25 de marzo de 2019

Leiser - LEA


Título: Leiser
Grupo: LEA
Álbum: Leiser
Año: 2017

La verdad es que no sé si esta canción me terminada de gustar. La melodía es un tanto depresiva, y la letra me resulta desesperante. Una llamada de auxilio de una chica que no quiere ver que la están maltratando. Un amor de esos tóxicos e infelices que nadie debería vivir o consentir. O al menos eso es lo que yo entiendo.




19 de marzo de 2019

Flexibel wie eine Bahnschwelle


Llevo ya unos cuantos años en Alemania, y hace tiempo que no vivo los llamados “choques culturales”, esos que ocurren cuando vivimos en un lugar con costumbres diferentes. Ahora, esas sorpresas vienen con el idioma. Cada vez que me voy adentrando más en el alemán, descubre cosas más interesantes sobre él.

Pero como uno nunca puede decir nunca, la semana pasada me ocurrió una alemanada nueva, además me pilló completamente por sorpresa, pues yo pensaba que ya estaba hecha a estas cosas.

Os pongo en situación:

Para los que no conozcáis un poco de mi historia, yo soy fisioterapeuta, y trabajo en una clínica donde de vez en cuando tengo que realizar visitas a domicilio.

Trato a uno de los miembros de una familia desde finales del año pasado. Son gente super amable y simpáticos. Nunca he tenido ningún problema con ellos, hasta el miércoles pasado.

Les llevaba avisando desde hacía semanas que el horario iba a cambiar. Que en lugar de llegar a las 8 iba a hacerlo a las 9.

—Perfecto —me dijo la mujer la primera vez que se lo dije—. Así puedo dormir un poco más. Llego muy tarde del trabajo, y tengo que levantarme temprano para tener la casa ordenada para cuando llegue.

Que por mí, ya verás, como si quiere tener las camas sin hacer y los platos sin fregar, está en su casa, pero entiendo que quiera tenerlo todo presentable, a mi también me daría vergüenza tenerlo todo manga por hombro y que alguien viniese a mi casa y fuese testigo de ese caos.

Yo salgo de mi casa siempre a la misma hora para ir al trabajo, y como la visita a domicilio está al lado de la clínica, pues llegaba siempre a las 8 clavadas, o incluso un poco antes. Nunca tuve ninguna queja. Pero cuando esta semana lo hice a las 9…

14 de marzo de 2019

El porqué de mi ausencia, ¿regreso?



Sé que he estado mucho tiempo desaparecida, mucho, muchísimo. La última entrada del blog fue allá por noviembre… ¿la razón? Básicamente la desmotivación y la falta de tiempo. Antes de este largo parón tremendo, la frecuencia en la que subía entradas también disminuyó de manera considerable, y es que por aquel entonces estaba inmersa en la preparación de mi boda y en otro gran proyecto en el que aún sigo metida: una novela. 

Me costó más de un año acabar de escribir mi primer libro, y aunque ya está terminado, dudo mucho que vaya a salir a la luz en breve. Creo que soy demasiado autocrítica conmigo misma, y le veo millones de fallos. Es entretenido y mantiene la intriga, pero me parece que no tiene la suficiente calidad como para publicarlo.

Sin embargo, en este tiempo no me he limitado a escribir la novela, sino que también he escrito bastantes relatos. Y en los últimos meses eso ha sido a lo que más he dedicado mi tiempo libre.

Este blog, Alemania entre bastidores, me ha dado un montón de alegrías, he descubierto muchísimas cosas sobre Alemania que desconocía, y gracias a él he podido conocer personas increíbles. Sin embargo, la interacción con la gente era tan baja, que al final me terminé desmotivando. Siempre he dicho que yo escribo para mí, y lo voy a seguir haciendo, pero, seamos sinceros, si llevas con un blog tanto tiempo como yo llevo con este, y el feedback que recibes es mínimo, por mucho interés que ese tema te despierte, al final uno se acaba quemando un poco.

Y eso fue lo que me pasó. Además, a eso hay que añadirle que mis ganas por escribir historias propias, inventadas y ficticias, crecieron con muchísima rapidez. También tengo un blog donde voy colgando esos pequeños relatos que salen de mi cabeza, Irene Rodríguez escritora, y aunque las visitas tampoco es que sean espectaculares, estoy muy motivada con ese proyecto, sobretodo porque tengo una recopilación lista para publicar en algún momento, espero que pronto.

