28 de noviembre de 2014

De visita al médico

Hace ya unas semanas que el ritmo de actualización bajo bastante… lo siento muchísimo. Últimamente he tenido muy poco tiempo libre disponible y además estuve enferma, un virus maligno acampó durante tres largas semanas en mi garganta y parece que el muy maldito se puso cómodo… Aunque también es posible que esto sea tan solo una burda excusa… Poco tiempo, no me encontraba del todo bien y muy pocas ganas de sentarme delante del ordenador a escribir… ¡¡Mil perdones!! Espero poder volver a escribir más de seguido…

Y bueno, mi enfermedad y convalecencia me ha servido para poder experimentar de primera mano el sistema de salud alemán. Vivírlo, sentirlo, explorarlo y temerlo, y mucho además.

Las tres semanas dieron para mucho. Os cuento.
Empecé a sentirme mal el domingo por la noche, pero venía de un viaje largo, así que lo achaqué al cansancio que me suele invadir cuando llego a casa después de haber pasado todo el día en la carretera.
El lunes por la mañana me desperté bastante mal, pero tenía que trabajar y no concebía la idea de no ir. Así que allí me presenté, con un poco de fiebre, con dolor de oídos y absolutamente afónica. Las caras de mis compañeros eran para enmarcar.
-¿Qué haces aquí?
-Estas fatal, vete a casa.
-Si no te encuentras bien puedes irte.

Y yo me moría… ataques de tos cada 5 minutos y el día era muy largo.
A la hora de estar allí una de mis compañeras me echó una pequeña charla.

-No puedes venir a trabajar estando así, por ti, porque así no te vas a mejorar y por los pacientes, no puedes contagiarlos.

Así que me largó a casa. No me quejé demasiado.
En mi aquel estado de salud ningún alemán habría ido al trabajo, directamente habrían llamado y se habrían “meldeado krank”, vamos, que habrían dicho que estaban malos.
Ya os conté la facilidad con la que faltaban al trabajo por enfermedad. Es casi en el extremo nuestro. Nosotros vamos, que vean que estamos muriendo, y ya que nos manden a casa, pero que por nosotros no quede…
Justo lo que me pasó a mi…

El martes no hice siquiera el intento de ir, me sentía incluso peor. Así que me fui al médico.
¿A dónde? A cualquiera. Aquí los ambulatorios no existen. Ya os lo conté en esta entrada. Simplemente tenemos que pedir cita en el médico que más nos guste o nos convenga por cercanía.
Yo no tenía cita, pero aún así fui. Me dijeron que como en 45 minutos me podrían atender. Perfecto. Algunas veces espero más tiempo en España, y eso que voy con cita…
¿Qué me dijo el médico? Que no me tomase ibuprofeno o paracetamol. Que prefería darme de baja lo que quedaba de semana (estábamos a martes), que me quedase en casa descansando, y que dejase a la enfermedad correr, que le dejase ir a su ritmo… Claro, como a él no le dolía nada.
Eso sí, me mandó unas pastillas:

Tienen una pinta de homeopáticas que no pueden con ellas…



¿Qué contienen? Raíces de prímula... ¿Y que más? Nada más. Eso es todo…

Yo me las tomé, para que luego no me diga que no estoy mejor por no haberme tomado los “medicamentos”.

Para mi que alguien esté de baja es porque le ocurre algo muy malo, y yo me encontraba mal, pero no iba a morirme… así que rechacé la oferta del médico y me tomé el ibuprofeno. Que ayudó. Así que el miércoles fui al trabajo.
Duré tres horas. La jefa me mandó de vuelta a casa.

La semana siguiente la pasé a trancas y barrancas. Me compré en la farmacia todas las pastillas contra la tos habídas y por haber. Nada ayudaba…
El viernes, tras un ataque de tos brutal, llamé a mi médico de España. Mi constipado había evolucionado a faringitis. ¡Viva yo!
Fui a la farmacia en busca de Bucometasana o algo parecido, pero claro, a la de guardia, pues obviamente un viernes a las 7 de la tarde las farmacias ya han cerrado… Pero no, eso lleva cortisol y solo se vende con receta médica. Me dieron otras cosas, para inhalar… También infructíferas…

