posible, allí se queda el que primero llegue.

Siempre me metieron un poco de miedo con esto de los albergues, pues si no encuentras hueco tendrás que seguir andando hasta el siguiente pueblo. Pero yo nunca he tenido ningún problema, siempre encontré sitio en el primer albergue que pregunté. Claro que yo fui en septiembre, no sé si en julio habrá la misma disponibilidad.

Antes de dejar el tema de los albergues tengo que decir que la experiencia de dormir en ellos no me terminó de gustar demasiado, me molestan mucho los ronquidos y en todos los días en los que estuve allí fueron pocas las noches en las que pude dormir sin un "roncador" cerca... Por eso es completamente imprescindible llevar tapones para los oídos o auriculares para poner música.

Sobre las etapas, hay un itinerario más o menos oficial y el que casi todo el mundo sigue. Yo aconsejo hacerlo a la mitad. Es decir, quedarnos en la mitad de la etapa y al día siguiente quedarse en la mitad de la etapa que toque. Eso hará que la cantidad de peregrinos con los que nos encontremos sea mucho menor, y también tendremos menos problemas a la hora de encontrar sitio.

Por lo general las etapas "oficiales" suelen acabar en poblaciones grandes, y si nos quedamos en la mitad de cada etapa es posible que en los pueblos los albergues escaseen. Yo lo hice así una buena parte del camino y no tuve problemas, pero siempre es recomendable reservar cama para ir a algo seguro.

Hay una etapa "oficial" que va desde Villafranca del Bierzo a O Cebreiro. Yo me quedé antes de llegar allí, en Las Herrerías.
La siguiente va hasta Tricastela, yo me quedé en Fonfría y así.

De esta manera nos evitamos las aglomeraciones en el camino, ya que cuando nosotros salimos los de atrás aún no han llegado.

La media ideal de kilómetros para realizar el camino no existe, cada uno debe de ir según sus propias capacidades, pero lo suyo es hacer todos los días más de 20km. 5 kilómetros se hacen en una hora, por lo que 20 podemos hacerlos en unas 5 horas, ya que cada dos horas es recomendable hacer una pequeña pausa.

¿Por qué 20 kilómetros y no 10? Por una cuestión de tiempo, 10km son 2 horas, ¿qué haces el resto del día? Con 20km puedes pararte todas las veces que quieras, llegar al pueblo siguiente y aún así tener algo de tiempo para descansar los pies.

¿Más de 20km es posible? Por supuesto, si uno está preparado puede hacer hasta 50km, lo que el cuerpo aguante. Pero tampoco hay que llevarlo al límite extremo, el Santo quiere peregrinos, no mártires y destrozarnos los pies y no poder llegar no tiene ninguna gracia.

Yo hice una media de 26 kilómetros al día, y los días en los que llegaba peligrosamente a los 30 fueron los más complicados.

Pensaréis, 20, 25 kilómetros me los hago yo sin problema. Sí, un día, pero al día siguiente tienes que hacer otros tantos, y al otro, y al otro... y el cansancio se va acumulando.

Los días 3/4 son los peores, luego ya el cuerpo va solo, tan solo hay que luchar, hasta el mismísimo final, contra el mayor enemigo de cualquier caminante, las temidas ampollas.


El cuerpo se hace al caminar, pero las ampollas pueden ser una razón importante de abandono. Hay millones de leyendas, mitos, trucos y consejos para evitar su aparición. Cremas milagrosas, ponerse dos calcetines, que estos sean usados...

Pero al final no hay ningún remedio infalible, depende de cada pie. Lo único que podemos hacer es colocarnos el calcetín bien, que no se queden arrugas, que la bota no roce directamente con la piel y sobretodo, que el calzado haya sido previamente usado, mucho. Esto no quiere decir que las botas estén viviendo sus últimos días de vida, pues que se rompan en el camino no es tampoco lo más recomendable, pero debemos de haberlas amoldado bien a nuestros pies, que no nos hagan daño y nos resulten cómodas.

Tened en cuenta que cuanto más andéis en un día, más posibilidades tenemos de que nos salgan las ampollas. A mí me salieron dos, justamente en los días en los que más kilómetros recorrí.