Aunque en el blog de Alemania entre bastidores no escribo mucho, sí que he estado muy activa en las redes sociales, en especial en Instagram. La semana pasada terminamos un reto que me ha parecido muy divertido y realmente interesante. Un grupo de bloggers residentes en Alemania elegimos diez temas, y durante diez días los fuimos desarrollando. Lo mejor fue que no solo participaron gente que vive en Alemania, sino que participaron desde todas partes del mundo, y gracias a él he conocido historias increíbles. Os dejo las fotos que subí, pero no sé cómo poner los enlaces a las fotos, si es que puede…, así que para leer el texto, que es lo importante del reto, tendréis que ir a instagram o a facebook, donde también he ido colocando las fotos.






Una de las cosas que más me ha aportado este reto ha sido la gran sorpresa de que dos seguidores del blog me han preguntado si no voy a continuar subiendo entradas. Dicen que les gustaba mucho y que les gustaría que volviese a publicar contenido. Y, ¿la verdad?, me gustaría mucho hacerlo. Me gustaría seguir escribiendo aquí, buscar e investigar sobre Alemania, sobre sus costumbres, tradiciones, canciones o literatura. Pero a la vez tengo un poco de miedo de que la respuesta de la gente sea tan pequeña, que me acabe cansando del blog de una vez por todas.

Así pues, he pensado en preguntaros a vosotros. ¿De qué os gustaría que hablase? ¿Os gustan los temas que había anteriormente? ¿Os parecían aburridos? ¿Entretenidos? ¿Añadirías algún tema? ¿Quitaríais alguno? Intentaré publicar con asiduidad, no sé si una entrada a la semana, pero que al menos tengáis contenido nuevo una vez al mes.

Espero no desmotivarme como la última vez, así que, os agradecería muchísimo que interactuéis conmigo, que me deis vuestra opinión...


Y bueno, eso ha sido todo. No sé si llegará a mucha gente, pero a los que os habéis quedado por aquí, a pesar del largo parón, muchísimas gracias por ello.

Nos leemos la semana que viene.


¡Un saludo!



20 de noviembre de 2018

Lindau


Lindau es una ciudad que pertenece al estado de Baviera, Bayern. Está ubicada en las orillas del lago Constanza, Bodensee, aunque la parte más antigua de la ciudad es una isla dentro del lago.

 
Se encuentra a unos 180 kilómetros de Múnich, la capital de su Bundesland, y a más de 700 de Berlín. Sin embargo, podríamos decir que esta ciudad hace frontera directa con Austria. Tiene una población de unos 25 mil habitantes.

No se sabe con exactitud cuando fue fundada. La primera mención a esta ciudad data de finales del siglo IX bajo el nombre de “Insel, auf der Lindenbäume wachsen”, es decir, Isla que crece bajo los tilos”. De hecho, el escudo de la ciudad es un tilo. Y de alguna manera, el nombre fue evolucionando desde la palabra “Linden”, tilo, hasta Lindau. 

Por los restos arqueológicos que se han encontrado sabemos que los romanos ya habitaron en este lugar. Pero su época más esplendorosa va desde el siglo XIII al XIX, cuando fue declara ciudad libre del Imperio. Después de la Reforma de Lutero, la ciudad se convirtió al protestantismo en el 1528. Fue atacada por los suecos en la Guerra de los Treinta años, pero la ciudad repelió el asalto.

La ocupación de las tropas de Napoleón Bonaparte hicieron que en 1802 perdiese sus privilegios imperiales y pasó a ser parte del reino de Baviera. A mediados del siglo XIX se construyó el ferrocarril que une la parte antigua de la ciudad, en la isla, con la parte nueva, y además se irguió el león del puerto, que representa al león de Baviera.

En 1945 las tropas francesas ocuparon la ciudad sin casi ninguna resistencia por parte del ejército y pasó a formar parte de la Alemania francesa hasta que en 1955 se incorporó otra vez al estado de Baviera.

 

La estación central se encuentra en la ciudad antigua, en la isla, justo al lado de todo lo que hay que ver en la ciudad.


6 de noviembre de 2018

El pájaro de oro - Der goldene Vogel


Hace muchos, muchos años un rey tenía un hermoso jardín detrás de su palacio. Allí había un árbol que daba manzanas de oro. Estas eran contadas todos los días, pero una buena mañana una faltó y el rey ordenó que todas las noches alguien hiciese guardia debajo del árbol.

