30 de septiembre de 2013

El flautista de Hamelín - Rattenfänger von Hameln

Erase una vez a la orilla de un río, una pequeña ciudad al norte de Alemania llamada Hamelin. Su paisaje era placentero y su belleza era exaltada por las riberas de un río ancho y profundo que surcaba por el pueblo. Sus habitantes se enorgullecían de vivir en un lugar tan apacible y pintoresco. Hasta que un día, sucedió algo insólito que perturbó su paz: ¡Hamelín estaba plagado de ratas!

Había tantas y tantas que se atrevían a desafiar a los perros, perseguían a los gatos, sus enemigos de toda la vida; se subían a las cunas para morder a los niños allí dormidos y hasta robaban enteros los quesos de las despensas para luego comérselos, sin dejar una miguita. ¡Ah!, y además... Metían los hocicos en todas las comidas, husmeaban en los cucharones de los guisos que estaban preparando los cocineros, roían las ropas domingueras de la gente, practicaban agujeros en los costales de harina y en los barriles de sardinas saladas,  y hasta pretendían trepar por las anchas faldas de las charlatanas mujeres reunidas en la plaza, ahogando las voces de las pobres asustadas con sus agudos y desafinados chillidos.

¡La vida en Hamelin se estaba tornando insoportable!

27 de septiembre de 2013

Historias de Alemania en los años 40

Trabajo en una pequeña clínica de fisioterapia en un pueblecillo cerca de Colonia, tan solo estoy allí media jornada, pero a pesar de eso puedo llegar a tener hasta diez pacientes al día y como no me den charla las horas se me hacen eternas, cuando me tocan pacientes poco habladores me aburro lo indescriptible, así que siempre tanteo un poco el terreno y como la otra persona me de un poco de cháchara le hago contarme su vida y milagros. De hecho algunos se lo toman al pie de la letra y termino haciendo de psicóloga improvisada.
Tengo dos pacientes que son mis niñas bonitas, mis perlas. Son dos señoras mayores muy dicharacheras que siempre están dispuestas a darle conversación a cualquiera que quiera escucharlas y yo estoy muy interesada en ser esa persona, pues si pregunto un poquito, con tacto, me cuentan su infancia. Lo que viene ser Alemania en los años 40, plena II Guerra Mundial, relatada de primera mano.
Parece un poco feo por mi parte, pero me gusta mucho escuchar historias de esta época desde el punto de vista de los alemanes. Estamos acostumbrados a verlos a ellos como los malos de la historia, y no vamos a santificar a aquel-que-no-debe-ser-nombrado, pues no tiene perdón ninguno, pero en este país había civiles, mujeres y niños que durante muchos años estuvieron siendo bombardeados y no todos los soldados estaban en el frente porque creyesen en lo que estaban haciendo.

Tengo una paciente que nació en 1938, por lo que durante la IIGM ella tendría alrededor de 5 años. Según me dijo, su infancia son tres cosas, jugar en la calle, mujeres (en los pueblos quedaron pocos hombres) y bombas. Esta señora es hija única, y no conserva por su padre ningún buen sentimiento, habla de él con muchísimo resentimiento.
Parece ser que el día en el que iba a hacer la comunión su madre estaba arreglándola con alegría, pues ella estaba muy ilusionada, pero justamente antes de salir para la iglesia llegó a la casa un hombre extraño y su llegada fue el fin de este ansiado día, pues su madre dejó de hacerle caso para centrarse en el recién llegado y por mucho que ella insistió al final no fueron a la iglesia.
Este hombre, al que ella no conocía y del que no sabía nada, se instaló en su casa, ocupó su sofá y se presentó diciendo que era su padre. Pero aún así le había estropeado su gran día.