El  lunes fui a otro médico. Esta vez me recetaron un jarabe, que de nuevo tampoco hizo mucho.
Y así, dos semanas más tarde, yo seguía con ataques de tos, lo que no iba a ayudar a la faringitis y completamente afónica. Pero eso sí, tenía media farmacia en casa y un cajón lleno de pastillas que no me ayudaban en nada.
Este médico me derivó al Ornitologo Otorrino. No os sorprendáis si desde el médico os envían a tal o cual médico, por aquí va así. Cada especialista se ocupa de su especialidad, nada de intrusismo... Al final acabas dando más vueltas que el chucho para dormir, eso si, tendrás una buena cantidad de opiniones, aunque muchas de ellas se contradigan...

Para el otorrino tampoco hay que pedir cita, si vas por la mañana, bien temprano, antes de que abran, en una hora más o menos es posible que te atiendan… Es un poco raro, pero parece que así es como va en los casos agudos.

La consulta del otorrino duró tres minutos, exactos, de reloj. Visto y no visto. De hecho cuando le dije que me dolía un oído, el derecho, me miró solo ese oído. ¿Para que va a mirar el izquierdo si no duele? Sería tiempo de más. Pero bueno, aún así fue fructífero. Me recetó un antibiótico para dormir elefantes y matar moscas a cañonazos. Y además me hizo una pregunta un tanto extraña.
Sind Sie gegen (…) Husten geimpft? Parece ser que los alemanes se vacunan contra algún tipo de tos… No logro entender a que se referirá con eso… Hay una palabra que no entendí, pero por más vueltas que le doy no soy capaz de entender como uno se puede vacunar contra una tos…
(En los comentarios han puesto la tos perdida, Keuchhusten).

Y así, de las pastillas naturales de raíces de prímula pasé al antibiótico.
Han pasado casi cuatro semanas y al final puedo decir que soy una persona libre de virus.


Y ahora ¿de qué os sirve a vosotros esto que os he soltado? Pues no sé, quizás a alguien le pueda ayudar si se encuentra en un caso como el mío. También me parece interesante que os cuenten de primera mano como es eso de ir al médico en Alemania. 
¿Dónde voy? ¿Me atenderán? Si lleváis la tarjeta del seguro médico no vais a tener ningún problema, así que ¡no os olvidéis de ella!

También me sirve a mi de recordatorio para la próxima vez, toquemos madera para que no sea pronto y no se alargue tanto. Quizás si le hubiese hecho caso al médico, a mis compañeras y a mi jefa me habría curado antes… o quizás no, con las pastillas de raíces de prímula muy posiblemente habría sido lo mismo… Creo que tengo que buscarme un médico que no sea tan “natural”…

Bueno, espero que estéis bien.

________

Si quieres informarte más sobre Alemania, como es la vida en este país o que es lo que se necesita para emigrar aquí pincha en este enlace: Emigrar a Alemania, seguro que encuentras algo que te pueda interesar.


Un saludo!!


4 comentarios:

  1. Igual te estaba preguntando por la vacuna contra la tos ferina (Keuchhusten). Y qué es eso de decirte que no tomes ibuprofeno ni paracetamol!? Si contra los virus es prácticamente lo único que puede hacerse, aliviar los síntomas y esperar a que tu cuerpo se libre de ellos él solo. Los antibióticos sólo sirven para las infecciones bacterianas.

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    Respuestas
    1. Buenas!!
      Si!! Creo que va a ser eso que dices, Keuchhusten, tiene sentido. Gracias por ayudar a resolver el misterio :D
      Lo del paracetamol será porque el médico es un naturista, fue el que me mandó las raíces de prímula... El quería darme de baja, que me quedase en casa y pasase la enfermedad de forma natural. Pero sigo diciendo, a él no le dolían los oídos ni la garganta...
      Un saludo!!

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  2. Me parece que debías haber hecho caso al primer médico y quedarte toda la semana en casa ...

    Para que después digan que los alemanes tienen la cabeza cuadrada y sólo piensan en trabajar

    ;-)

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    Respuestas
    1. Buenas! Yo también lo creo. Pero me cuesta mucho no ir al trabajo si no es porque realmente no me encuentro muy mal... Voy a tener que aprender de los alemanes.
      Un saludo!!

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