El rey tenía tres hijos, y cuando comenzó a oscurecer mandó al mayor al jardín. Sin embargo, cuando la media noche llegó, no pudo permanecer despierto, y por la mañana otra manzana había desaparecido.

En la siguiente noche el segundo hijo se quedó haciendo guardia, pero tampoco le fue mejor. Cuando dieron las doce se quedó dormido y a la mañana siguiente había otra manzana menos.

Era el turno del tercer hijo, estaba preparado, pero el rey no confiaba en él y pensaba que no lo iba a hacer mejor que sus hermanos. El chico insistió en tener su oportunidad, y finalmente el rey accedió a que hiciese guardia. Se tumbó debajo del árbol con la intención de que el sueño no le venciese. Cuando dieron las doce oyó un rumor en el aire y vio como, a la luz de la luna, un pájaro se acercaba, su plumaje de oro relucía.

El ave se posó en el árbol y en cuanto cogió una manzana el chico le lanzó una flecha. Sin embargo, el pájaro la esquivó, pero la flecha le dio en el plumaje y una pluma de oro cayó al suelo.

El joven se la guardó y a la mañana siguiente le contó al rey lo que había ocurrido. El rey convocó a su consejo y se declaró que una pluma como esa valía más que todo el reino.

—Si esta pluma es tan valiosa, no me vale solo con una —dijo el rey—, quiero el pájaro entero.

El hijo mayor se puso en camino, no era muy listo, y pensaba que el solo podría encontrar el ave. Cuando ya había recorrido un buen trecho, vio en la linde de un bosque a un zorro. Sacó la escopeta y se preparó para disparar.

—¡No me dispares! —gritó el zorro—. Si no lo haces te daré un buen consejo. Quieres atrapar al pájaro de oro y esta tarde llegarás a un pueblo donde hay dos posadas, una en frente de otra. Una es muy luminosa y de su interior salen risas. Pero no vayas allí, sino a la otra, aunque te parezca que tiene un peor aspecto.

—¡Cómo va a darme un estúpido animal un buen consejo! —pensó el hijo del rey. Disparó su escopeta pero falló en el tiro. El zorro se dio la vuelta y se adentró en el bosque.

El chico siguió andando y por la tarde llegó al pueblo donde había dos posadas, una enfrente de la otra. En una se cantaba y bailaba y la otra tenía un aspecto pobre y triste.

—Sería un tonto si me fuese a esa mísera posada —pensó.

Así que entró en la que estaba más animada y se unió a los cánticos de los comensales. Tanto se dejó llevar, que acabó por olvidarse de la búsqueda del pájaro de oro y de todas las enseñanzas que había recibido.

Cuando el tiempo pasó y el hijo mayor no regresaba, el segundo hermano se puso en camino.

15 de octubre de 2018

Blogparade - Mitos en Alemania


Hace unos meses los blogueros hispanos que nos encontramos en Alemania comenzamos a realizar una serie de entradas temáticas, Blogsparade. En esta ocasión os vengo con la tercera propuesta que se ha lanzado. Viene de la mano del blog Romundeando y vamos a tratar el tema de los mitos alemanes; esas cosas que siempre hemos escuchado de ellos y comprobaremos si se cumplen o no.

He hablado en diferentes entradas sobre algunos de los mitos que tenemos sobre los alemanes, pero en esta ocasión vamos a hacer un vistazo general.

Antes de empezar quiero aclarar que aquí vamos a generalizar mucho, mucho. Está claro que no todos los alemanes cumplirán los mitos que vamos a nombrar. Y por supuesto, esto es algo muy subjetivo. Os voy a hablar desde mi experiencia. Igual en otras partes de Alemania o incluso en otro barrio de mi misma ciudad, se dan circunstancias diferentes u opuestas.


Aquellos que se cumplen:

- Lo estrictos que son a la hora de cumplir la burocracia. El papeleo, en todos los países, siempre es pesado, pero en Alemania hay que rellenar miles y miles de formularios. Y no puede faltar ni uno solo. Todo tiene que ir colocado tal y como está especificado, sin una cruz de menos o de más.

- Sentido del humor. No voy a decir que nulo, pues sería mentira. Mejor dirá extraño o diferente. Te puedes reír con los alemanes, por supuesto, y hay gente muy graciosa, pero por lo general, su sentido del humor es un poco diferente al nuestro, y algunas veces eso puede chocarnos y parecer que no tienen gracia, o hacer que para ellos tú no la tengas.

