¿Alguna vez os habéis dado cuenta de la cantidad de perros
que hay en este país?
No sé si lo que os voy a contar hoy es algo que ya todos
sabréis, pero es posible que aunque llevéis muchos años por aquí viviendo, si
nunca habéis tenido un perro no hayáis llegado a percataros de la paranoia
alemana canina.
Y no me arrejuntéis las cejas, que alguna vez llegan a rozar
la locura.
No tengo un perro, pero una de mis amigas de aquí lo tiene,
un chucho llamado Fuyu, un perro de esos enanos muy mono por fuera pero que de
vez en cuando saca un pequeño demonio del interior.
Como podéis ver el perro es bastante gracioso, muy mono el,
aunque algunas veces hemos llegado a plantearnos si lo que tiene de bonito lo
tiene de tonto, le hicieron un reparto un tanto desequitativo al pobre.
Cuando vamos por la calle y nos encontramos con un autóctono
afín a los perros, que suele ser más o menos el 80% de la población, nos hacen
las típicas preguntas; que como se llama, que si es un Rüde o si es hembra,
cuantos años tiene y demás cuestiones rutinarias que olvidarán en cuanto crucen
el semáforo.
Ahora bien, hay preguntas que son un tanto, dejémoslo en
curiosas o extravagantes, por no poner un adjetivo más controvertido. Por que
saber que nos han llegado a hacer preguntas sobre el pelo del chucho del tipo:
- ¿Es su pelo natural?
Que mire usted, llámeme loca si le parece, pero no suelo
teñirle el pelo al perro, ponerle pelucas o realizarle injertos capilares,
manías raras que tiene una.
Os pongo unas fotos más del señor Fuyu para que veáis lo
super
süß que es.
Eso es lo que siempre nos dice la gente,
Ohhh wie süß!! Y
como el otro es un
vendío se va con aquel que más caricias y arrumacos le haga.
En uno de estos momentos de exaltación de la dulzura chuchil
una madre con su hija me llegaron a hacer una proposición un tanto indecente.
Íbamos por la calle cuando siento que el perro tira hacia un
lado y se pone a jugar con las chicas estas, les hace volteretas, le lame las
manos y se deja sobar, mientras que a ellas se les cae la baba y de pronto me
suelta a bocajarro:
- ¿Cuánto vale?
¿¿Perdón??
Pienso, querrá uno igual, pero lo siento, es un chucho, y
además extremeño, único e irrepetible. Así que les digo que es Mischling,
cruzado, que los alemanes son tan finústicos que la palabra chucho no tiene
traducción.
Se miran entre ellas y me dicen, "te lo compramos".
¿¡Disculpa!?
¡2000€ que me llegaron a ofrecer por el perro!
Es muy süß y todo lo que queráis, pero sigue siendo un
perro sin raza, y medio lelo, además de tuerto, que el pobre se sacó el ojo
derecho y por ahí no ve ni tres en un burro.
Así que me lo llevé de allí lo más rápido que puede, a saber
que se les podía llegar a ocurrir a esas dos…
El amor que algunos alemanes llegan a profesar por los perros puede
llegar al extremo de que te pisen a ti, pisen al perro, y que la persona en
cuestión tan solo se digne a disculparse con el chucho. Vivido en carnes
propias… ¡indignación total!
Como podéis ver los compañeros caninos son bastante queridos
en este país, y las ciudades suelen estar preparadas para ello. Hay bolsas para
las cacas en muchas papeleras y por lo general no suele haber desechos perrunos
por las calles,
ya os lo comenté en una ocasión. Pero una de las cosas que más
nos ha llamado la atención es el trato que reciben los perros en los
establecimientos.
En muchas muchas tiendas y/o bares hay colocado a la entrada
de la misma un cuenco para perros lleno de agua, y en estos días tan calurosos
es de agradecer.
En algunos sitios, por tener, tienen hasta un cuenco con
comida…
Aunque no se queda tan solo en esto, en algunos bares cuando
te sientas, antes de traerte a ti lo que has pedido vienen con el agua para el
perro. Treinta y tantos grados, te mueres por una cerveza pero ¡ehh! que vas
con un perro, y el va primero, obviamente.
De hecho Fuyu está tan acostumbrado a que le traigan el agua
nada más llegar al bar que cuando el camarero viene sin ella le sigue y le
mira con cara de ¿y donde está mi agua? ¿No me traes agua? Mira que solo le voy
a dar tres lametones, pero quiero mi agua.
Aparte de poder pasar a bares y restaurantes como cualquier persona, los perros pueden entrar a casi todos los establecimientos, tiendas de ropa, librerías, tiendas de móviles, zapaterías, grandes almacenes... ¿os imagináis pasar al Corte Inglés con vuestro perro? Es una pasada, no tienes que preocuparte por él, siempre va contigo.
Y por supuesto, pueden entrar en todos los transportes públicos, y sin pagar, ¡los perros van gratis! Solo hay algunos sitios en los que su entrada está prohibida. Los supermercados, del tipo Aldi, Lidl y demás, los ministerios, el DM, Rossman y otras droguerías, los Mc Donalds y Burger King y los turcos. En el resto de establecimientos podremos en entrar con el perro sin ningún problema.
Aunque claro, nunca está de más preguntar en la puerta, por si acaso.
Como veis el tema de tener un perro es algo bastante normal
por aquí, la gente recoge las cacas y esas cosas.
Pero hay un pequeño problemilla, en Alemania para tener perro hay que
asegurarlo y empadronarlo en el ayuntamiento. Hay que pagar por el como si
fuese el impuesto del coche… porque desgaste la calle, digo yo. No sé cuanto es
la suma, si depende de la raza o del tamaño, pero me parece bastante curioso,
creo que en España es algo casi impensable.
Por cierto, alguien es capaz de decirme de donde viene el
nombre de Fuyu? os dejo una pista...
________
Si quieres informarte más sobre Alemania, como es la vida en este país o que es lo que se necesita para emigrar aquí pincha en este enlace: Emigrar a Alemania, seguro que encuentras algo que te pueda interesar.
Un saludo!!