2 de marzo de 2020

Los carolingios

La entrada anterior de la historia de Alemania la dejamos con la muerte del rey de los francos, Clodoveo, el cual repartió su extenso reino entre todos sus hijos. Con el paso de las generaciones, esta tradición de dividir los territorios entre los hijos provocó que el reino de los merovingios se fuese disgregando cada vez más, y los propios reyes dejaron de tener casi poder en sus propios reinos. A estos últimos reyes merovingios se les dio el nombre de «reyes holgazanes». Al final, los que terminaron gobernando fueron los llamados mayordomos de palacio, que con el paso de los años habían ido tejiendo una enorme red de contactos y alianzas que llevó a Carlos Martel a alzarse como cabecilla del pueblo franco, que no como su rey. 

Una de las batallas más importantes de este hombre se dio en Poitiers, en el año 732, contra el ejército del Califato de Omeya y los bereberes que habían conquistado la Península Ibérica. Estos habían llegado hasta la mitad de Francia y planeaban seguir expandiéndose por el resto de Europa. Carlos Martel ganó con una aplastante victoria, y se dice que de aquí viene el nombre de Martel, de martillo, pues realizó una batalla grandiosa.


Tras la muerte de Carlos Martel, su hijo, Pipino el Breve, apodado así por lo bajito que era, consiguió que el papa Zacarías lo declarase como el rey de los Francos en detrimento de Childerico III, y así fue como, en el 751 cayó oficialmente la dinastía de los merovingios y comenzó la era de los carolingios.

Pipino III el Breve murió en el 768 y como venía siendo tradición repartió su reino entre sus dos hijos: Carlos y Carlomán. El segundo de ellos murió tres años más tarde, por lo que todo el imperio de los francos quedó en manos de Carlos, al que más tarde se le concedería como Carlomagno.

Carlos estableció su palacio en Aquisgrán, Aachen en alemán, que desde ese momento se convirtió en la capital del imperio.

En el 770 se casó, por mano de su madre, con Disederata, la hija del rey de los Lombardos, enemigos de los francos. Estaban asentados en el norte de Italia y este matrimonio fue un intento diplomático para formar una alianza entre los dos reinos. Sin embargo, esta unión no duró mucho, pues Desiderio, el rey de los lombardos, acogió a los hijos y a la mujer de su hermano, Carlomán, tras su muerte. Lo que suponía un peligro para la hegemonía de Carlos como rey único de los francos. Un año más tarde, después del nacimiento de su primogénito, Carlos repudió a su mujer y se casó con Hildegarda, hija de un noble franco.

Sin ningún lazo que lo atase con los lombardos, Carlos invadió su territorio. Los lombardos eran un pueblo pagano que, además, amenazaba a Roma, por lo que decidió sitiar la capital, Pavía. Tras varios meses de asedio los lombardos fueron derrotados y Carlomagno logró hacerse con el afecto del papa. Carlos se anexionó los territorios de Lombardia y ¿desterró? a su cuñada y sobrinos, de los que nunca más se vuelve a tener noticias.

Durante los siguiente años Carlos estuvo en guerra constante con los sajones, un pueblo germánico con el que hacían frontera por el este del reino. Uno de los datos más importantes de estos pueblos es que no tenía un solo rey, los pueblos germánicos no estaban sometidos a la voluntad de una única persona, por lo que, aunque Carlos consiguió el favor de muchos de los jefes, uno de ellos continuó rebelándose, este era Viduquindo.

En el 778 el imperio carolingio sufrió su primera gran derrota al intentar liberar Zaragoza del yugo del Califato de Córdoba. Sitió la ciudad durante varios meses, pero al final se vio obligado a claudicar y retirarse. En su regreso saquearon Pamplona, en el territorio de los vascones, y estos atacaron la retaguardia del ejército franco en lo que se conoce como la Batalla de Roncesvalles. Los vascones masacraron a los invasores y mataron al líder franco, Roldán, la mano derecha de Carlos. Todo lo que aconteció en esta batalla quedó plasmado en el Cantar de Roldán, aunque no se puede tomar muy en serio lo que aquí se cuenta, pues parece que todo quedó magnificado.

Debido a este conflicto Carlos descuidó la frontera del noreste, y Viduquindo aprovechó el momento para atacar. Sin embargo, el rey de los francos contraatacó con una fuerza brutal, se adentró varios kilómetros en el territorio de los sajones hasta que llegó a las actuales Externsteine, uno de los lugares más sagrados del pueblo sajón y donde se encontraba el Irminsul, un árbol que ellos consideraban que unía la tierra con los dioses. Carlomagno mandó quemar el árbol y asesinó, según cuentan los escritos, a cuatro mil quinientos sajones, aunque es probable que esta cifra haya sido exagerada.

Con esta medida tan brutal, el jefe de los sajones se rindió en el año 785 ante el dominio de los francos, Viduquindo aceptó la fe cristiana y gracias a esto Carlos se anexionó todo su territorio.

En los años siguientes Carlomagno continuó sus luchas por hacerse con más tierras y creó las llamadas marcas; zonas estratégicas fronterizas desde las que los marqueses controlaban los posibles ataques enemigos.


La extensión del reino de los francos era inmensa, y para poder controlarlo el rey dividió su territorio en condados, ducados y marcas, que a su vez eran gobernados por los condes, duques y marqueses, creando así el primer sistema feudal que se conoce, con el rey como máxima autoridad.

A finales del siglo VIII dio comienzo el denominado renacimiento carolingio. En su palacio de Aquisgrán Carlos reunió a los grandes pensadores y maestros de la época, no solo francos, sino de otros pueblos, y su corte se convirtió en uno de los lugares más cultos de Europa. Estos eruditos tenían la tarea de crear una reforma educativa pensada para educar a la alta nobleza. De este proyecto salió también la minúscula carolingia: una forma de escritura que simplificaba y unificaba la escritura de todo el imperio; la base de nuestra escritura.