Como ya dije ella no tenía hermanos, pero tuvo primos de su edad, niños que según ella no habían tenido la “gran suerte” de que su padre volviese a casa después de la guerra. Su padre volvió a casa físicamente sano, no sé porque regresó cuando todavía se estaba en guerra, pero imagino que tenía que tener algunos problemas psicológicos grandes.
Cuenta que cuando sonaba la alarma, lo que significaba que iban a ser bombardeados, todos debían dirigirse al refugio subterráneo más cercano, siempre llevando consigo las mochilas de supervivencia y los documentos de identidad. Su madre y sus tías se encargaban de ella y del resto de primos, pero su padre se olvidana de todo el mundo, el cogía su mochila, sus documentos y corría hasta el refugio sin preocuparse de nadie más. Quien sabe lo que ese hombre tuvo que sufrir durante la guerra, pero parece ser que los bombardeos le aterrorizaban.
Ella dice que estas situaciones nunca le causaron miedo, los bombardeos nunca le asustaron, más bien le molestaban porque le impedían seguir jugando. Personalmente no sé hasta que punto esto es verdad o es solo autoconvencimiento, pues admite que lo que más miedo le dan son los truenos, especialmente esas tormentas que están lejos y poco a poco van acercándose, y parece que van descargando los truenos y los rayos… en esos momentos tiene que esconderse en el sitio más profundo de la casa y encender una vela, siempre, pues sino el miedo la paraliza. Ella insiste en que es solo por las tormentas, pero a mi eso me suena a trauma.
Lo que si que dice es que las bombas en si no eran lo peor, lo más horroroso era la metralla y los daños que producía, ella vio como una de sus primas pequeñas llegaba al refugio con todo el brazo ensangrentado y sin dedos, tan solo le quedaba el pulgar. Ha visto morir a bastante gente alcanzada por metralla justo delante de ella. Sobre esto no me ha contado demasiado y tampoco he querido insistir.

Unos años después de que la IIGM ya hubiese acabado, su padre seguía siempre alerta, listo para dirigirse al refugio subterráneo más cercano con mochila y papeles en mano, de hecho algunas veces todavía lo hacía, creía escuchar la alarma o los aviones llegar y se volvía loco cuando no encontraba el refugio. Le pasaba bastante a menudo y una de las veces ocurrió el día en que se había fijado de nuevo la comunión de mi paciente, que tampoco pudo hacer pues el párroco tuvo que pasarse horas enteras hasta conseguir calmar al hombre. Al final hizo la comunión, una vez que su padre hubo muerto.

Actualmente la señora está bien, tanto física como mentalmente, habla de aquella época con una indiferencia quizás demasiado sobreactuada, y a parte de esta historia no he conseguido que me cuente nada más que aquello que estaba relacionado de alguna manera con su padre.

Tengo alguna historia más por parte de varios pacientes, pero ya las escribiré en otra ocasión.


¡Un saludo!


25 de septiembre de 2013

Albert Einstein


Albert Einstein

Nació el 14 de marzo de 1879 en Ulm, ciudad de Baden - Wurtemberg, Alemania.
Murió el 18 de abril de 1955 en Princeton, en el estado de Nueva Jersey, Estados Unidos.
Fue un científico alemán.


Si hablamos de celebridades alemanas creo que podríamos decir que hemos dado con la cumbre, dudo mucho que exista una persona más importante y que haya influenciado tanto en la humanidad como este hombre, del que tantas cosas se dicen pero quién sabe qué fue verdad y qué son tan solo invenciones.

Hay una adivinanza muy famosa creada por él que dice:

Existen 5 casas de diferentes colores. En cada una de las casas vive una persona con una diferente nacionalidad. Los 5 dueños beben una determinada bebida, fuman una determinada marca de cigarrillos y tienen una determinada mascota. Ningún dueño tiene la misma mascota, fuma la misma marca de cigarrillos o bebe la misma bebida. La pregunta es… ¿quien tiene el pez?

Claves para acertarlo:
El británico vive en la casa roja.
El sueco tiene como mascota un perro.
El danés toma té.
La casa verde esta a la izquierda de la casa blanca.
El dueño de la casa verde toma café.
La persona que fuma Pall Mall tiene un pájaro.
El dueño de la casa amarilla fuma Dunhill.
El que vive en la casa del centro toma leche.
El noruego vive en la primera casa.
La persona que fuma Blends vive junto a la que tiene un gato.
La persona que tiene un caballo vive junto a la que fuma Dunhill.
El que fuma Bluemaster bebe cerveza.
El alemán fuma Prince.
El noruego vive junto a la casa azul.
El que fuma Blends tiene un vecino que toma agua.

Einstein dijo que el 98% de la población mundial no será capaz de acertarlo, ¿os animáis a intentarlo y a estar en ese pequeño 2% que si que lo consigue?

24 de septiembre de 2013

Pepito grillo Vs. Günter

El otro día tuve el grandísimo placer de conocer a alguien que me lleva acompañando durante toda mi vida, sé que existe y en muchas ocasiones me he percatado de su presencia pero nunca pude ponerle cara o nombre hasta este señalado día.
Os presento a mi Schweinehund.