Hemos hecho todo lo que hemos podido y aún así nos han salido ampollas, ¿es el fin? ¿qué hacemos? Mucha gente recomienda dejarlas tal cual, tan solo poner una tirita y ya. Pero eso es inhumano, es simplemente imposible andar.

Las ampollas se producen por un roce constante y duradero, durante este roce la piel se desprende y para proteger la zona dañada se crea la típica burbuja, con líquido en el interior que crea una capa protectora, eso es la ampolla. Esto no es más que piel muerta que en ningún caso debemos quitar.

El roce que produce el abultamiento es lo que duele, por lo que las ampollas no hay que explotarlas, sino que hay que drenarlas. En la parte de abajo tenemos que hacer un corte (al ser piel muerta este corte no duele) e ir apretando poco a poco hasta que salga todo el líquido. Algunos recomiendan meter un hilo para ayudar en el drenaje. Obviamente el material que utilicéis para realizar ese corte debe de haber sido previamente desinfectado.

Una vez que el líquido ha salido es muy, muy importante desinfectar la zona con agua oxigenada y mercromina. El truco está en meterlos por el mismo agujero por el que hemos sacado el líquido. Así dejamos la zona rozada limpia y la capa muerta que no hemos quitado sirve de tirita natural, nunca jamás quitaremos esa capa muerta.


A lo largo del camino nos vamos a encontrar millones de letreros, piedras y pequeños monolitos que nos indican la dirección a seguir. No sé cómo será en el resto de rutas, pero en el Camino francés está todo perfectamente señalizado, cada cruce tiene su flecha y no es para necesario utilizar mapas.

En muchas de estas señales también aparece la distancia hasta Santiago, pero no os recomiendo nada que os vayáis fijando en eso, tened en cuenta que 5km se hacen en una hora, y estas señalizaciones las encontramos cada pocos metros, por lo que la distancia va bajando de forma muy lenta y puede ser un poco (bastante) desmoralizador.

Aunque es posible que no tengáis problemas con no mirar el kilometraje, en el 2015 pusieron la distancia en placas y al año siguiente la gente se había llevado el 70% de ellas. Señores, si no podemos mejorar el camino, ¡¡¡al menos no lo estropeemos!!!


Una vez que tengamos claro que vamos realizar el Camino de Santiago hay varias cosas indispensables, utilizar las botas que nos vayamos a llevar, andarlas y andar nosotros. Hay que entrenar un poco antes de empezar, sobretodo por las botas y para conocernos a nosotros mismos. No es lo mismo dar paseos cortos que hacer rutas de mínimo 20km.

Gracias a estos entrenamientos podemos darnos cuenta de cosas que una vez en el Camino sería muy tarde. Como la posible rozadura que nos hace la mochila en la cintura, parece una tontería, pero si estamos entrenando y nos damos cuenta siempre podemos intentar ponerle remedio y empezar la ruta larga en las mejores condiciones.

La mochila que llevamos debe de ser pequeña, tened en cuenta que tenemos que llevarla puesta durante muchas horas, así que además de pequeña y no muy pesada debe de ser cómoda, de esas que se abrochan por delante y siempre, siempre, el abroche que va en la cintura debe ser el más apretado, para que así el paso caiga sobre la cadera y no sobre los hombros.

Un bastón o algún tipo de apoyo estable es altamente recomendable, reduce la hinchazón de las manos tras caminar un largo rato y nos ayuda en las bajadas y en las subidas.

Dentro de la mochila deberemos meter lo mínimo y necesario, los "por si acaso" hay que olvidarlos en casa. Una muda y a lavar en los albergues, que se seque durante el día y sino lo colgamos en la mochila y a andar. En los albergues suele haber jabón para lavar la ropa, incluso en algunos hay lavadoras y secadoras, pero sino, las pilas serán nuestros mejores amigos, lavar a mano a la antigua usanza, todo un placer. No os olvidéis de llevar jabón para lavar la ropa, no hay en todos los sitios.

Un saco de dormir es también necesario, en muchos albergues nos proporcionan sábanas de papel, pero no siempre y por las noches puede hacer frío, y una sábana de esas no nos protege demasiado. Las esterillas no hace falta llevarlas, a no ser que queremos dormir a la intemperie.