-Chanclas con calcetines. Sí. En verano todas las que quieras. Y cuanto más estirados estén puestos los calcetines y más blancos sean, mejor.

-Beben mucha cerveza. Otra verdad gigante. De hecho, el agua es más cara que la cerveza. Con eso lo digo todo.

-Racismo. En general, muy general, creo que puedo decir que los alemanes no son racistas. Quitando esa extrema derecha, AfD. Yo nunca me he sentido excluida por ser extranjera, pero también debo decir que soy de España. Creo que hay un racismo por países: los turcos, rumanos, polacos… de esas nacionalidades sí que he escuchado comentaros despectivos. Pero voy a ser sincera, nada que no haya escuchado en España con anterioridad. Por lo que si no considero mi país y mi gente como un país racista, no puedo decirlo de Alemania, donde he escuchado comentarios muy similares.


Los que no se cumplen:

8 de octubre de 2018

Los francos - Introducción

Los francos eran un pueblo germano que se originaron mediante la unión de diferentes tribus que habitaban en la orilla este del Rin, pues recordemos que este río hacía de frontera natural entre el Imperio Romano y los pueblos bárbaros.

Para poder entender el origen de los francos debemos retroceder hasta el siglo III.

No se tienen muchos datos sobre cómo se fundó este pueblo. Pero nos ha llegado un libro escrito por Gregorio de Tours llamado “Historia francorum”. Data del siglo VI y en el se narra un supuesto origen de este pueblo, pero muchos historiadores advierten que los datos que aquí se recogen no se pueden tomar como prueba histórica, pues muchos de las cosas que narra, más que hechos reales, son mitología.

Los datos históricos que sí se aceptan dicen que alrededor del siglo III los francos se dividían en dos grupos, a saber:

Francos salios, que se ubicaban en el valle inferior del Rin, lo que sería actualmente el noreste de Alemania hasta llegar a los Países Bajos.

Francos ripuarios, se encontraban en el Rin medio, por los alrededores de la actual Koblenz.

No se sabe cuándo ocurrió, pero en algún momento de la historia estos dos grupos se unieron en un solo pueblo.

Desde el año 250 el pueblo franco había entrado en conflicto con el Imperio Romano y un grupo atravesó toda la Galia, cruzó los Pirineos y una parte se asentó en la actual Tarragona, donde permanecieron durante una década.

Otro grupo de los que comenzaron esta excursión sureña continuó su incursión, construyeron barcos y se dedicaron a navegar por el Mediterráneo, por las costas de África y asaltaron todos los barcos que se encontraban.

A mediados del siglo IV, y después de unas cuantas batallas a sus espaldas, una parte de los francos que se había quedado en las orillas del Rin llegaron a un pacto con el Imperio Romano. Se les concedió una buena parte de la provincia de la Galia donde podrían habitar y establecerse sin ningún problema, con la condición de que les ayudasen a defender las fronteras del imperio en contra de los ataques de los otros pueblos bárbaros que aún les seguían atacando. Y así fue como los francos pasaron a ser “foederati” de Roma.


Esta alianza fue bastante fructífera y duró muchos años. Los francos se hicieron un pueblo muy fuerte y por eso, cuando el Imperio Romano comenzó su decadencia, aprovecharon el momento para extender sus fronteras hacia el resto de la Galia, haciendo que los visigodos permaneciesen al otro lado de la frontera natural que forman los Pirineos.

El jefe que lideraba a los francos en esta expansión del territorio se llamaba Meroveo, de donde proviene el nombre de la dinastía de los merovingios: unos reyes que tuvieron muchísima importancia, entre los que se encuentra Clodeveo I. Pero de ellos hablaremos en la siguiente entrada de historia dedicada a esta dinastía, los merovingios.


El pueblo franco tiene una historia muy larga, empieza en la Edad Antigua y continúa en el tiempo hasta llegar bien entrada la Edad Media. Así que aún nos queda mucho que ver de este apasionante pueblo que ayudó a darle forma a lo que actualmente conocemos como Europa.

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Esto tan solo ha sido una pequeña parte de lo que es la historia de Alemania, aún queda mucho que contar y mucho que aprender. ¿Te vienes con nosotros de viaje al pasado?

¡Un saludo!