Mono, ¿verdad?
Es un perrocerdo, que por cierto, tiene nombre, se llama Günter y debo añadir, afortunados vosotros que me leéis, que desgraciadamente todos nosotros tenemos un Schweinehund en nuestro interior, y mala suerte de aquel que lo tengo bien sano y nutrido pues veréis, este gracioso personaje es nada más y nada menos que esa voz que te hace quedarte por la mañana en la cama “solo 5 minutos más”, el que te convence de que “un capítulo más y ya me pongo a estudiar” y al final acabas viendo la temporada entera. El que cuando has decidido apuntarte al gimnasio siempre encuentra una excusa para “la semana que viene voy”. Es el culpable de que las frases “el lunes me pongo a dieta” y “mañana empiezo a estudiar” sean repetidas una y otra vez semana tras semana.

Günter es un holgazán y lo que más le gusta en el mundo es sentarse en el sofá, poner la tele y cerveza en mano pasarse las horas muertas sin hacer nada. Es el que te lleva por el camino fácil, el más corto y el que menos dificultades suponga. La ley del mínimo esfuerzo es su biblia y "luego" su palabra favorita.


Por suerte tenemos otra voz en nuestra conciencia, el pequeño Pepito grillo, con sus buenas recomendaciones y sabios consejos. Siempre está alerta, advirtiéndonos de los posibles peligros e intentando minimizar los daños causados por la influencia de Günter.

Son la lucha de nuestro interior.
El Ángel y el Demonio que todos tenemos dentro.
Esas discusiones que tenemos con nosotros mismos; quizás podría apuntarme este año a clases de inglés, y esta es la última cerveza.
Son la voz buena de la conciencia, y el que encuentra siempre una pequeña grieta en nuestra voluntad para deshacerlo todo a su antojo.



En español este personaje "malvado" no existe, pero en alemán si, de hecho el concepto de innerer Schweinehund es algo que se utiliza de forma normal para esas situaciones en las que tienes que hacer algo pero que al final nunca haces, como limpiar el garaje, ordenar el trastero…

El nombre de Günter viene de una serie de libros del autor Stefan Frädrich, en las que nos pone en diferentes situaciones donde este simpático amigo siempre aparece dejando aparcada la acción que tengamos que hacer en ese momento para “luego”.  

Podríamos considerar al innerer Schweinehund como nuestra propia autodisciplina, cuanto más le alimentemos más fuerte se hará y menos escucharemos a su antagonista.


Pepito grillo y Günter son esas luchas que tienes contigo mismo, los que te llevan por el buen o por el mal camino y que para bien o para mal van a acompañarnos para el resto de nuestra vida.

En esta eterna contienda, ¿quién suele ganar los asaltos? En mi caso puedo decir que mi Pepito grillo está bastante más presente que Günter, pues si hago algo que no le parece correcto no se calla el maldito, está ahí machacándome una y otra vez hasta que al final se sale con la suya, así que por no oírle acabo haciendo casi siempre lo que dice.





¿Y vosotros a quien le hacéis caso?


Saludos!!


23 de septiembre de 2013

Elecciones alemanas 2013. Resultados.

Hace un par de semanas puse una pequeña entrada de las elecciones alemanas, pues estas tenían lugar el 22 de septiembre, es decir, ayer.
Han sido muy poco reñidas y mucho antes de que se hubiesen contado todos los votos ya se sabía quien iba a ser el claro ganador. Para aquellos que no se hayan enterado, el CDU ha salido vencedor, ¿qué significa esto? Que en Alemania todo sigue igual, Angela Merkel continua al frente del país, con todo lo que ello implica, tanto bueno como malo.




18 de septiembre de 2013

Aprender alemán

Es posible que la escasez de tiempo sea el impulsor para que mi cabeza se ponga a generar ideas nuevas, no digo yo que no lo agradezca, pero querido cerebro, bien podría usted hacerme el gran favor de esperarse a cuando sea capaz de llevarlo todo a cabo.
Pero bueno, como las musas llegan sin avisar inauguro una nueva sección en el blog, Aprender alemán.
No he estudiado filología germánica ni tengo un nivel de alemán suficiente como para leer a

Nietzsche y entenderlo, aunque creo que tampoco lo tengo de español… pero las bases si que me las sé y quizás poco a poco podamos ir todos aprendiendo y mejorando cada día un poquito más.