No nos olvidemos de nuestras cosas de higiene, cepillo de dientes, pasta, crema hidratante y jabón. Chubasquero, gorra, una chaqueta para esas mañanas fresquitas gallegas y una linterna pequeña por si cuando comenzamos a andar aún está oscuro.

Y llevad dinero, hace años en muchos lugares se pagaba la voluntad, pero actualmente la voluntad ha pasado a ser obligatoria y seguramente nos gastaremos un mínimo de unos 30€ por día. Todavía quedan algunos puestecillos a lo largo del Camino donde se paga lo que se quiera, pero son muy escasos.

En la zona gallega no hay muchas fuentes, así que hay que ir con la botella llena, pero antes de llegar a Galicia hay muchísimas fuentes de agua potable de las que podemos beber sin problemas.


Cuando quedan unos 15km para llegar a Santiago viene lo que para mí fue lo peor del Camino. La Parroquia de San Vicente de Bama fue el principio del fin. A partir de allí llega un tramo de asfalto super feo, hay que atravesar un polígono industrial que tiene poco que ver y queda tan poco, pero el tiempo no pasa... y cuando llegas a Santiago lo haces por la parte nueva de la ciudad, zona que tampoco es que sea especialmente bonita, y sigue quedando tan, tan poco, pero que no llegas.

Hasta que al fin la vemos, la Plaza del Obradoiro, ¡llegaste! Se haga o no con un fin religioso, la entrada a la plaza es siempre algo muy emocionante.


Una vez que llegamos allí debemos de dirigirnos a la Oficina del Peregrino y entregar las credenciales para que nos den la Compostela.

Luego buscaremos un albergue, hotel o pensión y cuando hayamos dejado la mochila podremos pasar a la catedral, donde se encuentra la sepultura de Santiago, que es visitable.


También es tradición darle un abrazo al Santo para agradecerle el haber llegado hasta allí.


Todos los días a las 12 de la mañana se realiza en la catedral la misa del peregrino, donde dicen el número de personas que llegaron el día anterior y de donde proceden, por lo que si entregamos nuestra credencial el día que llegamos, al día siguiente podemos ir a la misa y escuchar como nos nombran.


Hace unos años se puso de moda continuar el Camino de Santiago hasta llegar a Finisterre, el fin de la tierra según los antiguos, el punto más occidental de la España peninsular. Son unos 80km más, es decir, alrededor de 4 días de ruta.

Por lo general cuando la gente llega hasta allí queman las botas con las que han realizado el Camino, pero ya han puesto un letrero donde se especifica que se prohíbe hacer fuego. Otros tiran las botas al mar, pero no creo que sea necesario contaminar el océano con unas botas hechas de materiales tan poco biodegradables. Una manera totalmente innecesaria de ensuciar nuestro mar.


Y ya que estamos en el final del Camino, en el final de la tierra, bien podemos ir hasta el pueblo de Finisterre y disfrutar de un buen pulpo gallego. Si es que no lo hemos probado antes, que lo dudo.



Es una gran manera de terminar esa bonita ruta de peregrinación, tan antigua, tan transitada y tan llena de anécdotas y historias que contar.
Es duro, sacrificado y es probable que en algún momento, en mitad de una cuesta pensemos que no vamos a llegar, pero hay que seguir intentándolo. La sensación de haberlo conseguido al llegar a Santiago es indescriptible.
Os recomiendo que lo hagáis, al menos una vez en la vida.

Durante mi camino había un chico que llevaba un dron y fue grabando algunos de los lugares por los que íbamos pasando y este el vídeo que ha hecho.


Sin duda, los paisajes del norte de España son preciosos.


¡Buen camino!

Camino de Santiago. Historia, mitos y creencias.




2 comentarios:

  1. En 2010 recorri desde Sant Jean Pie de Port hasta Finisterre, una experiencia inolvidable.

    El Camino es mucho mas Camino fuera que dentro de Galicia, donde el turisteo lo ha masificado en exceso.

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    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Respeto, hacer todo ese tramo tuvo que ser una experiencia increíble a la par que agotador.
      Coincido con la masificación de Galicia, eso fue un poco agobiante.
      Un saludo!!

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