En el año 800 el papa León III le pidió ayuda a Carlos para librarlo de la cárcel por unas terribles acusaciones de abusos sexuales que caían sobre él. El rey franco, como protector del papa que era, lo liberó y en agradecimiento, el día de Navidad fue coronado en Roma como Imperator Augustus, hecho que se podría considerar como el inicio del Sacro Imperio Romano Germánico, pues a partir de ese momento todos los emperadores fueron coronados por el papa y unió al imperio y a la iglesia durante muchos siglos.

Después de su coronación Carlomagno cejó en su empeño de expansión y se centro en la política interna de su reino y en las medidas educativas.

En 813 coronó a su hijo Luis el Piadoso, que se convirtió en co emperador y su sucesor tras su muerte; un año más tarde por una pleuritis. Su tumba se encuentra en la catedral de Aachen.

Pero Luis carecía del talento de su padre, y su reinado estuvo sembrado de revueltas por parte de los condes, duques y marqueses, que poco a poco se fueron desligando del poder del emperador, y aprovecharon los conflictos internos de la familia real, pues los hijos de Luis el Piadoso estaban en constante lucha por hacerse con el poder.

A esto se le añadió las invasiones de los pueblos vecinos, los vikingos, magiares y sarracenos. En un reino con tan poca estabilidad, todas estas luchas lo llevaron a una rápida decadencia.

Cuando Luis el Piadoso murió, sus hijos firmaron un pacto en el 843, llamado el Tratado de Verdún, bajo el que se dividió el imperio en tres partes:

Carlos el Calvo se quedó con la parte occidental, que fue la base de la actual Francia.
Luis el Germánico se adjudicó la zona oriental, lo que más tarde pasaría a conocerse como el Sacro Imperio Romano Germánico.
Lotario I se quedó con el título de emperador y tomó posesión de la parte central del imperio. Sin embargo, a lo largo de los años su territorio se fue disgregando en muchas partes.


A partir de este momento la historia de Europa se vuelve un caos de sucesiones y territorios divididos entre herederos, conquistados y anexionados.

Carlomagno (800–814)
Luis I el Piadoso. Ludovico Pío (814–840)
Lotario I (840–855)
Luis II el Joven (855–875)
Carlos II el Calvo (875–877)
Carlos III el Gordo (881–887)
Arnulfo de Carintia (898–899)
Berengario de Friuli (905–924)

Tras la muerte de Berengario de Friuli no se coronó a ningún emperador y con él dio por concluido el periodo de los carolingios. El territorio de lo que fue el gran imperio de Carlomagno quedó dividido en muchas partes, cada una gobernada por alguien diferente.

En el 961 el papa Juan XII solicitó la ayuda de Otón I de Francia Oriental para defenderse de los ataques de Berengario II de Italia. Y un año más tarde fue coronado en Roma como emperador, lo que dio inicio a la dinastía otoniana. Pero esto lo veremos en las siguientes entradas.


Nombres importantes en alemán:

Dinastía carolingia - Karolinger.
Carlos Martel - Karl Martell.
Pipino el Breve - Pippin der Jüngere.
Carlomagno - Karl der Große.
Aquisgrán - Aachen.
Luis el Piadoso - Ludwig der Fromme.
Tratado de Verdún - Vertrag von Verdun.
Carlos el Calvo - Karl der Kahle.
Luis el Germánico - Ludwig II der Deutsche.
Lotario I - Lothar I.


Hay una frase, una cancioncilla con rima que viene muy a juego con esta parte de la historia, dice así:

Karl der Große macht sich in die Hose, Pippin der Kleine macht sie wieder reine.

Si lo traducimos al español pierde toda su gracia y rima: Carlomagno se lo hace en los pantalones, Pipino el Breve lo limpia.

Lo dicho, sin gracia. Pero por si os lo preguntáis, esta canción no significa nada especial, es solo algo que los niños cantan pues tiene rima.

Pero qué decir del nombre de Pippin, no he podido evitar acordarme del personaje de El señor de los anillos cada vez que aparecía.



Mientras tanto en el mundo:

Se piensa que en esta época fue cuando se escribió el famoso poema Beowulf. Su importancia como epopeya es equiparable al Cantar de los nibelungos, el Cantar de mio Cid o la Canción de Roldán.
809-817: Guerra entre el Imperio bizantino y los búlgaros.
814: Es descubierta la tumba del Apóstol Santiago en Compostela.
818: Revuelta del Arrabal de Saqunda en Qurtuba (Córdoba).
841: Dublín es fundada por los vikingos.
852: Se inventa la versión documentada más antigua del paracaídas, obra de Abbas Ibn Firnas, llamado "Armen Firman" en versión latinizada.
868: Se imprime el primer libro en China.
878: Batalla de Ethandun. Tuvo lugar en el reino de Wessex, entre el 6 y el 12 de mayo del 878, entre los bandos ingleses de Alfredo el Grande y los vikingos daneses liderados por Guthrum el Viejo.


Este es un resumen muy condensado de lo que ocurrió en Europa durante más de un siglo. Como os podréis imaginar, hay muchos datos que faltan, pero meter la historia de más de cien años en tres páginas no es algo fácil. Aun así, creo que no me he dejado nada importante fuera.


Espero que os haya parecido interesante, y nos vemos en una nueva entrada.

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Esto tan solo ha sido una pequeña parte de lo que es la historia de Alemania, aún queda mucho que contar y mucho que aprender. ¿Te vienes con nosotros de viaje al pasado?

Un saludo.





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