Internet es una gran ayuda para aquellos que quieren aprender un idioma pero no tienen mucho dinero, ya que lamentablemente las escuelas no son gratis. Lo mejor sería poder asistir a clases, pero si no se puede intentaré hacer todo lo que posible para ayudaros a aprender y entender el alemán.

Hay muchísimos métodos para aprender idiomas, por suerte creo que yo empecé con la lengua de Goethe de la mejor manera posible, en mi primera clase de alemán mi profesora tan solo me dijo en español “no te voy a hablar en español” y se quedó más feliz que una perdiz. Ya me veis a mi, intentando sacarle algún sentido a lo que me decía. Utilizamos muchos dibujos y nunca me tradujo nada. A mi me vino muy bien y creo que aprendí bastante rápido, así que voy a intentar poneros siempre las cosas en alemán.

Mi nivel no es tan alto como para hacerlo todo en deutsch, y para vosotros sería horrible, pues pocos entenderían algo, lo que voy a escribir en alemán va a ser el vocabulario, siempre con dibujos, para que asociéis el dibujo con una palabra y no tengáis que hacer traducciones innecesarias en vuestra cabeza, tipo esto:



Porque ese mueble es der Tisch y no una… vaya! Se me ha olvidado en español…


Para los que estéis empezando, no os desesperéis, el alemán es un idioma que se puede aprender, tan solo hay que ponerle un poco de dedicación y tener paciencia, pues iréis teniendo muchos altibajos, pero todo llega con trabajo y perseverancia.

Los compañeros de Berlunes han hecho un resumen bastante acertado del proceso de aprendizaje del alemán, os recomiendo que lo leáis: Comparación entre el alemán que cree saber y el que sabe realmente. No tiene desperdicio y es una verdad en mayúsculas, así que no desesperéis!!


En un alto porcentaje de los casos en alguna ocasión alguien os van a preguntar que nivel tenéis, da igual de que idioma se trate, en Europa está estandarizado según el Marco común europeo de referencia para las lenguas y se divide en:

  • Bloque A: Usuario básico.
    • Nivel A1: Acceso.
    • Nivel A2: Plataforma.
  • Bloque B: Usuario independiente.
    • Nivel B1: Umbral.
    • Nivel B2: Avanzado.
  • Bloque C: Usuario competente.
    • Nivel C1: Dominio operativo eficaz.
    • Nivel C2: Maestría. (Nivel nativo)

Según el Marco común europeo de referencia para las lenguas una vez que nos hayamos examinado estas serán nuestras capacidades en dicho idiomas:

Pinchar en la imagen para ver más grande


Tenía pensado comenzar hoy dando unas nociones muy básicas de lo que es el alemán, pero prefiero hacerlo en una entrada aparte para así entrar de lleno y sin dilaciones en este idioma que ya veréis, pero no es tan tan complicado como parece y que además, una vez empiezas a conocer podréis apreciar que tiene algunos matices muy bonitos.


Para ir abriendo boca, hay una serie para principiantes que quizás podáis ver, pues está hecha expresamente para aquellos que quieren aprender alemán. Se llama Deutsch plus, es la historia de Nicolai Antonescu, un hombre de Rumanía que quiere trabajar en Alemania pero que no sabe demasiado alemán.
Es bastante sencilla y además la versión que he encontrado tiene subtítulos, completamente sincronizados con lo que se dice. Si todavía no tenéis un buen nivel de alemán os puede servir para ir haciendo oído.

Este es el episodio 1, lo podéis buscar directamente en You Tube poniéndo: aprende alemán - Deutsch Plus (Episodio 1) - BBC. Al principio está en inglés, pero luego está todo en alemán.





Otra serie que podría servirnos de ayuda es Extr@ es la historia de Sascha, Anna, Nic y Sam. Es un estilo Friends pero mucho, muchísimo más sencillo, pero con situaciones igual de graciosas.
De nuevo está orientada para gente que quiere aprender alemán, así que las bromas son sencillas y hablan despacio.



Os dejo también el canal de You Tube a través del cual también podéis seguirla.
Estas dos series las vi yo cuando empecé mi andadura por el idioma de Goethe y la verdad es que me ayudaron bastante.


Hay una página en la Deutsch Welle que también es muy efectiva para aprender alemán. Tenéis que registraros y para empezar, pinchar en Niveaustufe A1, es nivel A1, es decir, desde cero.

¡Que lo paséis bien!

Creo que por hoy es todo, espero que os haya servido de ayuda algo de lo que he escrito.

________

Esto es tan solo una pequeña, mínima parte, del alemán, aún hay muchas cosas que aprender y descubrir. Pincha aquí para ver todas laslecciones que ya hemos visto.

Un saludo!!

16 de septiembre de 2013

Psicosis en Stuttgart - Parte IV

Hacía ya mucho tiempo que no os hablaba de las aventuras que tuvo mi amiga china con la loca de Stuttgart, así que hoy vamos a retomar la historia, que por desgracia parece que se acaba aquí, pues no me ha contado ninguna anécdota más.


Psicosis en Stuttgart - Parte I
Psicosis en Stuttgart - Parte II
Psicosis en Stuttgart - Parte III



En una ocasión bajé a la cocina a hacerme un té, dejé la puerta de mi habitación abierta pues iba a tardar poco, cuando estoy acabando la escucho llegar.


- No puedes irte de la habitación y dejarte el ordenador encendido.
- Solo he salido para hacerme un té, no voy a tardar mucho.
- Ya, pero no puedes hacerlo. Gasta electricidad de forma innecesaria.
- Pero no puedo apagarlo, estoy haciendo cosas importantes que aún no he terminado y si apago lo pierdo todo.
- Pues déjalo en modo hibernación o algo parecido, pero no puedes irte y dejarlo así.
- Solo he bajado a la cocina.
- Da lo mismo, ¿cuándo vas al baño también lo dejas encendido?


- La verdad es que no supe como decirle que no.
- ¿Sabes si ella hacía lo mismo con el suyo?
- No tengo ni idea, pero imagino que si.
- ¿Y de las luces encendidas no te dijo nada? porque imagino que tampoco las apagaste.
- No, de eso no me dijo nada.
- Pero me mejor pasó cuando me iba a ir. Me miró con una cara que me dio hasta miedo cuando me vio coger la taza de té y llevármela hacia mi habitación.


- No te irás a ir así de esa manera, ¿¿no??
- ¿De qué manera?
- Sin poner un platito debajo de la taza.
- ¿Para que quiero un plato?
- ¡¡¡Por si se derrama algo!!!


- Vino corriendo hacia mi, plato en mano, y me lo colocó debajo de la taza. Yo sujetaba con una mano la taza y con la otra el plato, pero parecía que eso tampoco le gustaba.

- No, no, ¡así no! Tienes que coger el plato con las dos manos.
- Pero el plato es demasiado pequeño para la taza esta, se me va a caer.
- No se te cae si lo sujetas bien.


- El plato ya te aseguro yo que no se me iba a caer, de la taza ya no estaba yo tan segura.
- ¿Tan pequeño era?
- La taza era muy grande, y el plato de los pequeñitos, esos de té.
- Casi era más grande la base de la taza que el plato en si, ¿no?
- Y sin el casi. Pues una vez que hube puesto las dos manos en el plato puso cara de felicidad y me dejó ir con una sonrisa. Y allí me quedé yo, haciendo malabarismos para subir las escaleras sujetando tan solo la taza. Confieso que acabé pasando de ella.
- La verdad es que tuvo que ser complicado subir las escaleras manteniendo eso en equilibrio.
- Ni te lo imaginas.
- ¿Alguna más que contar?
- Uno de los últimos días de mi estancia con ella me sorprendió con un gesto que al principio pensaba que era tremendamente amable por su parte.


- Voy a poner una lavadora, ¿tienes algo para lavar?
- Si, ¿oscuro o claro?
- No importa.


- Así que le di un par de camisas blancas que tenía sucias, no me lo esperaba para nada, pero lo que si que no esperaba fue la imagen que me encontré cuando bajé la cocina y la vi poniendo la lavadora. Ahí estaban mis camisas, blancas, a punto de ser metidas con las toallas azules del jardín, los trapos de cocina y una alfombra roja finita que hay en el suelo de la terraza.
- ¿¡En serio?! ¡¿iba a meter tus camisas blancas con todos los trapos y la alfombra?!
- Si, me faltó tiempo para lanzarme al rescate de mis pobres prendas que estaban a punto de ser teñidas a saber de que color, y mezcladas con todas las telas más sucias de la casa. Pero ropa suya no se veía por ninguna parte.
- Que horror...


Y esto es todo, no tengo ninguna historia más que contar, pues aunque parezca mentira su estancia tan solo duró un mes. Si esto tan solo le pasó en treinta días, no quiero ni imaginarme lo que pudiera pasar en un año.


Un saludo!